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“Sí tenemos una ciudad muy mal administrada”: Paulina Aguinaga

La exconcejal del Centro Democrático despeja las dudas sobre su apoyo a Daniel Quintero; asegura que renunció al partido porque no se hacía una oposición inteligente, pues se bloqueaban proyectos de ciudad.

  • Aguinaga, ahora candidata y luego de las polémicas que tuvo con el Centro Democrático, dice que su marcha siempre ha sido la independencia. FOTO esneyder gutiérrez
    Aguinaga, ahora candidata y luego de las polémicas que tuvo con el Centro Democrático, dice que su marcha siempre ha sido la independencia. FOTO esneyder gutiérrez

María Paulina Aguinaga ha sido una de las mujeres más sonadas de la política paisa en los últimos siete años. En su primera temporada como concejal por el Centro Democrático (2016-2019) fue una voz crítica de EPM e Hidroituango; y en este último cuatrienio fue señalada por sus compañeros de bancada como una rebelde que no hacía oposición a la alcaldía de Daniel Quintero. Ahora que es precandidata a la Alcaldía asegura que su marca siempre ha sido la independencia y que buscará que la ciudad supere la división reinante de los últimos tres años.

¿Después de dos periodos como concejal está lista para ser candidata a la Alcaldía?

“Sí, porque cuando uno es concejal tiene la oportunidad de hacer un doctorado de la ciudad, conocer cada rincón y cada particularidad. En estos seis años y medio me enamoré de todo el potencial que tenemos como ciudad. Sin lugar a dudas esto me dio una muy buena experiencia, aunado a lo que había trabajado antes, donde tuve la oportunidad de trabajar con el Banco Mundial en África del Este, con Naciones Unidas en zonas muy complejas del país”.

En ese primer periodo como concejal, siendo Federico Gutiérrez alcalde, usted fue bastante crítica de la administración de EPM...

“Yo creo que los problemas de EPM no son de ahora, vienen de varias administraciones anteriores. Creo que lo de Hidroituango es la consecuencia de una cadena de malas decisiones. Un año antes de la contingencia lancé alertas, hice debates de control político donde mostraba las irregularidades que para ese momento ya tenía el proyecto, infortunadamente no me quisieron escuchar y recibí ataques; lo mismo pasó con las inversiones internacionales de EPM, con la planta de tratamiento de aguas residuales de Bello y otros temas a los que les dediqué gran parte de mi tiempo en el Concejo y por eso escribí el libro EPM para mañana es tarde, donde queda evidente que advertí desde antes y que no fue un oportunismo político”.

¿Esas críticas a EPM la acercaron al alcalde Quintero?

“Eso no es cierto, yo hablo sobre EPM desde 2016 y hasta he publicado un libro. Cuando yo trabajaba este, Daniel Quintero no existía en el radar de Medellín, él fue un desconocido hasta que faltaban 8 meses para las elecciones. Yo no coincido en todos los temas de EPM con el alcalde Quintero. La situación de EPM tiene que analizarse estructuralmente, y no coyunturalmente. El problema de EPM es que tenemos un sistema donde hay un alcalde todopoderoso que puede poner y quitar a su antojo la totalidad de los miembros de Junta y el gerente. Los últimos gerentes el principal mérito que han tenido es ser amigo del alcalde de turno. Tiene que haber un sistema de pesos y contra pesos donde el alcalde de turno no sea todopoderoso. Esto aplica para el gerente que venía de ser un encuestador (Jorge Londoño de la Cuesta), o para Álvaro Guillermo Rendón o Calderón Chatet.

En su segundo periodo como concejal se dividió del Centro Democrático, el partido exigía oposición y usted y otros concejales no estuvieron de acuerdo, ¿qué pasó?

“El ambiente dentro de la bancada estaba muy tenso porque algunos compañeros fueron malos perdedores, y nunca hicieron una contrapuesta, era gente muy negativa”.

¿Se refiere al concejal Alfredo Ramos?

