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Colombia | PUBLICADO EL 04 septiembre 2020

Granada clama para no perder su memoria

Las bitácoras que guardaban los recuerdos de las víctimas de este municipio se dañaron por la lluvia.

  • Mural de fotos de las víctimas granadinas en el Salón del Nunca Más. FOTO Archivo El Colombiano
    Mural de fotos de las víctimas granadinas en el Salón del Nunca Más. FOTO Archivo El Colombiano
  • Así quedaron las bitácoras del Salón Nunca Más de Granada, Antioquia. La humedad las llenó de hongos. FOTO cortesía.
    Así quedaron las bitácoras del Salón Nunca Más de Granada, Antioquia. La humedad las llenó de hongos. FOTO cortesía.
  • Mural de fotos de las víctimas granadinas en el Salón del Nunca Más. FOTO Archivo El Colombiano
    Mural de fotos de las víctimas granadinas en el Salón del Nunca Más. FOTO Archivo El Colombiano
  • Así quedaron las bitácoras del Salón Nunca Más de Granada, Antioquia. La humedad las llenó de hongos. FOTO cortesía.
    Así quedaron las bitácoras del Salón Nunca Más de Granada, Antioquia. La humedad las llenó de hongos. FOTO cortesía.
Por Mariana Hoyos Acosta

El Salón del Nunca Más, en Granada, tiene las paredes cubiertas de fotos de las víctimas que le dejó el conflicto armado, y la memoria de cada una de ellas estaba guardada en bitácoras: libros en donde aparecían las historias de cada persona ausente por la guerra y donde sus familiares y amigos les escribían para recordarlos.

Así lo cuenta Gloria Ramírez, la representante legal de Asovida, una organización que acogió a todos aquellos que padecieron el conflicto armado en esa tierra del Oriente antioqueño.

“Esas bitácoras fueron una puerta de salida para ese dolor. Ahí escribían ‘feliz día del Padre’, ‘feliz día de la Madre’, ‘el mejor regalo de Navidad sería que estuvieras aquí’. Además, había personas que tenían a su ser querido desaparecido y no tenían un lugar para llevarles flores, entonces ese era el espacio para conmemorarlos”, dice.

Pero hoy, esas 284 bitácoras se ahogaron en goteras. Su tinta se corrió y las palabras quedaron ilegibles. Ocurrió durante la cuarentena, cuando el Salón del Nunca Más fue cerrado, mientras el agua que caía del techo deteriorado, llenaba de hongos las memorias de las víctimas de Granada. Su reclamo, ahora, es que las autoridades los apoyen para que esos recuerdos no se pierdan, pues suficiente dolor han sentido como víctimas de la guerra que los azotó.

Una pérdida irrecuperable

Ramírez afirma que el dinero puede resolver muchas cosas, pero la pérdida de esos diarios no es una de ellas. “Hay gente que ya murió, que dejó cosas escritas ahí y esas palabras no se van a poder recuperar”, lamentó esta granadina.

Una de las cosas que más le duele es que había personas que le pedían permiso para llevarse los cuadernos a casa; ella no las dejaba y les decía que en el Salón del Nunca Más estaban bien cuidadas.

Una de esas personas es Amparo Suárez, quien perdió a cuatro hijos en el conflicto armado. Sigue sin tener muy claro quién se los mató o por qué, y dos de ellos siguen desaparecidos.

En 2015 la llamaron para que reconociera el cuerpo de uno de ellos en San Francisco, un pueblo cercano. Cuenta que en ese momento el dolor fue tan grande, que tuvo una depresión en la que, por momentos incluso, perdía la conciencia.

Cuando regresó a Granada encontró refugio en Asovida, asociación creada en 2007 para las víctimas del conflicto armado. Más adelante, en 2009 formaron el Salón del Nunca Más, un espacio para la memoria, la paz, encontrar la reconciliación y buscar, por fin, garantías de no repetición.

Allí se reunían las personas que perdieron a sus seres queridos para recordarlos. “Ese lugar es sagrado para mí y me ayudó mucho porque ahí pude conocer las historias de las personas que vivían mi mismo dolor”, afirmó.

Amparo, como muchas otras de las víctimas, encontró un bálsamo en escribirle a sus seres queridos en esas bitácoras, todo lo que sentía con su ausencia.

“Para mí fue una pérdida gigante, ahí era donde mis dos hijos le expresaban a sus hermanitos y teníamos palabras muy lindas para ellos”, contó la mujer entre lágrimas.

Aunque las bitácoras están en pérdida total, Ramírez aseguró que tienen un archivo digital con el contenido, “pero no es lo mismo porque cada persona tenía y atesoraba su libro”. Por otra parte, Claudia López, enlace de víctimas de la Alcaldía de Granada, afirmó que este municipio, en el contexto nacional e internacional, es ejemplo de resiliencia.

“Para nosotros la memoria es parte de la construcción de paz y esta es una pérdida muy grande para todos”, asevera.

Falta de apoyo

Ramírez asegura que el daño de las bitácoras es producto de una década en la que la Asociación casi nunca ha tenido recursos para hacerle mantenimiento al salón, pues todos los que trabajan ahí son voluntarios y no tienen dinero para hacerle reparaciones.

“Desde hace años le hemos solicitado a las instituciones a las que les corresponde que nos ayuden a cuidar esa memoria, pero no hemos tenido eco”, manifestó Ramírez y agrega que tanto las administraciones municipales que ha habido en los últimos 15 años, como el Comité de Justicia Transicional, hicieron caso omiso a sus llamados.

La Alcaldía de Granada hoy afirma que en el Plan de Desarrollo tienen un rubro de memoria, reconciliación y paz, en donde tienen presupuestada la restauración del lugar y el fortalecimiento de la memoria histórica del municipio. Sin embargo, la administración no precisó de cuánto es el presupuesto del rubro.

EL COLOMBIANO buscó la versión de Jorge Andrés Alzate, secretario de Planeación, sobre el presupuesto de la administración municipal, pero nunca contestó al llamado.

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Bitácoras se dañaron con la humedad, de acuerdo con Gloria Ramírez.

Contexto de la Noticia

Paréntesis el perdón de granada

Entre 1987 y 2007, los frentes 9 y 17 de las Farc se disputaron el territorio granadino con el Ejército Nacional, los paramilitares y el Eln. En 2017 las víctimas del conflicto armado del municipio aceptaron el perdón de los excombatientes de las Farc, quienes fueron al municipio a hacerse responsables de desplazamientos forzados, secuestros, asesinatos, extorsiones, voladura de torres de energía y la destrucción del pueblo con 400 kilos de dinamita. Hoy es un territorio de paz donde la guerra es asunto del pasado.

Mariana Hoyos Acosta

Periodista de la Universidad Eafit. Me gusta escribir, preguntar y sobre todo, escuchar. Mi gran pasión es contar historias y dejo que mi olfato periodístico sea guiado por la curiosidad.

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