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Antioquia | PUBLICADO EL 30 noviembre 2020

Diego Agudelo, el alcalde que a veces va en contravía

  • FOTO EDWIN BUSTAMANTE
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Diego Agudelo, el alcalde que a veces va en contravía

El mandatario no se acogió al segundo día sin IVA, no se sumó al toque de queda del 31 de octubre y tampoco acepta las mediciones del aire del Siata, lo que le creó la fama de rebelde. Dice que solo le rinde cuentas al pueblo.

Cuando el país empezaba a pensar en cómo evitar los efectos de la pandemia, el 16 de marzo el alcalde de Girardota impuso toque de queda; cuando los nueve municipios del Aburrá se unificaron en torno a la contingencia ambiental, el mandatario cuestionó las mediciones del Siata y apartó a su localidad de las medidas; y cuando el país se abrió al segundo día sin IVA, Girardota decretó toque de queda y cerró las fronteras.

Así ha sido el mandato de Diego Agudelo en Girardota, con polémica, independencia y guiado por su criterio cuando siente que las decisiones ajenas no le sirven a su pueblo, al único al que, dice, le rendirá cuentas.

¿Qué lo motiva a llevar la contraria o actuar por fuera del resto en tantos casos?

“Porque creo que nos debemos respetar, cada territorio tiene sus particularidades y contextos. Girardota tiene 82 km2, el 95 % rural y el 5 % urbano, pero el 60 % de la población vive en ese 5 % urbano. Características propias que debo tener en cuenta en las decisiones, que a veces difieren de las de los demás, pero no es por capricho sino con argumentos. Y como nadie tiene la última palabra, pido que nos respetemos. Me debo a los girardotanos que me eligieron y tomo decisiones para ellos”.

En plena pandemia apartarse del común puede traer malos resultados. ¿Cómo evalúa los suyos?

“No hay nadie que tenga la verdad para manejar una crisis de este calibre. Desde que inició la pandemia organizamos un modelo en el que lo primordial era la contención y por eso Girardota fue el primer municipio del país en imponer toque de queda desde el 16 de marzo. Ese modelo de contención permitió que por casi tres meses y medio de pandemia tuviéramos solo un caso, una persona que vino de Estados Unidos, la primera semana de abril, y no volvimos a tener casos hasta mitad de junio. De ahí pasamos a otra etapa de transición para un equilibrio entre salud y economía, porque es igual de delicada una crisis de salud que una económica, que pone en juego la estabilidad social, y no queremos elegir entre muertes por enfermedad o por hambre, e iniciamos la transición. Es un modelo matemático que nos llevó a tomar medidas con argumentos, coherencia, lógica y técnica y por eso nos diferenciamos en ciertas decisiones”.

Frente al coronavirus, ¿se siente tranquilo con los
indicadores?

“Los indicadores de esto son: uno, tener más pacientes recuperados que activos. Dos, tener un tope de activos coherente con la población. Girardota está en un rango de control de la pandemia si no pasamos de cien casos activos, lo más cerca que hemos estado es 98. El tercer indicador son los fallecidos (hasta ayer iban 29). Según los estadísticos del mundo, los muertos deben ser 1 % de los contagiados. Tomamos medidas para evitar que se nos salga de las manos. No podemos tener más de 5 fallecidos por semana y lo más cerca que hemos estado ha sido 4. Según el Dane, nuestra población es de 58 mil personas”.

¿Qué decisiones ayudaron a lograr esos indicadores?

“Ha habido tres: primero, el segundo día sin IVA, porque el primero fue un desastre y trajo consecuencias epidemiológicas graves, entonces cerramos todo, decretamos toque de queda todo el día y cerramos fronteras. El segundo fue la estrategia acordeón, que la gente de lunes a jueves salía y de viernes a domingo no; acá dijimos no, el virus no se esconde de lunes a jueves y aparece de viernes a domingo. Mantuvimos el pico y cédula, toque de queda por la noche sin acordeón. Y la tercera, el 31 de octubre dijimos no a medidas extremas con niños y jóvenes y pedimos que los padres y la comunidad se hicieran responsables del autocuidado”.

Se vio muy activo y liderando la lucha contra los peajes del norte. ¿Está tan afectado Girardota?

“Los peajes son una infamia para nuestro desarrollo. Eso no tiene nombre: somos la única área metropolitana del país con peajes, es el único territorio con dos peajes en 13 km y es el único proyecto donde la obra clave son los túneles o los puentes y usted paga peajes 50 km antes. La concesión que creó esos peajes era para hacer la doble calzada Bello-Pradera y termina el 13 de abril de 2021. Pretenden que con una nueva concesión esos mismos peajes más los de Pandequeso y Cisneros paguen la vía hasta el Alto de los Dolores, y la clave de esa vía es el nuevo túnel de La Quiebra, la concesión es por 30 años. Ya pagamos el desarrollo de esta zona. ¿Por qué al norte del Aburrá le va a tocar pagar una vía por la que no transita ningún girardotano, barboseño o copacabanense? Cuando se pusieron esos peajes se empezó a ir la industria. A una persona de Barbosa si estudia o trabaja en Medellín y va en carro le toca sacar solo para peajes $450 mil al mes. Girardota solo puede ir a un municipio sin pagar peaje: a Copacabana. Y es mentira que Girardota no está afectado. Acá se produce 70 % de la cebolla de rama que consume el Aburrá, pero se paga la más cara, porque sale de allá para la Mayorista, paga peaje a la ida y para volver le toca pagar de nuevo. ¿Cuántos proyectos de desarrollo y empresas han dejado de venir por los peajes? Y a las veredas La Palma y San Diego les toca pagarlos para entrar y salir. Están aisladas. Es una lucha dura, pero la vamos a sacar adelante dentro de la legalidad y de la mano de la institucionalidad”.