“Sí. El ambiente estuvo mal desde el día uno. Eso sí, yo al expresidente Álvaro Uribe le tengo todo el respeto. Lo que pasó ese día en el restaurante Chuscalito fueron dos cosas: no hubo respeto, porque siempre insistimos en que le tocaba a una mujer ser presidenta, esto por el estatuto de la oposición. Los hombres dijeron que no porque, según ellos, ninguna hacía la oposición como ellos pretendían; el concejal Gabriel Dib me dijo que nuestra condición era patológica porque no entendíamos que el presidente tenía que ser Simón Molina, y que nos iba a regalar una resonancia. Eso fue un irrespeto, fue machista y discriminatorio. Ellos querían una oposición no a Quintero sino a la ciudad y paralizar muchos procesos. Yo fui fiel a mis principios y convicciones”.

¿Pero a usted en esta Alcaldía le dieron burocracia para que en el Concejo tuvieran un presidente de su cuerda?

“No. Incluso salió un artículo donde decían que cinco personas que trabajaron conmigo ya estaban en la Alcaldía. Si las cosas son así, entonces salí muy barata. Nada de eso es cierto. Eran personas comunes, contratistas con experiencia en lo público. Yo no he tenido lealtades con Quintero. Yo desde el primer año de gobierno en plena pandemia, a diferencia de muchos que eran compañeros de bancada, fui la primera que dije que no apoyaba la reforma administrativa, porque con ella querían crear más burocracia. También voté negativa la transformación del aeropuerto Enrique Olaya Herrera, porque nada tenía que hacer allí un parque con la transformación jurídica de ese establecimiento en una Empresa Industrial y Comercial del Estado, y para las actividades que proponían no tenían ninguna experiencia. Yo apoyé las vigencias futuras del metro de la 80 y los presupuestos de la ciudad, mis compañeros por cuenta de los desaciertos de la administración terminaron haciéndole oposición a la ciudad misma, a proyectos que apoyaba hasta el presidente Iván Duque. Yo siempre pensé en la ciudad, fui fiel a mí misma”.

¿Cuáles son esos desaciertos?

“Lo primero es que la ciudad está dividida, polarizada, y mientras nos hemos dedicado a pelear los unos con los otros, ciudades como Barranquilla nos han cogido la delantera, ellos tienen eventos con su recinto ferial que nos lleva años luz, vea el Malecón, incluso hablan de un circuito de la Fórmula 1. Nuestros grandes proyectos están fallando. El metro por ejemplo está en crisis, se gastaron la plata del Fondo de Reparación y Repotenciación en otras cosas desde hace varios años y hoy tenemos un metro que falla; ni hablar de la situación por el invierno y el cambio climático y no se le hace mantenimiento al Río ni a las quebradas, entre la Alcaldía y el Área Metropolitana se chutan la responsabilidad. Por ejemplo, la Secretaría de Movilidad está totalmente ineficiente, y esto solo para poner unos temas sobre la mesa”.

¿Hay una ciudad mal administrada?

“Sí, hay mala administración en muchos temas. Sin embargo, quien gana puede definir sus prioridades. Seguramente estos temas que mencioné no son prioridad para la actual administración y le han dado prioridad a temas como Matrícula Cero, yo por ejemplo continuaría con ello. También está la nueva vocación de Medellín por tener grandes eventos”.

¿Qué quiere hacer como alcaldesa?

“Hay temas que a la gente le duelen: las ineficiencias de EPM, que es una de muchas razones por la cual se encarecen los servicios; el metro, porque hay que comprar más trenes, cada compra se demora 5 años, la última fue en 2020 y se suspendió. Hay que recuperar la Secretaría de Movilidad, porque sigue en manos de un privado y es totalmente ineficiente para los ciudadanos. Otro tema álgido será el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), a la próxima administración le tocará hacer los ajustes y definir qué hará; en educación hay que mejorar mucho, pues aunque se invierte mucho dinero, nuestro primer colegio en Pruebas Saber está como en el puesto 40”