Lucho Garzón, exalcalde de Bogotá y figura histórica de la Alianza Verde, regresa a la vida pública activa encabezando la lista al Senado con el número uno del tarjetón. Tras años de trabajar en la sombra en temas como el acuerdo de paz de 2016, asesorías a Claudia López y proyectos de seguridad alimentaria con el alcalde Carlos Fernando Galán, Garzón justifica su retorno por la necesidad urgente de que Colombia busque acuerdos en un escenario de alta polarización.
Su reaparición ocurre en un momento de profunda fragmentación dentro del Partido Verde, el cual describe como una “mezcolanza” que alberga desde posturas de centroderecha hasta sectores de izquierda críticos con el gobierno de Gustavo Petro. Garzón se posiciona como una figura de centro-izquierda que defiende la democracia representativa y cuestiona tanto el “mesianismo” del presidente como el fracaso de la denominada “Paz Total” por no basarse en los marcos legales existentes.
Más allá de sus propuestas legislativas centradas en la seguridad alimentaria, la salud y la protección del sistema pensional, el exalcalde habla en esta entrevista de su salud mental, confiesa sufrir de paranoia y pesadillas que requieren medicación, secuelas que atribuye al desgaste de la política y al impacto emocional del escándalo del “carrusel de la contratación”, del cual resalta haber salido invicto, sin investigaciones ni imputaciones. Su objetivo principal en el Congreso no es actuar como un “conciliador baboso”, sino utilizar su experiencia para deliberar y lograr objetivos concretos que resuelvan la incertidumbre del país.
Lucho, ¿y eso que volvió a la política?
“Me mira como si fuera Lázaro Garzón resucitado, o como si tuviera formol incorporado (risas). Por algún tiempo había considerado que no había un escenario favorable para mi estilo de política, que siempre busca el acuerdo, pero la Alianza Verde me invitó a encabezar su lista al Senado como el número uno del tarjetón, y acepté porque creo que hoy el país necesita buscar puntos de encuentro”.
¿Y quiénes fueron los que lo invitaron?
“Gente que está muy ligada al centro izquierda. El hermano de Carlos Amaya, gobernador de Boyacá: Ariel Ávila, que está aspirando al Senado; Inti Asprilla, que también está aspirando al Senado, y León Fredy. Muñoz que fue embajador, aunque él no me habló directamente, pero sé que estaba de acuerdo con esto.
También Jorge Guevara, Les dije que no estaba para este plan, porque yo prefiero un centímetro del Ejecutivo a diez kilómetros de Legislativo. A mí me han ofrecido hace rato listas, pero dije: ‘Ay no, no hay como ser del Ejecutivo, uno no se roba la plata y la orienta para donde lo eligieron’”.
¿Y qué estuvo haciendo estos años?
“Tuve un compromiso total con la paz hasta la firma del acuerdo en 2016, haciendo parte del gobierno de Juan Manuel Santos. Después, asesoré a Claudia López en su campaña y hasta el momento del estallido social. También realicé consultorías ambientales y fui miembro de la junta directiva del Acueducto en el gobierno de Galán, con quien trabajamos en el programa ‘Bogotá sin hambre 2’”.
Menciona que estuvo con Claudia López hasta el estallido social, ¿cuál lectura hace de lo que pasó en ese tiempo?
“Fue un punto de quiebre. En mi opinión, Claudia no jugó el papel de diálogo que se necesitaba; su responsabilidad quedó diluida entre la policía y los estudiantes. Reivindico su honestidad y su carácter para romper esquemas en una sociedad homofóbica, pero políticamente la considero incoherente. Yo le decía que a veces pone la direccional a la derecha, pero gira a la izquierda. En ese momento decidí que ese no era mi camino”.
Llega a una Alianza Verde que parece fracturada entre críticos de Petro y sectores afines al gobierno, ¿cómo ve al partido hoy?
“El ADN del Verde siempre ha sido una mezcla. Tenemos desde figuras que reivindican a Bukele, como JP Hernández, hasta sectores de centro como Katy Juvinao, Catherine Miranda y Angélica Lozano, o sectores de izquierda críticos como el mío. Sobre los escándalos de Iván Name y Carlos Ramón González, soy claro: Carlos Ramón debe dejar de ‘bailar’ y venir a poner la cara, porque le está causando un desgaste enorme al partido que él mismo ayudó a crear”.
¿Cree que Gustavo Petro ha dividido al Partido Verde?
“El mesianismo de Petro, al igual que el de Álvaro Uribe, tiende a dividirlo todo. En la izquierda vivimos una ‘antropofagia’ constante; hablamos de unidad, pero nos damos patadas por debajo de la mesa. Lo que vemos hoy son partidos pequeños que no quieren ser absorbidos por la Colombia Humana. Por otro lado, la derecha está perdida porque ‘perdió la virginidad’: no sabe cómo ejercer la oposición tras haber tenido el poder toda la vida”.
Si llega al Senado e Iván Cepeda llega a ganar las elecciones, ¿cómo será su relación con el gobierno?
“Hablo sobre cosas que ya ha dicho Cepeda que continuará. La Paz Total es un fracaso porque no se basó en la Constitución del 91 ni en el acuerdo de 2016. Hay que empezar de cero; hablen de negociación y desarme, no solo de diálogo. Y el cuento de la Constituyente es solo para hacer campaña y crear expectativa. Lo que se necesita es buscar mayorías en el Congreso para reformas con pesos y contrapesos”.
El tema de la salud es crítico en este gobierno. ¿Qué propone usted frente a esta crisis?
“Se necesita una emergencia económica inmediata. Es dolorosa la insensibilidad ante casos como el del niño Kevin. Propongo tres puntos: fortalecer la atención primaria (como hicimos con ‘Salud a su Hogar´en mi alcaldía), transformar la Adres en una institución técnica e independiente tipo Banco de la República para que no sea la caja menor del gobierno, y regular la verticalidad de las EPS para que no controlen toda la cadena de servicios”.
Usted ha hablado abiertamente sobre la salud mental, ¿cómo le ha afectado la política en ese aspecto?
“La política genera paranoia y soledad. Yo tengo pesadillas y tomo sertralina y trazodona para poder dormir. Esto se disparó tras el escándalo del ‘carrusel de la contratación’ de Samuel Moreno. Aunque salí invicto y no tuve indagatorias ni imputaciones, vivir cerca de ese ‘prostíbulo’ de corrupción me dejó secuelas. Hay que sacar la salud mental del clóset”.
Para terminar, ¿cuáles son sus banderas principales para el Senado?