¿Qué temas lo desvelan en materia de seguridad?

“Recibimos el cáncer del microtráfico, tenemos plazas, pero aún no hay bandas ni extorsión, que son los pasos que siguen, y por eso iniciamos el año dándole fuerte al tema. Nuestro principio de gobierno es la seguridad, el primer deber de un gobernante. Cuando se empieza a salir de la pandemia los bandidos aprovechan. Gracias al ministro de Defensa llegaron 50 policías más, teníamos 67, lo que nos permitirá llegar con más eficiencia a distintos lugares. En las últimas semanas capturamos 5 personas por tráfico de estupefacientes, hemos cerrado 25 fincas por fiestas clandestinas y evitado 2o hurtos. Vamos a cerrar el año con una inversión de cerca de $1.500 millones en cámaras, dotación para la Fuerza Pública, sistema de monitoreo y tecnología”.

¿Sigue con su idea de apartarse de las mediciones de la calidad del aire?

“Me debo a los girardotanos y si encuentro una cosa sin lógica, que no es transparente, lo digo. Recibí este municipio como el más contaminado de Antioquia, basado en dos momentos de contingencia: marzo y octubre. Soy ingeniero químico, entiendo de la calidad del aire, y empezamos a indagar. El Área Metropolitana tiene un sistema de alerta temprana que la mide y le dijimos: explique por qué somos el más contaminado, y aún espero la respuesta, porque no la hay, son suposiciones, interpretaciones, no pruebas. Tienen una estación de monitoreo, miden la calidad del aire de 82 km2 con una estación. Primer error, porque está al frente de una cantera de explotación minera a cielo abierto. Dicen que los carros son los encargados de la contaminación, cuando el parque automotor de acá no se compara con el de otros municipios. Dicen tener un inventario de emisiones, les pregunto de dónde sale y me dicen que es sobre las áreas urbanas. En Girardota hay 67 empresas y sobre el sector urbano quedan 8. Y sacan conclusiones de contaminación con esas 8 de las 67. Y el parque automotor son los carros matriculados por secretaría municipal y puedo demostrar que hay muchos matriculados acá que no vienen ni a la misa del Señor Caído. Hay situaciones que no son coherentes sobre el medio ambiente y no puedo aceptar mediciones sin los sustentos científicos, técnicos y académicos. Y buscamos la tarea de organizar el tema en un convenio con las universidades de Antioquia y Nacional para, con una estrategia integral, monitorear las variables de la calidad del aire y encontrar dónde están los inconvenientes de la contaminación y empezar a tomar soluciones” .

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Entrevista con el alcalde Itagüí, Fernando Escobar, que tuvo una aprobación del 81 % en la Gran Encuesta de alcaldes y 15 % de desaprobación. Lea la ficha técnica de la encuesta en página 15.

Contexto de la Noticia

No habrá una obra memorable, pero muchas de impacto social

Aunque destaca algunas obras, el alcalde Diego Agudelo dice que no piensa dejar para Girardota una obra memorable por la cual lo recuerden cuando ya no esté en el cargo.

“Cada área tiene su obra específica y mal haría en destacar una, porque tanto en lo social como en la infraestructura se hacen cosas en favor del pueblo”, afirma. Destaca, de todos modos, la terminación de las obras de remodelación del parque principal, cuya apertura anunció para esta semana.

Dice que será un espacio que invita a la familia a compartir, más amigable, con más verde e iluminación led blanca. La inversión fue de $1.400 millones.

Otro proyecto es la construcción de una base militar en el costado occidental del municipio, que permitirá dar respuesta de seguridad a doce veredas a las que no se ha podido atender de la mejor forma.

Y otro es el montaje del nuevo sistema monitoreo de la calidad del aire en tiempo real, cuya inversión es propia, de $3.000 millones este año y de otros $4.000 millones a 2023.

Gustavo Ospina Zapata

Periodista egresado de UPB con especialización en literatura Universidad de Medellín. El paisaje alucinante, poesía. Premios de Periodismo Siemens y Colprensa, y Rey de España colectivos. Especialidad, crónicas.

Egresado de la U.P.B. Periodista del Área de Investigaciones, especializado en temas de seguridad, crimen organizado y delincuencia local y transnacional.

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