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Antioquia | PUBLICADO EL 25 mayo 2022

Renuevan la planta que limpia el río hace 22 años

Repotenciarán los huevos biodigestores de San Fernando. Proceso arrancó hace cuatro meses y concluirá en diciembre. Se invierten $4.000 millones.

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Desde hace 22 años, cuando entraron a funcionar, no se les hacía mantenimiento a los biodigestores (conocidos como huevos) de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) San Fernando, por lo cual EPM consideró que ya era hora e inició el proceso hace unos cuatro meses y se calcula que se tardará hasta diciembre.

Cada huevo de San Fernando tiene capacidad para almacenar 8.700 metros cúbicos de lodo, es decir, son como pequeñas montañas que reciben el material contaminado o cargado de bacterias patógenas de las aguas residuales del sur del Valle de Aburrá, las cuales son tratadas en un proceso conocido como deshidratación. Las aguas regresan al río Medellín pero sin esa carga contaminante y es lo que ha hecho que el afluente cada día se vea menos sucio y menos maloliente.

“Esas bacterias patógenas deben ser desintegradas porque son dañinas para la salud, pueden ser causantes de enfermedades y virus”, explica Iván Escobar, ingeniero operador del proceso y quien está en la PTAR San Fernando desde su entrada en funcionamiento, el 15 de mayo de 2.000. Desde ese día es la primera vez que los huevos se desocupan para realizarles limpieza y ajustes con miras a que sigan operando de forma óptima.

“El tratamiento de las aguas residuales da como resultado un lodo cargado en materias patógenas y es lodo que no se puede desechar de cualquier manera, porque se causaría un mal peor a la gente, entonces mediante bombeo se envía a los digestores, donde se realiza un proceso anaeróbico, sin nada de aire, con un sellado hermético a 35 + o - dos grados, una temperatura a la que las bacterias se mueren y esto es básicamente lo que se hace en los biodigestores”, indica Escobar.

De huevo en huevo

Cada día, en la PTAR San Fernando se eliminan 150 toneladas de materia orgánica procedente de todas las aguas residuales generadas en los municipios de Envigado, Sabaneta, Itaguí, La Estrella y el corregimiento San Antonio de Prado (Medellín), las cuales irían a parar al río en caso de que no operara esta infraestructura.

Este fue uno de los principales retos afrontados por EPM al abocar este proceso: que el mantenimiento de los huevos se hiciera sin afectar la operación al 100 % de la PTAR. Para lograrlo se hicieron los trabajos primero en un biodigestor. El lodo se vació y se montaron andamios al interior para revisar toda la estructura centímetro a centímetro, extraer los sedimentos acumulados durante 22 años en el fondo, lavarlo, desgasificarlo y hacer una inspección estructural de soldaduras para proceder a los trabajos de recuperación y mantenimiento.

Santiago Ochoa, vicepresidente de Aguas de EPM, explica que ya terminó la intervención en uno de los tres biodigestores, un proceso que incluye los dos más antiguos, pues el tercero fue instalado recientemente y no requiere todavía de esta operación.

“Estos trabajos de estabilización de los lodos y repotenciación permitirán garantizar que se prolongue la vida útil de la infraestructura y seguir depurando las aguas residuales de los municipios del sur del Aburrá”, comentó Santiago Ochoa, vicepresidente de Agua y Saneamiento Básico de EPM.

La inversión en estos trabajos de mantenimiento y repotenciación ascendió a los $4.000 millones, representados en los equipos a reponer, el contrato de la inspección y las labores del propio personal de EPM. Actualmente, se está en las labores de desmonte de los andamios del primer biodigestor intervenido, el cual será entregado en los próximos días para empezar con el segundo en una operación que, se calcula, se extenderá hasta diciembre de este año.

El solo vaciado del material del primer biodigestor tardó un mes. Las tareas han sido un reto para los ingenieros y operarios, porque han implicado entrar a un mundo casi desconocido. Así lo reconoce Luis Fernando Rúa, de la Unidad de Mantenimiento de Equipos y Gestión de Aguas Residuales, quien señala que “como a los digestores no los conocíamos internamente, tuvimos que revisar muy bien los manuales técnicos de equipos y planos para poder planificar las tareas a ejecutar”.

En 2021, la San Fernando trató un caudal de alrededor de 55 millones de metros cúbicos de agua residual y procesó más de 45 mil toneladas de lodo en sus biodigestores.

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS La función de las plantas de tratamiento

A modo de pedagogía, hay que explicar que las Ptar, por sus siglas, son espacios donde se tratan las aguas residuales para devolverlas al río. El Valle de Aburrá cuenta con dos de estas infraestructuras: la San Fernando, ubicada en el municipio de Itagüí, y Aguas Claras, en el municipio de Bello, puesta en servicio en el año 2020. Las aguas residuales son las que provienen de baños, lavaderos, lavadoras, patios, jardines y duchas de hogares, comercios e industrias. Contienen incluso, además material orgánico, elementos sólidos inorgánicos y arenas que forman una especie de pared de papel de lija que le causa daño al biodigestor. Del primer biodigestor tratado se retiraron 120 metros cúbicos de sólidos inertes acumulados.

Gustavo Ospina Zapata

Periodista egresado de UPB con especialización en literatura Universidad de Medellín. El paisaje alucinante, poesía. Premios de Periodismo Siemens y Colprensa, y Rey de España colectivos. Especialidad, crónicas.

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