El 22 de enero de 2026, hacia la mañana, un hombre de 28 años ingresó a una carnicería ubicada en el barrio Olaya Herrera, a pocas cuadras del parque principal de Caldas, Antioquia. Llevaba casco de motocicleta y un poncho blanco a rayas. Tras fingir que buscaba indicaciones y preguntar por una persona, sacó su teléfono móvil y comenzó a grabar el interior del local antes de disparar varias veces contra uno de los empleados del establecimiento.
La víctima fue identificada como José Ferney Puerta Moncada, de 42 años, trabajador de la carnicería. De acuerdo con los registros de cámaras de seguridad y los videos difundidos en redes sociales, el agresor simuló una consulta en el móvil y, segundos después, desenfundó un arma de fuego calibre 9 milímetros y abrió fuego a corta distancia, provocando la muerte inmediata del carnicero en el lugar.
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Según la Fiscalía General de la Nación, el presunto sicario, identificado como Jhon Stiven Gutiérrez Cardona, habría grabado el ataque con su propio teléfono, lo que se considera un elemento agravante dentro de la investigación. El ente acusador le imputó los delitos de homicidio agravado, fabricación, tráfico y porte de armas, municiones de uso restringido y de uso privativo de las Fuerzas Armadas, así como porte ilegal de armas de fuego y municiones. Sin embargo, el procesado no aceptó los cargos ante el juez de control de garantías.
Héroes ciudadanos: Así evitaron vecinos la fuga del sicario en Caldas
Minutos después de los disparos, otro de los carniceros, que se encontraba en la parte exterior del local, ingresó de inmediato y se abalanzó por la espalda sobre el agresor para impedir su fuga. En medio de la lucha, el atacante alcanzó a realizar nuevos disparos, mientras clientes y transeúntes intentaban ponerse a salvo entre gritos y escenas de pánico.
La intervención del compañero de la víctima permitió reducir al presunto sicario, que fue inmovilizado en el suelo con la ayuda de varios vecinos y comerciantes del sector. Durante la retención, miembros de la comunidad lograron quitarle el arma y lo golpearon en repetidas ocasiones. Cuando la patrulla policial llegó al lugar, los agentes recibieron al detenido y el arma de fuego: una pistola calibre 9 milímetros con proveedor y entre 24 y 26 cartuchos, según los diferentes reportes oficiales y de prensa.
Captura y estado de salud del detenido
Un vocero de la Policía Nacional en Antioquia explicó que los agentes encontraron al hombre retenido por la comunidad y con visibles lesiones en el rostro y la cabeza, por lo que fue trasladado bajo custodia al hospital San Vicente de Paúl de Caldas para recibir atención médica, antes de ser puesto a disposición de la Fiscalía. “La patrulla reportó que, al llegar al lugar, la comunidad les realizó la entrega de un individuo el cual tenían retenido, quien momentos antes había disparado en contra de un ciudadano al interior de un local comercial”, señaló el portavoz policial, al detallar que también se entregó el arma con sus respectivos cartuchos.
¿Por qué la misma carnicería ha sufrido dos homicidios en 30 días?
El asesinato de José Ferney Puerta Moncada no es un hecho aislado en Caldas. Este es el segundo homicidio registrado en la misma carnicería del barrio Olaya Herrera en menos de 30 días. El 2 de enero de 2026, otro trabajador del establecimiento, Víctor Hugo Montoya Mejía, fue asesinado en circunstancias que, según versiones de vecinos y autoridades locales, podrían estar relacionadas con la actividad de los denominados paga diarios, esquemas de préstamos informales con elevados intereses que operan en la zona.
La sombra de los ‘paga diario’ y préstamos ilegales en Antioquia
Medios regionales han señalado que, durante la retención del presunto sicario, se escucha a un vecino gritar “está cebado”, en alusión a que se trataría de un nuevo ataque motivado por deudas con prestamistas ilegales, los mismos que habrían estado detrás del homicidio anterior en el mismo local. Estas hipótesis se encuentran bajo verificación por parte de los investigadores de la Fiscalía y la Policía Judicial, que cruzan información de inteligencia sobre la presencia de estructuras dedicadas al cobro violento en el municipio de Caldas.
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La reiteración de ataques en un mismo punto comercial, en un periodo tan corto, ha encendido las alertas entre las autoridades departamentales y municipales. De acuerdo con reportes de prensa, en las primeras semanas de 2026 se han registrado otros homicidios en el municipio, incluido un doble asesinato en la variante de Caldas, lo que agrava la percepción de inseguridad en el sur del Valle de Aburrá.
Crisis de seguridad en el sur del Valle de Aburrá: ¿Qué dicen las autoridades?
Para la población de Caldas, este caso representa un punto de inflexión por varios motivos. En primer lugar, la violencia se ha trasladado al interior de un comercio de uso cotidiano, en horario diurno y en una zona cercana al parque principal, lo que aumenta la sensación de vulnerabilidad entre comerciantes y vecinos. En segundo lugar, el hecho de que el agresor haya decidido grabar el ataque con su propio teléfono y que el crimen quedara registrado por las cámaras de seguridad y difundido en redes sociales amplifica el impacto social y mediático del suceso.
Expertos en seguridad consultados por medios locales han advertido que la difusión de este tipo de imágenes puede ser utilizada por grupos delincuenciales como herramienta de intimidación hacia deudores y comerciantes, especialmente en contextos donde operan redes de préstamos informales y extorsión. En este escenario, Caldas se ve afectado por dinámicas de violencia que también impactan a otros municipios del área metropolitana de Medellín, donde las autoridades buscan frenar el accionar de bandas dedicadas al cobro violento y al sicariato.
Desde la administración local de Caldas y la Gobernación de Antioquia se han anunciado refuerzos en los patrullajes y acciones de control en zonas comerciales sensibles, como el barrio Olaya Herrera, con el objetivo de prevenir nuevos hechos y recuperar la confianza de comerciantes y ciudadanía. Estas medidas se complementan con investigaciones sobre eventuales redes de paga diarios que operen en el municipio y sus alrededores, así como con llamados a denunciar casos de extorsión o cobros abusivos.
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En el ámbito judicial, la medida de aseguramiento en centro carcelario dictada contra el presunto agresor refuerza el mensaje de que los homicidios con móviles asociados al cobro de deudas y a la intimidación no quedarán impunes. No obstante, el hecho de que el procesado no haya aceptado los cargos de homicidio agravado y porte ilegal de armas obliga a la Fiscalía a sostener su acusación con el cúmulo de pruebas, entre ellas los videos del ataque, los registros de cámaras de seguridad y los elementos balísticos incautados en la escena.
El caso, además, reabre el debate en Caldas y en todo el Valle de Aburrá sobre la necesidad de reforzar políticas de prevención del delito, de regulación del crédito informal y de protección a comerciantes que puedan estar expuestos a esquemas de cobro violento. Las organizaciones de comerciantes han insistido en que la seguridad no puede limitarse a la reacción tras los hechos, sino que requiere una estrategia integral de acompañamiento, denuncia y protección en coordinación con la Policía y la Fiscalía.
El homicidio del carnicero en Caldas, grabado en tiempo real por el propio agresor, se ha convertido así en un símbolo de la complejidad de la violencia urbana en Antioquia: combina la acción de sicarios, la presión de economías ilegales como los paga diarios y el impacto multiplicador de las redes sociales. La evolución del proceso judicial y las medidas de seguridad que adopten las autoridades en las próximas semanas serán claves para determinar si este crimen marca un antes y un después en la respuesta institucional frente a este tipo de hechos en el municipio.