El título del libro del comunista ruso Vladímir Lenin describe el estado de las negociaciones del Gobierno Petro con las disidencias de la Segunda Marquetalia: “Un paso adelante, dos pasos atrás”.
En las últimas horas se dio a conocer una carta supuestamente firmada por alias Iván Márquez (desertor del proceso con las Farc) en la que asegura que ese proceso viene siendo “mal manejado” y que les prohíbe el uso de la Segunda Marquetalia: “Si el proceso se quisiera encauzar por donde debe ser, es preciso que el Gobierno Nacional garantice primero una reunión interna nuestra y luego el encuentro con Otty Patiño y Armando Novoa que solicitamos desde el pasado agosto”, señala el documento que habría firmado Márquez.
Sin embargo, sus propios compañeros de cúpula, que representan otro sector de esas disidencias, no saben si realmente Márquez firmó la misiva o incluso si está vivo: “Le dijimos al Gobierno que hiciera las averiguaciones, yo no me atrevo a decir está muerto o no (...) nos sorprendió la carta porque no llegó por el canal correcto”, dijo José Vicente, alias Walter Mendoza, a Blu Radio.
El disidente, que se presenta como jefe negociador, asistió este fin de semana al Putumayo junto a Giovanny Andrés Rojas, conocido con el alias de Araña y otros disidentes para sostener un diálogos de negociación con Armando Novoa, jefe negociador por parte del Gobierno.
“Manifestamos desde el sur de Colombia nuestra firme convicción de continuar con el proceso de paz en el marco de la paz total, la paz completa y la paz desde los territorios”, precisa la carta firmada por Walter Mendoza y los otros delegados asistentes a la reunión.
Sobre el paradero de Márquez desde hace varios años se ha dicho que tiene como sede principal la frontera con Venezuela donde estaría siendo protegido por el régimen de Nicolás Maduro.
¿Qué responde el Gobierno?
Novoa señaló que “el avance de una mesa de diálogos depende de la certeza de la existencia real del interlocutor, pero en el caso de Iván Márquez parecería que estuviéramos tratando de entablar diálogos con un fantasma, y en esas condiciones es supremamente difícil avanzar”, expresó Novoa en entrevista con Blu Radio.
Lo cierto es que el Gobierno, que se reunía con ese grupo armado desde hace tres meses en Nariño, parece no tener un plan aterrizado en medio la política de “Paz total”.
El presidente Gustavo Petro, desde su cuenta de X, reaccionó a lo sucedido con la ruptura de esa disidencia: “Tanto en lo que llamaban disidencias de las Farc derivadas del comandante de las farc que no firmó los acuerdos: Gentil Duarte; como ahora, de la segunda Marquetalia que dirigía Marquez, del grupo de las Farc, que al firmar los acuerdos, fue entrampado por la fiscalía de Nestor Humberto, se han producido profundas fracturas (sic)”.
El jefe de Estado dijo que esas fracturas “se dan alrededor de si hacer la paz con este gobierno o profundizar la acción bélica que cada vez más se dirige al traqueteo y contra el pueblo mismo de las regiones del conflicto en Colombia (sic)” y agregó, sin mayor detalle, que la división “en los grupos violentos es un avance en la paz. Lo que trae la paz es el cambio. la transformación real de los territorios abandonados de Colombia”.
Sin embargo, no está claro cómo habría resultados palpables pues a menos de año y medio de que termine su mandato, este Gobierno tampoco ha avanzado con la guerrilla del ELN, con quienes hubo una crisis profunda hace pocas semanas, y otros grupos al margen de la ley ubicados en varias regiones. La política de paz de Petro, quien fue firmante de paz, parece ir a la deriva.
“No somos espiritistas”
Quien también se refirió a la supuesta carta de alias Iván Márquez fue el comisionado de paz, Otty Patiño, quien le dijo a la W Radio: “La carta genera incertidumbre porque aún no se sabe su autenticidad”.
Patiño también dijo, aunque la evidencia lo refuta, que Márquez “nunca ha estado sentado en la mesa de negociación”, pues “quien ha estado sentado como jefe de la delegación de la Segunda Marquetalia es el señor Walter Mendoza (...) nosotros, sin ser materialistas dialécticos, tampoco somos espiritistas”.