<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
Antioquia | PUBLICADO EL 31 octubre 2020

Lo que el virus cambió para estudiantes y profesores

  • Algunas instituciones de educación superior iniciaron modelos de alternancia en varios pregrados, principalmente en los que requieren el uso de laboratorios. FOTO Carlos Velásquez
    Algunas instituciones de educación superior iniciaron modelos de alternancia en varios pregrados, principalmente en los que requieren el uso de laboratorios. FOTO Carlos Velásquez
  • Algunas instituciones de educación superior iniciaron modelos de alternancia en varios pregrados, principalmente en los que requieren el uso de laboratorios. FOTO Carlos Velásquez
    Algunas instituciones de educación superior iniciaron modelos de alternancia en varios pregrados, principalmente en los que requieren el uso de laboratorios. FOTO Carlos Velásquez

Aunque las universidades de Antioquia no reportaron mayores índices de deserción, la pandemia obligó a implementar estrategias. Se las contamos.

Si hay algo que extrañan en igual medida alumnos y docentes es el contacto humano: la posibilidad de interactuar y debatir en las aulas de clases. Este es el mayor cambio y al que más les cuesta acostumbrarse.

Desde marzo, mes en el que las universidades públicas y privadas determinaron no asistir a los campos universitarios para prevenir contagios de la covid-19, los profesores y las administraciones iniciaron planes de apoyo para evitar una deserción masiva pues, para ese entonces, el Observatorio de las Universidades Colombianas alertaba que, debido a la crisis económica que se avecinaba, las universidades en general podrían enfrentarse a tasas entre 10 y 50% de deserción.

Pese a ese pronóstico, las instituciones de carácter privado en Antioquia no reportaron aumentos en las cifras de estudiantes que abandonaron sus carreras, mientras que las públicas anunciaron que disminuyeron en ese indicador.

La Universidad de Antioquia, por ejemplo, reportó la menor deserción por periodo de su historia con solo 1,4% de estudiantes que no se matricularon, según lo indicó su rector, John Jairo Arboleda, el pasado 9 de octubre.

Ahora bien, ese éxito, según indicaron directivos y estudiantes, se debió a un conjunto de acciones que incluyeron auxilios económicos, soluciones digitales y flexibilidad en varios procesos. (Ver: Radiografía)

Del aula a las pantallas

Ese último componente fue clave para adaptarse a la virtualidad. Hami Gómez, representante estudiantil de la Universidad Nacional, explicó que en esa institución lograron pactar acuerdos de garantías académicas para asegurar que esa modalidad fuera viable para ellos.

Con eso, varias cosas cambiaron: los docentes no pueden calificar o penalizar la asistencia, si un estudiante va perdiendo una materia se le cancela automáticamente para no afectar los promedios; y se eliminó la carga mínima por semestre, lo que les permite matricular una sola materia si así lo quieren.

“Esto pensando en que no todos estamos en las mismas condiciones y en que sigue existiendo un problema de conectividad para muchos estudiantes dentro y fuera del área metropolitana”.

Para los profesores también ha sido un reto constante. En los primeros meses primó la necesidad de que algunos docentes adquirieran habilidades en el uso de herramientas tecnológicas, contó Beatriz Elena García, docente de la U. de. A e integrante de la Mesa de Pedagogía y Tic.

Sin embargo, luego llegó el requerimiento de implementar clases más interactivas y de pensarse una educación “más horizontal” en la que todos aportaran a construir los conocimientos y a evaluar y modificar ese modelo virtual, “aunque esos cambios eran necesarios desde antes, la pandemia solo los impulsó aún más”, dijo García.

Sumado a esos cambios psicológicos y metodológicos, la Universidad de Medellín, por ejemplo, vio la necesidad de conformar grupos más pequeños para las clases virtuales. “Pasamos de tener grupos de 40 a 25. Lo que implicó pasar de 280 a 350 profesores de tiempo completo y de 650 a 750 de cátedra”, narró el rector, César Guerra.

Además, en esa misma institución, se crearon 162 aulas inversas, lo que permite impartir clases presenciales y virtuales al mismo tiempo para los que pueden asistir a la universidad y para los que no.

Por su parte, el decano de la Facultad de Educación de la U. de. A, Wilson Bolívar, ve este proceso como una oportunidad y afirmó que, indudablemente, esta experiencia transformará la educación superior en Colombia y el mundo.

“Tenemos que encontrar la sana medida entre lo virtual y lo presencial, porque la interacción es necesaria, como seres humanos, y en la formación social y política. Pero no podemos negar que lo digital también abre un mundo de oportunidades para una educación más universal”, manifestó Bolívar.

En eso concuerda Guerra, quien afirmó que este proceso ha permitido que estudiantes de su universidad vean clases desde diferentes regiones del país por esa facilidad para la conexión remota..

Contexto de la Noticia

radiografía Permanencia estudiantil: el desafío

Con la intención de promover la permanencia, el Ministerio de Educación brindó las primeras ayudas para generar descuentos de hasta 100 % para estudiantes de escasos recursos. Del mismo modo, la Gobernación ofreció matrícula cero para los estudiantes residentes en los 117 municipios no certificados del departamento, y la Alcaldía de Medellín subsidió la matrícula de más de 24.000 estudiantes de las tres instituciones de educación superior adscritas al municipio. Además, cada universidad implementó sus propias medidas: plazos para pagar, computadores y tarjetas de internet, flexibilidad en los métodos de calificación y hasta mercados para quienes los solicitaron. La mirada está puesta sobre el semestre 2021-1, cuando la meta será sostener buenos índices de permanencia.

Daniela Osorio Zuluaga

Comunicadora Social - Periodista de la UdeA. Amo leer historias y me formé para contarlas.

.