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Tendencias | PUBLICADO EL 25 junio 2022

Comer plantas: una alternativa para acabar con el hambre en Colombia

Aún falta investigar las especies comestibles de toda la región, pero podría ser clave para mejorar la seguridad alimentaria y disminuir las poblaciones en riesgo de hambre.

  • En el país, casi 16 millones de personas viven en inseguridad alimentaria, con solo dos o menos comidas al día. Las diferentes plantas olvidadas podrían ser una solución. FOTO Camilo Suárez
    En el país, casi 16 millones de personas viven en inseguridad alimentaria, con solo dos o menos comidas al día. Las diferentes plantas olvidadas podrían ser una solución. FOTO Camilo Suárez
  • En el país, casi 16 millones de personas viven en inseguridad alimentaria, con solo dos o menos comidas al día. Las diferentes plantas olvidadas podrían ser una solución. FOTO Camilo Suárez
    En el país, casi 16 millones de personas viven en inseguridad alimentaria, con solo dos o menos comidas al día. Las diferentes plantas olvidadas podrían ser una solución. FOTO Camilo Suárez
Vanesa de la Cruz Pavas

Hay un lugar en el mundo que está lleno de diversidad: plantas, animales, hongos, frutas y colores que llenan las regiones, los bosques y hasta los desiertos. Uno creería que, en ese lugar tan rico en alimentos, nadie pasa hambre. Pero en ese mismo país la pobreza y la inseguridad alimentaria son la mayoría. Se trata de Colombia, país donde casi 16 millones de colombianos viven con dos o menos comidas al día, según la Asociación de Bancos de Alimentos.

Parece no tener sentido, pero en temas de plantas y hongos hay mucho por explorar. Muchas de estas especies son comestibles y podrían constituir fuentes de alimentos y ayudar a disminuir la hambruna. Un nuevo estudio llamado Comprender la diversidad y biogeografía de las plantas comestibles colombianas y realizado por investigadores de Colombia y Reino Unido reveló que de las más de 7.000 especies de plantas comestibles del mundo, el país tiene por lo menos 3.805 que fueron catalogadas.

El estudio, publicado en Nature, explica que los departamentos de Antioquia, Boyacá, Meta y Cundinamarca son los más diversos, con mayor número de registros únicos georreferenciados y también en el total de las especies.

Mientras tanto, y es preocupante, en Cesar, Sucre, Atlántico, Vichada y Guainía no se logró obtener información por el conflicto armado. Es decir que son muchas más de 3.805 especies. La mayoría están ubicados en los bosques húmedos andinos.

¿Por qué un país tan rico pasa hambre? Podría ser desconocimiento, miedo, predominio de otras industrias, la globalización, el hecho de que los colombianos se han alejado de los alimentos nativos en las últimas décadas debido a la transformación cultural y socioeconómica, entre muchas otras.

El problema y la solución

El planeta Tierra es hogar pero también es fuente de alimento. El medio ambiente, sus aguas, los animales, las frutas y vegetales y, por supuesto, las plantas, han alimentado a generaciones y sus consumos han variado con los años.

Estas últimas son consideradas comestibles cuando en su totalidad o parte de ellas, en raíces, hojas o frutos, pueden ser consumidas por el ser humano y, según los autores del estudio, “forman parte del patrimonio gastronómico tradicional de las poblaciones humanas y tienen el potencial de apoyar la seguridad alimentaria y desarrollar una agricultura sostenible en el mundo”. Dependerá de su utilización, agricultura y fomento.

El problema es que, a pesar de esa diversidad de más de 7.000 especies conocidas de plantas, “casi toda la ingesta calórica humana está compuesta por solo 10 especies”, no hay variedad, lo que ha reemplazado las variedades tradicionales de los pueblos por especies más globales, por híbridos, por las que se producen más fácil en masa o las que fueron introducidas desde afuera.

“La gente comenzó a disminuir su interés en las plantas comestibles locales mientras disminuía progresivamente su atención al bienestar de los ecosistemas que las albergaban, lo que condujo a su degradación”. Mejor dicho, se dañó el sistema y se dañó el consumo: un círculo vicioso porque al comer menos variedad se dañan los suelos y se agotan las poblaciones.

Estas mismas plantas, que hoy constituyen la problemática, podrían convertirse en la solución para más de 800 millones de personas que, en el mundo, aguantan hambre según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO.

