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Colombia | PUBLICADO EL 13 septiembre 2021

Por la cejas, a este hombre lo confundieron con un criminal

  • Harold Ordóñez Botero (derecha) está en libertad desde el pasado lunes. Perteneció a las Farc desde 2006, pero luego se acogió al acuerdo de La Habana. FOTO Archivo Personal
    Harold Ordóñez Botero (derecha) está en libertad desde el pasado lunes. Perteneció a las Farc desde 2006, pero luego se acogió al acuerdo de La Habana. FOTO Archivo Personal
  • Harold Ordóñez Botero (derecha) está en libertad desde el pasado lunes. Perteneció a las Farc desde 2006, pero luego se acogió al acuerdo de La Habana. FOTO Archivo Personal
    Harold Ordóñez Botero (derecha) está en libertad desde el pasado lunes. Perteneció a las Farc desde 2006, pero luego se acogió al acuerdo de La Habana. FOTO Archivo Personal
Por Jessica Quintero Serna

El firmante de paz denuncia un falso positivo judicial en su contra. Juez desestimó las pruebas. Está libre.

Este año, el deseo de cumpleaños de la hija de Daniela y Harold no fue recibir un regalo o conocer un nuevo lugar. Tras soplar las velas, de la inocente voz de una niña de cinco años se escuchó una poderosa petición: quería tener a su lado a su papá, quien llevaba una semana detenido por, supuestamente, ser ‘Óscar’, un disidente de las Farc con el que lo confunden por rasgos en sus cejas y ojos.

Fueron nueve días los que Harold Ordóñez Botero pasó en el calabozo de la estación de Policía Fray Damián de Cali, señalado de ser el comandante de la compañía Adán Izquierdo, un grupo residual de la desmovilizada guerrilla que opera en zona rural de los municipios de Sevilla y Tuluá.

Harold, firmante de los acuerdos de paz en 2016, fue detenido por miembros de la Policía judicial el 29 de agosto en el barrio San Antonio, en Cali. La Fiscalía le imputó los delitos de concierto para delinquir agravado, porte ilegal de armas y homicidio agravado. Pero el lunes 6 de septiembre, un día después del cumpleaños de su hija, fue dejado en libertad por una jueza de Buga al no encontrar elementos probatorios para dictar medida de aseguramiento.

Su pasado como militante clandestino de las extintas Farc –entre 2006 y 2012–, y luego como guerrillero raso de la compañía Ambrosio González del Bloque Occidental, un año más, es el primer precedente para que inteligencia militar lo perfilara como disidente y para que, desde 2020, lo asociaran con ‘Óscar’, a quien asegura no conocer.

Señalamiento

No obstante, sostiene Harold, el origen de su seguimiento se remonta al momento en que renuncia al partido Farc (ahora Comunes), luego de haber sido uno de sus candidatos a la Cámara de Representantes y no haber logrado una curul en el Congreso.

“Resultado de esto, algunas personas de la dirección del partido en Tuluá –donde residía– comenzaron a decir que era disidente”, agrega.

En ese momento, el ingeniero ambiental ya era contratista de la Secretaría de Paz Territorial de la Gobernación del Valle y estaba desarrollando proyectos productivos con excombatientes y víctimas del conflicto, de ahí que, cuando se conoció su renuncia al partido, el comentario se esparció por la zona rural donde trabajaba y –según Harold– llegó a oídos de inteligencia militar del Batallón de Alta Montaña N. 10: “Ellos me perfilaron como disidente armado”.

“No podría decir cuál fue la intención de las personas que me estigmatizaron con ese término, pero el contexto de Colombia hace que a quien se le califique de disiente lo asocien con quienes vuelven a la lucha armada”, explica Harold.

Su renuncia al partido, explica, fue “silenciosa”. Sin embargo, en una circular interna de Comunes, a la que EL COLOMBIANO tuvo acceso, se explica que, desde que Harold abandonó el movimiento, “emprendió una campaña de difamación y calumnias contra este y su dirección”.

Agregan que, cuando conocieron la versión en la que acusaban a Harold de disidente, “el partido nunca lo avaló, afirmación irresponsable (sic) porque nada lo demuestra, no fue recogida como versión oficial, ni siquiera mayoritaria”.

Por eso, la ambigüedad de esa palabra es la que, según su defensa, le habría costado ser perfilado. Ahí es cuando Harold decide, por seguridad, irse de Tuluá con su familia. “No quise poner la denuncia, porque no quería tener más problemas con el partido, quería seguir con mi vida”, cuenta.

