Gerónimo Rincón Mejía, de 10 años, vive el drama de los pacientes trasplantados que esperan recibir a tiempo sus medicamentos por parte de la Nueva EPS. Su proceso se ha visto enmarcado por varias acciones judiciales que no han sido acatadas.
Desde hace 5 años, Gerónimo fue diagnosticado con el síndrome nefrótico cortico-resistente (SNCR), una condición renal en la que, según los portales médicos, los pacientes no responden al tratamiento inicial que trata la pérdida masiva de proteínas en la orina, un hinchazón y y niveles bajos de albúmina.
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Debido a esa condición, hace dos años fue trasplantado de un riñón. La donante fue su madre Estefanía Mejía. Este procedimiento hace que hoy, Gerónimo pueda jugar y soñar como cualquier niño.
Sin embargo, su salud depende de un tratamiento de alto costo que hace que su riñón pueda tener un óptimo funcionamiento. Se trata de Ciclosporina 100mg/ml, un jarabe que, según le ha compartido su madre a EL COLOMBIANO, en caso de no recibirlo se puede perder el esfuerzo realizado en el trasplante y puede aumentar la angustia de que el cuerpo rechace el riñón.
Desde hace dos años la familia de Gerónimo ha emprendido una batalla legal para recibir este fármaco vital para el menor. Estefanía le contó a este medio que en total han sido 3 acciones de tutela y una queja a la Superintendencia de Salud, sin embargo, no ha habido una respuesta efectiva a su solicitud.
La entrega del tratamiento ha sido esporádica, pues la madre de Gerónimo le subrayó a este diario que “unos meses nos lo daban y en otros solo nos daban los pendientes”, ejemplificando los casos de marzo y abril de 2025 donde sí los estaba recibiendo, pero en junio y julio no, para luego sí recibirlo en agosto.
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