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En tiempo récord, la Comisión Séptima de la Cámara de representantes aprobó el 84 % de la reforma a la salud del Gobierno de Gustavo Petro. Lo hizo en largas jornadas de tres sesiones –la última de doce horas continuas– en las que dio vía libre a 117 artículos que incuyen los puntos más sensibles de este cuestionado proyecto. Tan acelerada fue, que en la última etapa de discusión, aprobaron, en promedio, un artículo cada siete minutos.
Fue una carrera legislativa en la que fueron fundamentales el apoyo de los representantes de los partidos Liberal y de La U, cada uno con dos votos, quienes tuvieron un “sí” para los artículos que se aprobaron estas semanas. Entre estos estuvieron los más sensibles y los que, a priori, estaban llenos de las famosas “líneas rojas” de esos dos partidos y del Conservador. Sin embargo, al sol de hoy, de esas líneas de todos los colores no queda si no el recuerdo de que hace unos meses fueron motivo de disputa y distanciamiento entre la Casa de Nariño y los directores de esas colectividades.
Palabras más, palabras menos: en los 117 artículos aprobados están incluidos los que más preocupan a asociaciones médicas, investigadores, técnicos y exministros de Salud y de Hacienda. Como, por ejemplo, el futuro de las entidades promotoras de salud (EPS) y su conversión a Entidades Gestoras de Salud y Vida; la futura Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (ADRES) y sus nuevas funciones; el pago de los servicios de salud y el aseguramiento en salud; el pago de las deudas con los hospitales públicos, así como la creación de fondos regionales de salud.
Si bien aún le faltan tres debates largos en el Congreso para convertirse en ley de la República, EL COLOMBIANO le resume qué quedó aprobado hasta el momento.
Las EPS, como se conocían, no seguirán más
Los artículos 49 y 50 hablan sobre la “transformación de las Entidades Promotoras de Salud” y la “naturaleza y funciones de las Gestoras de Salud y Vida”. Esto les da un tiempo de vida de dos años a las EPS como se conocen actualmente, pues deberán cumplir “las condiciones de permanencia que se les aplica”.
En ese tiempo, las aseguradoras tendrán que cumplir con ocho parámetros, que incluyen organizar los Centros de Atención Primaria en Salud y articular a los prestadores de servicios de salud en redes integrales integradas que autorice el Ministerio de Salud.
La coordinadora ponente de la reforma, la representante Martha Alfonso (Pacto Histórico) dejó en claro que las aseguradoras no seguirán siendo intermediarias financieras, pues es el alma de la reforma: “La administración pública de los recursos públicos”.
Sin embargo, el investigador en salud de la Universidad de Harvard, Johnattan García, dijo que quitarle esa función a las EPS “le resta al Estado la capacidad de controlar el gasto”, y advierte que “la falta de gestión de control puede generar que el gasto de este sector se dispare” y toque sacar de otros lados esos faltantes.
Sector público manejará plata de la salud
Esta parte de la reforma quedó aprobada en el artículo 60, que define las nuevas funciones de la Administradora de Recursos de Salud (ADRES), que es dependencia del Ministerio de Salud. Actualmente, esa entidad funciona como un banco para la salud. Es decir, recauda los aportes que hacen los ciudadanos por medio de sus empleadores o como independientes, y luego gira ese dinero a las EPS y a algunos prestadores de salud (IPS).
Con las nuevas funciones que tendrá la ADRES, además de esa función, será un pagador único, realizar cobros y hacer auditorías financieras y gestión del riesgo financiero (una función que hoy en día cumplen las EPS). Esto va en consonancia con lo planteado por el Gobierno de ser el que maneja los recursos de salud, pero genera temores en cuanto a si tendría la capacidad de cumplir estas funciones.
Así lo plantea el exsuperintendente de Salud Fabio Aristizabal, pues señala que “no estará preparada, ni en uno ni en dos años para cumplir esas funciones. Para que lo haga, la ADRES tendrá que tener la capacidad instalada que tienen hoy las EPS. No tiene profesionales ni la experiencia ni la capacidad para hacer lo que necesitamos que haga”.
Por su parte, el investigador de sistemas de salud de la Universidad Johns Hopkins, Andrés Vecino, plantea que “esto dividirá las funciones en vez de integrarlas. Es un tema serio, porque harán el sistema mucho mas ineficiente. Hoy, la ADRES ni siquiera ha podido contratar el sistema de auditoría del SOAT, que es un 3 % de la atención”.
El estado pagará las deudas de las eps
“Serán pagadas gradualmente, con vigencias futuras acordadas con el Ministerio de Hacienda y Crédito Público”, reza el artículo 84 del proyecto sobre las acreencias que las EPS liquidadas han dejado en los hospitales públicos.
Para comenzar, las vigencias futuras son un compromiso que se paga con presupuestos de años siguientes, que en este caso asumiría el Estado. En segundo lugar, esta deuda podría ascender, al sol de hoy, hasta los $1,7 billones, según la Superintendencia Nacional de Salud (ver gráfico).
No obstante, el exsuperintendente Aristizabal considera que para que el Estado se haga cargo de esa deuda no es necesaria una reforma de este calibre y advierte que “va a haber muchos riesgos de corrupción”.