Néstor García, del Instituto Alexander Von Humboldt, explicó en otro trabajo que esta diversidad agrícola en plantas es clave para la “reducción del hambre y la pobreza rurales en los países en desarrollo”, pero, sobre todo, porque “gran variedad de estas plantas alimenticias subutilizadas pueden proveer los nutrientes básicos para tratar la llamada ‘hambre oculta’”, que es la deficiencia de vitaminas y minerales que ocasionan problemas de salud y desarrollo en los habitantes de países como Colombia. Esto es lo que el estudio encontró.

Caso Colombia: aún mucho por saber

Colombia alberga 10 % de la biodiversidad mundial y reúne varios tipos de ecosistemas naturales. Es basto, también, en diversidad cultural y poblacional. Tiene todos los ingredientes para ser un país rico pero, en cambio, más de la mitad de su población vive en inseguridad alimentaria.

Al tiempo y de forma contraria a la deseada, en el país “las plantas comestibles locales han sido reemplazadas rápidamente por variedades comerciales de alto rendimiento y se han convertido en especies desatendidas e infrautilizadas”. Esto se debe a las dinámicas económicas y de agricultura, también al desconocimiento y la poca documentación al respecto.

El primer trabajo que abordó este tema, realizado en 1978, catalogó 1.771 especies, solo algunas eran comestibles. Luego, en 1991 se ahondó en el tema de frutos comestibles y se encontraron 167 especies, y así con los años. “Sin embargo, a pesar de tan valiosos esfuerzos, la información sobre las plantas comestibles colombianas es aún escasa, por ejemplo, según se han realizado estudios agrícolas en menos del 20 % de las frutas silvestres colombianas”.

Las plantas subutilizadas, según cita García, son aquellas “cuyo potencial no ha sido aprovechado en toda su capacidad para el tratamiento de los problemas de seguridad alimentaria, salud, generación de ingresos y servicios ambientales”.

Qué encontró el estudio más reciente

Este actual trabajo publicado en Nature encontró que hay 3.805 especies comestibles en el país, la mayoría nativas (73,8%) y 11,9 % (457) naturalizadas. Se cultivan 662 especies (17,3%), de las que solo 158 son nativas. Además, del total de 3.805 que se han categorizado, solo 2.457 tienen usos alimentarios locales; es decir que “1348 especies comestibles están presentes en el país pero no tienen usos reportados a nivel local”. El total está dividido en 219 familias y 1.389 géneros. Las más importantes familias son: Fabaceae (119 géneros y 351 especies), Asteraceae (86 géneros y 136 especies), Poaceae (72 y 140), Arecaceae (55 y 180) y Rubiaceae (52 y 137). En el país hay para comer desde árboles hasta hierbas y trepadoras.

Antioquia, el más diverso

El departamento de Antioquia, según el estudio, es el más diverso en cuanto a especies, géneros y familias, con 43.696 registros individuales, seguido por Cundinamarca, Boyacá y Meta, con 49.359, 9.192 y 8.330 ocurrencias respectivamente.

Esto demuestra que hay puntos críticos para la diversidad: tanto en términos de riqueza como en endemismo es la región andina norte y noroeste la más importante, con depósitos cruciales. En Antioquia, Boyacá, Cundinamarca y Caldas están tres regiones distintas (el bosque seco andino, el bosque húmedo y el páramo), que pueden tener influencia en estos resultados.

Hay muchas barreras en este tema

Esta investigación aún tiene huecos, zonas no exploradas y podría extenderse. Solo así, de la mano del conocimiento, se podría aprovechar el potencial que tiene el país en términos de agricultura para acabar o disminuir el hambre.

Entre las muchas barreras se debe recordar, y así lo menciona el estudio, que el conflicto armado ha impedido el trabajo de campo y la investigación en varias regiones del país, sobre todo en el Cesar, Norte de Santander y Arauca, por lo que los datos nunca podrán ser exactos.

“Es probable que los presentes resultados subestimen biorregiones enteras ubicadas en tales áreas poco encuestadas del país. Incluyen los bosques secos y páramo del Caribe, los bosques húmedos y secos de los Llanos, el bosque húmedo amazónico y las sabanas de la región de la Orinoquia”.

Vanesa de la Cruz Pavas

Periodista de la UPB. Amante de las historias y de las culturas. Estoy aprendiendo a escuchar y a escribir.

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