El hundimiento, que fue la suerte final que tuvo en la noche del miércoles el proyecto de ley por medio del cual se buscaba un referendo para que los colombianos dijeran si querían que las parejas del mismo sexo y los solteros pudieran adoptar, dejó varias lecturas sobre el éxito que llegan a tener este tipo de mecanismos de participación popular en su discusión en el Congreso de la República.
Las razones políticas y luego las de orden jurídico constitucionales, fueron las que más influyeron para que 20 representantes de la Comisión Primera de la Cámara, entre ellos los conservadores y los liberales, hundieran en tercer debate el controvertido proyecto que se había identificado desde un inicio como iniciativa religiosa y sectarista.