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Tendencias | PUBLICADO EL 17 julio 2021

Otra crisis en el sector automotor

  • ilustración sstock
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Por juan guillermo moreno

Un problema con el suministro de componentes electrónicos tiene ralentizada la producción. ¿Por qué?

Cuando la industria comenzaba a salir de la crisis producida por la pandemia del covid-19, un problema con el suministro de microchips o los denominados semiconductores, ha producido un efecto dominó porque hay problemas en la fabricación, el transporte y la entrega de vehículos al cliente final.

Este tema afecta sobre todo a los vehículos de gama media y alta, los que más tecnología equipan, debido a que llevan sofisticados sistemas de información, entretenimiento, conectividad y asistencias a la conducción, además del tema de seguridad activa, compuesto por sensores, cámaras, radares y demás ayudas electrónicas.

¿Qué es un semiconductor?

Es un material que tiene la facultad de conducir la energía eléctrica bajo determinadas circunstancias. Así mismo, puede ser aislante. Visualmente son los chips que se encuentran en las placas electrónicas y están compuestos mayormente de silicio, que es el material que tiene dicha propiedad.

Así pues, estos elementos son necesarios y prácticamente vitales en la fabricación de todos los dispositivos electrónicos modernos como televisores, teléfonos inteligentes, calculadoras, tabletas, videojuegos y, por supuesto, automóviles que, hoy en día, son casi que un compendio de todo eso.

¿Por qué hay escasez de semiconductores?

Los mayores fabricantes de semiconductores hoy en día son Samsung, Intel, Global Foundries y TSMC, es decir, está atomizada esta producción en unos pocos para clientes tan grandes como Apple, NVIDIA, AMD y Qualcomm, los cuales, a su vez, son proveedores de las automotrices. A raíz de la pandemia se complicó el suministro a las plantas de fabricación de los aparatos electrónicos que los necesitan, debido a las condiciones logísticas y de transporte, además de los roces económicos entre Estados Unidos y China, que ha bloqueado algunas fábricas en el país asiático que necesitan de material norteamericano.

Y como si este escenario fuera poco, la cuarentena aumentó desmesuradamente la compra de sistemas de entretenimiento y comunicación, subiendo la demanda de estos componentes con la consecuente falta de productos para satisfacer tantos pedidos.

El estudio en casa y el teletrabajo, además de fuentes de entretenimiento, demandaron la compra de millones de aparatos electrónicos nuevos, saturando la oferta de los fabricantes. Esta demanda creció en un 55% según un estudio de Acer. Las plantas cerradas por la ausencia del personal especializado que se necesita para el proceso de la fabricación de un microchip, que es extremadamente complejo por los sistemas fotolitográficos que emplean, agravaron el problema. Según estudios de las compañías fabricantes, esta crisis podría ir hasta el próximo año. Estados Unidos ha anunciado que destinará veinte mil millones de dólares para construir dos plantas de chips en Arizona, pero no estarán listas sino hasta 2024.

En la industria del automóvil y hasta hace pocos años, los semiconductores no eran tan necesarios. Pero, en la actualidad, con los avances de los sistemas de comunicación, entretenimiento y seguridad, los carros son, prácticamente smartphones con ruedas, necesitan procesadores de alta velocidad, módems 5G, memorias y pantallas de altísima definición que trabajan con microchips. La falta de estos pequeños componentes tiene, literalmente, frenada la industria. Tanto que los fabricantes se plantean la posibilidad de eliminar equipamiento de algunos modelos para bajar la demanda de este producto y así poder cumplir con los pedidos. El tema es si a los clientes les va a gustar que su carro no tenga tantos gadgets.

¿Qué soluciones proponen?

Es un problema que hay que manejar porque ya hay plantas que han detenido su cadencia de producción, otros han fabricado los autos programados, pero los almacenan en espera de poder implementar los semiconductores de los equipos electrónicos a posteriori, con el fin de no detener la cadena productiva. Además, hay mercados que se resienten más que otros porque la producción principal va destinada a los países que más compran como Estados Unidos, China, Japón, Inglaterra, Francia o Alemania.

Ya están comenzando a verse modelos que vuelven a los tableros análogos en reemplazo de los digitales, que están tan de moda. Otras armadoras están eliminando algunos módulos de control mientras otras prescinden de los navegadores por GPS.

Otra opción que se les está planteando a los clientes es comprar los carros que están en este momento en vitrinas. Eso sí, con la configuración que ya tienen, porque no se pueden personalizar ni pedir algún equipo especial en fábrica ni escoger el color. La ventaja, la entrega es inmediata y se evitan los problemas de la espera, solo es hacer los papeles necesarios para la matrícula y la financiación en caso tal.

El asunto es que la crisis tal vez esté lejos de solucionarse porque no se van a dejar de vender los muy demandados aparatos electrónicos de comunicación y entretenimiento. Aumentar la fabricación de microchips no es cuestión que se resuelva de un día para otro y además hay que llevar a cabo una fuerte inversión para crecer la capacidad de las plantas

Contexto de la Noticia

radiografía vuelven las caídas en ventas

Según información del grupo Stellantis, que reúne bajo su paraguas marcas como Peugeot, Citroën, Opel, Jeep, Dodge, Chrysler, FIAT y Alfa Romeo, ya han dejado de fabricar alrededor de 190.000 vehículos en los últimos tres meses. Esto es el 11 % del total de su producción anual, lo cual afectará los resultados del año fiscal de manera sensible. Por los lados de Ford, la cifra se sitúa en el 17 % también en el ultimo trimestre, pronosticando una caída hasta del 50 % si la situación no mejora. Toyota y General Motors también han reducido la producción. Por el momento, las compañías automotrices afincadas en Estados Unidos, Alemania y Japón, presionan a los fabricantes de semiconductores, especialmente en Corea del Sur y Taiwan, para que prioricen el suministro de estas partes a sus plantas, para no afectar la producción de vehículos, una actividad industrial con enorme peso hoy en día en la economía global.

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