Sin embargo, sí le informó a la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) y a la Comisión de Verificación de la ONU, de su desplazamiento hacia Palmira.

En la circular interna, Comunes confirma el encuentro entre Hárold y la Comisión de la ONU. Incluso, explican que desde ese organismo les pidieron una aclaración de la acusación, a la que no accedieron.

El seguimiento

Inteligencia militar continuó con el seguimiento. Estas averiguaciones sirvieron para que la Fiscalía presentara como pruebas testimonios de funcionarios de la Alcaldía de Sevilla que fueron retenidos por ‘Óscar’ el 23 de abril de 2020, quienes a través de identificaciones faciales aseguraron que este miliciano y Harold eran la misma persona.

De acuerdo con el expediente judicial, conocido en su integridad por EL COLOMBIANO, de cinco funcionarios de la Alcaldía –entre los que figura el secretario de Gobierno– que fueron retenidos en la vereda Cumbarco, tres aseguraron no estar en capacidad de reconocer al disidente, pues tenía el rostro cubierto.

No obstante, quienes sí lo identificaron lo habrían reconocido por las cejas y los ojos. Pero, además, confesaron en las entrevistas judiciales que inteligencia del Ejército y otro funcionario de la Alcaldía les habían mostrado, una semana antes, de forma presencial y vía videollamada, fotos de Harold señalándolo como ‘Óscar’.

“La foto de ese señor la tienen los de inteligencia del Ejército, porque ellos el fin de semana vinieron y me mostraron la foto y yo lo reconocí”, se lee en una de las entrevistas realizada el 12 de mayo del año pasado.

Esto fue lo que motivó a la defensa a calificar el caso como un “falso positivo” judicial pues, aparentemente, hubo manipulación de testigos presentados a la Fiscalía.

“¿Cómo no se advierte que a los testigos los habían inducido porque ya habían visto una foto de Harold antes?”, sostiene Elmer Montaña, abogado de Harold.

Esta fue una de las razones que la jueza de Buga expuso para dejar a Harold en libertad esta semana. “La situación con los primeros reconocimientos sugeridos pudieron haber llevado a los testigos a un error”, indicó en la audiencia.

Otra prueba que presentó la Fiscalía fue el testimonio de un soldado profesional del Batallón Palacé de Buga, quien dijo haber sido retenido por ‘Óscar’ el 27 de julio del 2020, en zona rural de ese municipio mientras hacía labores de inteligencia. Sobre esta prueba no hay registros en el expediente judicial.

Cómo lograron su libertad

El abogado presentó cerca de 100 documentos como material probatorio que contradicen la versión del ente acusador. Entre ellos, registros que proporciona Google de los movimientos del teléfono móvil de su cliente, los cuales demuestran que, durante los días en que ‘Óscar’ retuvo a los funcionarios de la Alcaldía de Sevilla, Harold se encontraba trabajando en Palmira.

Así mismo, se demostró que el día en que se presentó la retención del soldado, Harold se reunió con su asesor de tesis de posgrado, pues es estudiante de maestría de Interculturalidad, Desarrollo y Paz Territorial en la Universidad Javeriana de Cali.

Lo que sigue

Mientras termina el proceso judicial, que la defensa espera concluya con el pedido de preclusión del caso por parte de la Fiscalía, pues esta no apeló la decisión de libertad, Harold pasa tiempo con su familia. Su celular sigue incautado, retomó su trabajo y está a la espera de la reprogramación de la sustentación de su tesis de maestría, que estaba programada para este lunes, pero que por su detención pidió aplazar

Contexto de la Noticia

Paréntesis antecedentes similares

El caso de Harold Ordóñez Botero podría convertirse un nuevo caso de lo que se conoce como un “falso positivo” judicial. Su defensa recordó que este expediente se parece al de Sigifredo López, quien en 2012 fue detenido porque su nariz se parecía a la de uno de los secuestradores de las Farc que participó en el plagio (2002) y posterior masacre (2007) de 11 diputados de la Asamblea del Valle. Otro caso es el de Gilberto Torres, campesino que confundieron con ‘el Becerro’, de las Farc. Pagó 13 de los 37 años de condena señalado de ser el autor de la masacre de Bojayá. ‘El Becerro’ fue abatido en 2015.

Jessica Quintero Serna

Cuyabra. Comunicadora social-periodista de la Universidad del Quindío. Redactora del área de Actualidad.

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