Una estación de servicio cercana al estadio General Santander fue el escenario donde la violencia en el fútbol terminó con la vida del estudiante Camilo Andrés Rojas Rey. El joven, identificado como hincha del Atlético Bucaramanga, fue abordado por integrantes de la barra del Cúcuta durante la noche de este martes 27 de enero.
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De acuerdo con varios testigos citados por Vanguardia, los agresores le arrebataron la camiseta de su equipo antes de atacarlo y luego, sin alguna prenda alusiva al Bucaramanga, le propinaron una herida letal con un arma blanca en el pecho.
El ataque, que fue rápido y acabó de inmediato con la vida de Rojas, causó dolor en la familia de este joven oriundo de Floridablanca, pero aún más, gran indignación en la órbita del fútbol colombiano, siendo la primera víctima de las barras bravas en este 2026.
La cruda violencia en el General Santander tras el regreso del clásico
El encuentro entre Cúcuta Deportivo y Atlético Bucaramanga, que finalizó con un empate 2-2, se vio opacado por una jornada de altercados. Lo que debió ser un evento de fiesta del fútbol se transformó en enfrentamientos que afectaron a los asistentes, comerciantes y residentes de la zona.
Desde el inicio del partido se reportaron disturbios en las tribunas protagonizados por seguidores del Cúcuta Deportivo, situaciones que se extendieron a los alrededores al término del compromiso a las afueras del escenario y que apagaron la vida de Camilo Andrés.
La gravedad de la situación obligó a la intervención de la Unidad Nacional de Diálogo y Mantenimiento del Orden (Undmo), que se desplegó en varias ocasiones para intentar contener las fuertes olas de violencia dentro y fuera del General Santander.
Pese a los continuos esfuerzos de las autoridades en el lugar, el saldo final fue de un hincha fallecido y al menos cinco personas heridas, quienes fueron trasladadas de urgencia a centros médicos cercanos. La víctima mortal, un estudiante que no tenía antecedentes.
El reporte oficial y judicial de las autoridades
Un vocero de la Policía de Cúcuta confirmó el deceso de Rojas tras el enfrentamiento entre los seguidores de ambos clubes. “Como consecuencia de una riña llevada a cabo por ambas hinchadas de los dos equipos, resultó lesionada una persona, al parecer por arma blanca”, expresó el teniente coronel Ricardo Conde, comandante operativo de la Policía Metropolitana de Cúcuta.
El representante de la institución precisó que, aunque la víctima fue llevada rápidamente a un centro asistencial, “por la gravedad de sus lesiones, pierde la vida”. Ante el homicidio, las autoridades activaron los protocolos de búsqueda.
“La Policía Nacional dispuso un equipo que adelantará de manera inmediata las investigaciones para dar con los presuntos responsables de este hecho delictivo”, anunció la institución frente a la situación.
Asimismo, emitieron un llamado a los seguidores del equipo local, instándolos a “acatar los comportamientos y enmarcarse entre la ética para que estas situaciones no se vuelvan a presentar y que hechos como estos sigan enlodando la imagen del fútbol”.
Lo que se sabe de Camilo Andrés: un joven estudiante y apasionado por el fútbol
Camilo Andrés Rojas Rey, de 24 años, residía en Floridablanca, Santander, y cursaba estudios de Medicina Veterinaria en la Universidad Cooperativa de Colombia (UCC), siendo un hincha fiel y fervoroso de Atlético Bucaramanga.
Según los registros de las autoridades y las publicaciones en sus redes sociales, el joven no presentaba antecedentes judiciales y era reconocido por su entorno familiar, académico y por su dedicación al estudio y pasión por el fútbol.
El crimen generó reacciones de indignación en plataformas digitales. “Hoy lo llora una mamá, una familia, unos amigos y compañeros de estudio”. Quienes lo conocían aseguraron en comentarios que se caracterizaba por acompañar a su equipo a diferentes partidos, tanto de local como de visitante.
Además, era integrante del parche Siempre Adelante de la Fortaleza Leoparda Sur (FLS) —una barra conformada por diferentes aficionados del Bucaramanga que se unen para alentar— desde hace varios años. Lo describen como un hincha de paz que nunca tuvo problemas con nadie.
“Era una excelente persona, le gustaba el fútbol, era estudiante, hijo ejemplar, echado pa’ lante y amigo incondicional. Su sueño fue viajar a Brasil a ese partido y lo logró”, contó un compañero a Vanguardia.
Además del asesinato de Rojas, el sector comercial reportó varios daños. Uno de los establecimientos cercanos al estadio fue vandalizado, lo que derivó en pérdidas económicas significativas para sus dueños en medio del clima de inseguridad.
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