Y entonces: ¿en dónde quedan los pacientes?
A fin de cuentas, un sistema de salud está centrado en atender los requerimientos de salud de las personas que acuden al médico. Y Colombia ha logrado mantener buenos índices en la atención en los últimos 30 años, mediante un aseguramiento en salud que es universal, pues su cobertura es del 98 %.
En ese sentido, Andrés Vecino advierte que las EPS saben los cambios que se vendrían si esta reforma es aprobada y llevada a la práctica, pues el daño recaería sobre los usuarios del sitema. ¿Por qué? Dice él, las aseguradoras virarían a “generar el mismo tipo de servicio de aseguramiento que tienen en Perú y Brasil, pues saben que vendrá más demanda de trabajo”.
¿Esto qué quiere decir? Que si los reparos de tantos técnicos en salud sobre los efectos negativos de este proyectos se hacen realidad, terminará en que, ante la demora y dificultad de acceder a los servicios, las personas de altos ingresos terminarán pagando un seguro privado (en Brasil, un 27 % lo tiene) y las de menos ingresos quedarán sometidas a más esperas.
Dice el viejo y conocido refrán: “nadie sabe lo que tiene hasta el día que lo pierde”. ¿Pasará así con el sistema de salud colombiano?
“El Gobierno no tiene escrúpulo”: Forero
El representante a la Cámara Andrés Forero (Centro Democrático) ha sido una voz beligerante en el Congreso contra la reforma a la salud. En las sesiones, su voz es de las que más se escuchan. Es uno de los congresistas más críticos de la forma en la que el proyecto se ha discutido y ha revelado, incluso, posibles casos de corrupción en el sector salud.
En diálogo con EL COLOMBIANO, habló sobre la última jornada en la que la comisión de la que hace parte aprobó el 84 % del texto.
¿Cree que se tuvieron en cuentas las líneas rojas de los partidos al proyecto?
Considero que el Gobierno y los ponentes se negaron a aceptar las proposiciones de los partidos de La U , Liberal y Conservador. Solo hubo una modificación en las Gestoras, pero de resto todo se mantuvo inalterado. A pesar del cambio de ministro, logró sacarla adelante a pesar de lo que pidieron los partidos políticos, pues las únicas modificaciones han sido cosméticas. Se mantiene la intención de estatizar el sistema y que se acabe el aseguramiento.
¿Por qué cree que se afecta el aseguramiento en salud con lo que se aprobó?
Son varios los artículos que afectan aseguramiento porque cambia la organización del sitema. Los elementos relevantes serán los centros de atención primaria en salud. Estos serían los encargados de asumir muchas de las responsabilidades que tienen las EPS, las cuales en la práctica se acaban y terminan siendo sustituidas por alcaldes y gobernadores. Además, se fragmenta la atención y no es claro cómo van a garantizarla y coordinarse con las secretarías de salud.
¿Cree que la ADRES va a tener capacidad de hacer las nuevas funciones?
La ADRES actualmente es el girador de los recursos de salud, mientras que los que hacen la auditoría son las EPS. Así que con la desaparición de estas la ADRES tendría que hacer esas tareas, y lo que pasaría es que van a permitir que se dispare el gasto en salud por su falta de experiencia en esto. Hoy la Administradora de Recursos tiene responsabilidades muy pequeñas con los pagos y, aún así, le va muy mal. Si no puede con lo poco, muy difícilmente podrá con lo mucho. Se pueden repetir los “septiembres negros” en los que se acababan los recursos de la salud antes de tiempo.
¿Cómo quedarían, entonces, los pagos por los servicios de salud?
Es un cambio en la contratación en salud, porque no habría contratos sino que quedaría parecido a las reclamaciones del SOAT, en las que cualquier empresa puede pedirle a la ADRES atenciones. Con la reforma, esos gastos en salud sería asumidos por la Administradorea en un 80 % y el 20 % lo pagaría después de las auditorías. Así vimos que pasó con el “cartel del SOAT”.
¿Qué opina de la votación en bloque de los artículos de la reforma?
Fue una aprobación a las carreras y en contra de los expertos y en contra de los médicos. Fue la intención del Gobierno a través del presidente de la Comisión (Agmeth Escaf), a quien no se le despegó el viceminsitro del Interior y que le daba órdenes. A pesar de que se había planteado la discusión de discutir artículo por artículo, eso no sucedió y los artículos más bien fueron aprobados en grandes bloques. Es lamentable esta forma de debatir este proyecto porque los votaron sin poder estudiarlos con profundidad.
¿Cómo cree que le irá a la reforma en la plenaria de Cámara?
Después de lo que sucedió ayer, vimos que los partidos tradicionales no hicieron respetar sus líneas rojas porque negaban todas las proposiciones de los partidos, lo cual dista más de lo que planteó Dilián Francisca Toro y se parecía más a lo que planteó Carolina Corcho. En plenaria sé que varios de la Alianza Verde no está del todo de acuerdo con esto, así como algunos liberales. Creo que será una votación muy cerrada, pero ya vimos que el Gobierno no tiene escrúpulo alguno para lograr las mayorías que necesita. Y además de los vicios de trámite que tiene, es inconveniente.
Periodista con cinco años de experiencia en medios de comunicación.