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Murió Rodrigo Pardo: el canciller, el periodista, el hombre bueno

Estuvo al frente de diarios como El Tiempo, y revista Semana. También fue canciller durante el gobierno de Ernesto Samper.

  • El periodista Rodrigo Pardo falleció a los 65 años, en Bogotá. FOTO: Colprensa
    El periodista Rodrigo Pardo falleció a los 65 años, en Bogotá. FOTO: Colprensa
19 de febrero de 2024
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El exministro de Relaciones Exteriores y periodista Rodrigo Pardo García-Peña, quien durante varios años se desempeñó como editor general en medios nacionales como El Tiempo, revista Semana, o director de El Espectador, falleció este lunes 19 de febrero a los 65 años en la ciudad de Bogotá, por un tumor en la cabeza.

Fue una de las figuras más reconocidas del periodismo colombiano, además de destacarse por sus aportes dentro de la política colombiana a comienzos de los años 90, en especial cuando decidió apoyar la candidatura de Ernesto Samper, para después convertirse en su canciller, un cargo que le supuso bastantes retos.

Tuvo que lidiar con la mala relación que se generó con Estados Unidos, después de que la legitimidad de la elección de Samper como presidente quedara en entredicho luego de que ingresaran a su campaña dineros provenientes del narcotráfico.

Después de que se confirmara la noticia de su deceso, algunos colegas, amigos, conocidos, partidos políticos, han expresado sus condolencias a la familia, y han hecho mención de sus aportes a la política y el periodismo de este país.

“Expreso mi tristeza por la muerte del periodista y analista político Rodrigo Pardo; un demócrata y defensor de la paz. Mi solidaridad con su familia y amigo”, expresó el senador Iván Cepeda.

“Extendemos nuestras condolencias por el fallecimiento de Rodrigo Pardo, director de varios medios importantes en Colombia, entre ellos El Tiempo, El Espectador y Cambio​. Su partida deja un vacío en el mundo periodístico y en la nación. Un abrazo a sus seres queridos y colegas”, escribieron, por su parte, en las redes sociales del ministerio de Cultura.

“Hoy lamentamos profundamente la pérdida de Rodrigo Pardo. Su legado deja una huella imborrable en nuestra historia como nación. Su incansable dedicación al servicio público y su compromiso con la verdad y la justicia lo convierten en un ejemplo a seguir para las futuras generaciones”, expresaron desde el Partido de la U. Y agregaron: “Enviamos nuestras más sinceras condolencias a su familia y seres queridos en este momento de profunda tristeza. Paz en su tumba”.

“La muerte de mi amigo Rodrigo Pardo es una noticia muy pero muy triste. No pudo con un cáncer que se lo fue devorando”, lamentó la periodista María Jimena Duzán, quien fue compañera de Pardo en la revista Semana.

“Con profundo dolor me despido de un amigo del alma. Rodrigo Pardo fue para mí colega, asesor, referente y sobre todo una persona buena y transparente con quien tuvimos una relación especial. Un abrazo para Daniel Pardo, para toda su familia y amigos”, dijo, por su parte, la periodista Yolanda Ruiz.

“Qué triste noticia la partida de Rodrigo Pardo y qué gran pérdida para el periodismo colombiano no poder contar más con su voz reposada, analítica y responsable”, expresó Fidel Cano, director de El Espectador

“Rodrigo será siempre mi amigo del alma: años de compartir pedazos de vida, muchos felices. Su despedida de esta mañana me deja desolada”, dijo Cecilia Orozco, directora de Noticias Uno

El periodismo de Pardo

Rodrigo Pardo heredó de su abuelo Roberto García-Peña, quien fuera director del diario El Tiempo durante 42 años, su pasión por el periodismo. Desde muy joven no solo se sintió bastante cautivado por el ejercicio mismo de la escritura, sino por lo que implica informar y “enunciar la verdad”.

Nunca se sintió atraído por la idea de estudiar la carrera de periodismo, consideraba que era una prolongación del bachillerato, porque desde su punto de vista, los estudios que ofertaban las universidades de aquella época en Comunicación social no conseguían profundizar en nada. Así que decidió estudiar Economía en la Universidad de Los Andes.

