Las tecnologías de la comunicación transformaron profundamente las maneras en que las generaciones entablan conversaciones. Por ejemplo, según un estudio de Uswitch, una de cada cuatro personas de la Generación Z -es decir, la gente que está entre los 18 y 34 años- no contesta llamadas telefónicas. Los expertos llamaron telefobia a este rechazo de entablar una conversación telefónica.
Siga leyendo: ¿Por qué algunas personas prefieren el alcohol a socializar? Esto dice la ciencia
La razones son muchas, pero una destaca sobre las demás. Los miembros de la Generación Z se educaron en un contexto en el que las redes sociales fueron el principal escenario de interacción. En consecuencia, están acostumbrados a sostener charlas por texto que les permiten realizar varias cosas al tiempo y que les dan la opción de retomar las conversaciones horas después de iniciadas.
Este fenómeno no se limita a la simple preferencia por otros canales. Está vinculado con síntomas de ansiedad y pánico. Existe la percepción de que las llamadas suelen asociarse a malas noticias o situaciones incómodas. En otras palabras, el timbre del teléfono está asociado al estrés y no a la cercanía.
Regístrate al newsletter