Pico y Placa Medellín
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La especie insignia del Magdalena, en peligro de extinción, volvió a tener la subienda de mitaca, pero hay alerta por la pesca de tamaños no permitidos.
El bocachico, tan esquivo para los pescadores en los últimos 5 años, de nuevo es furor en el río Magdalena, gracias a una repentina subienda originada por la siembra de alevinos por parte de las corporaciones autónomas regionales y la autoridad pesquera, además de las lluvias de abril, mayo y junio, que volvieron a conectar el afluente con las ciénagas que se resisten a desaparecer a pesar de la deforestación y la expansión ganadera.
Sin embargo, esta efímera alegría causa preocupación en los pescadores artesanales, porque la sorpresiva subienda de mitaca, como la llaman ellos, está atrayendo a numerosos desempleados que ven en el río una oportunidad de subsistencia y para lograr mayores ganancias están utilizando trasmallos deslizados, prohibidos...