El 64 % de los síntomas depresivos y el 45 % de la ideación suicida reportados por estudiantes universitarios de Medellín estarían relacionados con el estrés académico, según un estudio liderado por Tatiana Castañeda, docente e investigadora del Politécnico Grancolombiano. Además, un 57 % de los jóvenes evaluados presentó síntomas depresivos, un 40 % síntomas de ansiedad y un 61 % reportó ideación suicida.
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El estudio, aplicado a 1.150 estudiantes, analizó la relación entre las exigencias académicas y distintas afectaciones en la salud mental. Según Castañeda, psicóloga, magíster en psicología clínica y doctora en psicología, el objetivo era identificar qué factores incidían con mayor fuerza en el deterioro emocional de los estudiantes y cuáles podían ser los mecanismos de protección frente al estrés.
“Lo que encontramos es que los niveles de estrés académico son factores que explican hasta el 64 % de los síntomas depresivos reportados por los estudiantes”, le dijo la investigadora a EL COLOMBIANO. Agregó que el modelo aplicado también permitió establecer que el estrés académico explicó cerca del 45 % de los síntomas asociados con ideación suicida.
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Los resultados muestran que buena parte de los estudiantes que reportaron altos niveles de depresión e ideación suicida también manifestaron mayores cargas de estrés académico. De acuerdo con la investigación, muchos consideraron el ingreso a la universidad y las exigencias asociadas al rendimiento académico detonantes o factores que intensificaron dificultades previas en su salud mental.
La edad promedio de los participantes en el estudio fue de 27 años. Aunque el estudio incluyó estudiantes de diferentes rangos de edad, la investigadora indicó que las mayores afectaciones emocionales se concentran en los estudiantes que recién entran a la vida universitaria. “En los tres primeros semestres es donde más vemos una carga alta en la salud mental, especialmente en el primer semestre, cuando empieza la adaptación a la vida universitaria y aparecen exigencias distintas en términos de rendimiento”, explicó Castañeda.
La investigación también identificó diferencias relacionadas con las condiciones socioeconómicas de los estudiantes. Según los hallazgos, los estudiantes de estratos dos y tres presentaron niveles más altos de estrés académico. La docente explicó que, en muchos casos, estos jóvenes no solo estudian, sino que trabajan, algo que incrementa las demandas diarias y limita el tiempo disponible para cumplir con responsabilidades académicas. A esto se suman condiciones de vulnerabilidad social y económica que pueden aumentar el impacto emocional de las exigencias universitarias.
“Son estudiantes que tienen que responder simultáneamente a las exigencias académicas y laborales. Eso hace que la vida universitaria sea más demandante”, afirmó.
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