Mientras realizaba sus estudios, y con el ánimo de no alejarse de su vocación periodística, fundó junto a otros amigos, un periódico universitario de nombre “El Escalón”. Desde sus páginas abordaban temas de actualidad, todo aquello que pudiera ser de sumo interés para los estudiantes, entre los que se destacó un paro sindical de empleados.

Un par de años más tarde, y sin siquiera haberse graduado aún de la facultad de Economía, un amigo le habló de él a Felipe López, quien en ese momento estaba comenzando con la idea de la revista Semana. Y así fue como se estrenó en los medios de comunicación nacionales, redactando noticias económicas para uno de los medios de comunicación que, años más tarde, se convertiría en referente del buen periodismo colombiano. También trabajó para la Revista Cromos, fue director de El Espectador, y estuvo en revista Cambio.

Tiempo después se fue a estudiar Relaciones internacionales a Washington, al mismo tiempo que trabajó como corresponsal para un diario estadounidense cubriendo la guerra que azotaba a varios países en Centroamérica, mientras Ronald Reagan era presidente. Fue testigo de los conflictos El Salvador, y del final de la revolución en Nicaragua.

También estudió Ciencia política en la universidad Johns Hopkins, y fue allí donde se dio cuenta de que su carrera tomaría un nuevo rumbo, el del “new analysis”, o análisis de noticia en español, y sería en esas aguas en las que navegaría y naufragaría hasta retirarse del oficio. Cuando lo entrevistaban, no perdía la oportunidad para expresar su devoción por las letras, al mismo tiempo que compartía las muchas veces que se escapó a hacer radio, televisión y al mundo del internet, cuando apenas unos pocos estaban mirando hacía esa pantalla.

Rodrigo Pardo siempre se definió a sí mismo como un tipo tranquilo, reservado, del lado de la verdad y la justicia. Aunque en ocasiones le asaltara la duda sobre esa idea férrea suya de que periodismo y política no debían ir juntos. Se preguntaba si se trataba de un radicalismo suyo, o si por el contrarío era más un asunto de responsabilidad y ética. Siempre llegaba al mismo punto, no se pueden mezclar, y menos en un país como Colombia.

Pardo siempre será recordado como quien encabezó importantes investigaciones al rededor de escándalos como el de Agro Ingreso Seguro (AIS), el acuerdo secreto de las bases de Estados Unidos en Colombia, entre otras cosas; y como uno de los más grandes hinchas del club Millonarios.

El amor por su equipo

Después de que Millonarios se hizo de nuevo campeón la noche del 16 de diciembre de 2012, tras 24 años de mala racha, Mauricio Silva, Diego Caldas y Andrés Felipe Valderrama, deciden publicar su libro: De Millonarios me enamoré. Una investigación que busca recopilar las alegrías y tristezas, recuerdos y esperanzas, escritos por una parte del aficionado albiazul.

Varios hinchas, entre ellos Rodrigo Pardo, regalaron palabras de jubilo y gratitud, al equipo de sus amores. A través de un formato de diccionario, dividido de la A a la Z, todos quienes se sumaron buscaron reconstruir la historia de Millonarios desde la década de los cincuenta hasta el 2012.

Su enfermedad

Lo primero que Rodrigo supo del tumor maligno que tenía en la cabeza, era que este eventualmente se iba a quedar con una de sus cosas más preciadas: los recuerdos, y después acabaría con su vida.

En entrevista para Bocas, en 2022, Pardo compartió de qué manera su enfermedad parecía ganarle la batalla cada cierto tiempo. Unas veces eran las convulsiones, y entonces tenían que cubrirlo de válvulas en la cabeza y el pecho, y en otras las biopsias, las resonancias, los desvanecimientos. Había mucho dolor de cabeza, náuseas, quimios y radioterapias. Y cientos de pastillas.

Dijo haberse muerto en dos ocasiones, pero sus médicos, “los mejores del planeta”, lo traían de vuelta a la vida. Llegó a correr catorce maratones, y en su mejor época, cincuenta kilómetros semanales, y hasta el final de sus días nadó como nunca.

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