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Tendencias | PUBLICADO EL 26 marzo 2022

La sala X de Villanueva cerró definitivamente sus puertas

Hace un mes cerró definitivamente sus puertas el teatro Villanueva, que operaba desde 1974.

  • La sala X Cinema de Villanueva, en Bolívar con Caracas, cerró sus puertas al público y ahora es un local que busca ser arrendado. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero
    La sala X Cinema de Villanueva, en Bolívar con Caracas, cerró sus puertas al público y ahora es un local que busca ser arrendado. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero
  • La sala, de tres pisos, se fundó en 1974 con el nombre de Guadalupe y desde lo 80 era una sala X Foto: Manuel Saldarriaga Quintero
    La sala, de tres pisos, se fundó en 1974 con el nombre de Guadalupe y desde lo 80 era una sala X Foto: Manuel Saldarriaga Quintero
  • La sala X Cinema de Villanueva, en Bolívar con Caracas, cerró sus puertas al público y ahora es un local que busca ser arrendado. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero
    La sala X Cinema de Villanueva, en Bolívar con Caracas, cerró sus puertas al público y ahora es un local que busca ser arrendado. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero
  • La sala, de tres pisos, se fundó en 1974 con el nombre de Guadalupe y desde lo 80 era una sala X Foto: Manuel Saldarriaga Quintero
    La sala, de tres pisos, se fundó en 1974 con el nombre de Guadalupe y desde lo 80 era una sala X Foto: Manuel Saldarriaga Quintero
Jaime Horacio Arango D.

Del Villanueva solo queda el aviso sobre la fachada del edificio de tres pisos ubicado en la esquina del cruce de la carrera Bolívar con Caracas, a tan solo dos cuadras de la Plaza Botero.

Hace un mes su taquilla se cerró para siempre y sobre su pantalla se dejaron de proyectar las películas de porno heterosexual en DVD. También desaparecieron los carteles con sugestivos títulos, y los avisos de “para mayores de 18, se exige cédula”.

Sobre una de las puertas, clausuradas con candados, aparece un aviso en el que se lee “se arrienda”, aunque todos especulan que realmente el teatro fue vendido.

Uno de ellos es Rodrigo Uribe, al que todos le dicen Bolívar, porque es de Ciudad Bolívar, y que lleva 20 años vendiendo productos de cosecha justo a la entrada del teatro. “Hasta las sillas se llevaron, dicen que eran 300, solo quedó el coco del edificio”, relata Bolívar, que recuerda que en los últimos años el teatro había perdido el brillo que tuvo en los 90 e inicios de los 2000.

“Si mucho venían 40 0 50 personas al día”, cuenta Bolívar, mientras ofrece en una carreta pilas de mandarinas y naranjas.

Sala XXX

Antes de ser una sala X (proyección de películas para adultos), el Villanueva se llamaba Guadalupe y exhibía películas de acción en funciones dobles (dos cintas por el precio de una boleta).

El cinéfilo Luis Carlos Uribe, que fue socio del desaparecido Cine Centro (en la Oriental con Ecuador) recuerda que el Guadalupe era una sala muy agradable, de dos pisos, a la que iba mucha gente. “Allí fue todo un éxito una cinta titulada Dios ¡como te amo!, y en un tiempo se especializó en exhibir títulos italianos”.

En los años 90, con la decadencia de los teatros del Centro y la aparición de los cinemas en los centros comerciales, muchas salas cerraron y otras se transformaron en cines porno.

Ahí el Guadalupe tomó su nombre de Cinema Villanueva y se sumó a otras salas como el Cápitol (antes México) y Metro Cine (antes Kemper) que cambiaron su cartelera de cintas de acción por filmes de sexo, en su mayoría italianos.

Luis Carlos Uribe dice que el deterioro de centro y la falta de parqueaderos llevaron a las cadenas de cine a llevar sus salas a los centros comerciales.

Con la nueva propuesta llegó a otro tipo público, que transformó la dinámica de estos cinemas, que pasaron a tener funciones continuas de 11:00 a.m. a 8:00 p.m., en las que la luz solo se encendía al final de la jornada.

“Se convirtieron en sitios de encuentros clandestinos, muchas veces con sexo entre los asistentes, un lugar para el voyerismo”, comenta Juan Pérez, que conoció el Villanueva cuando apenas tenía 17 años y al que ingresaba siendo menor de edad, porque no pedían cédula.

Bolívar acota que también llegaban mujeres y travestis a “ganarse la vida”.

La sala, de tres pisos, se fundó en 1974 con el nombre de Guadalupe y desde lo 80 era una sala X Foto: Manuel Saldarriaga Quintero
La sala, de tres pisos, se fundó en 1974 con el nombre de Guadalupe y desde lo 80 era una sala X Foto: Manuel Saldarriaga Quintero

En los 90

Miguel Ángel Pérez fue administrador del Villanueva entre 1995 y 1998, una época que considera dorada, en la que a diario vendían entre 350 y 400 boletas.

El cinema, que abrió sus puertas por primera vez en 1974, antes de ser sala X también emitió lo que Pérez llama “cine rojo”, que eran cintas eróticas, pero no explícitas. En memoria quedan títulos como Las colegialas crecen y Las colegialas pecan como las más taquilleras en esos años 90.

Hasta shows de striptease se presentaron en el teatro (que fueron prohibidos por la policía), recuerda Pérez, que fue el pionero en proyectar películas en DVD, tras el deterioro de las cintas en 35 milímetros y la poca variedad de las mismas. Recuerda que curiosamente en Semana Santa, el Villanueva cambiaba su oferta y en su cartelera aparecían títulos bíblicos como Genoveva de Bravante y El Mártir del calvario.

El Sinfonía

Con la desaparición del Villanueva (que funcionó por 48 años), en el Centro de la ciudad solo quedan dos salas de cines, las del Centro Colombo Americano, que exhiben títulos independientes, y el Sinfonía, que es una sala X.

A diferencia de los otros cinemas de porno ya desaparecidos, el Sinfonía, ubicado en Sucre con Maracaibo, siempre proyectó títulos para adultos.

Desde el año pasado la sala tiene nueva administración y recibió algunas mejoras locativas, entre ellas la construcción de una zona con “reservados”.

Con el cierre del Villanueva se nota más presencia de público, confirma uno de los nuevos administradores. Sus funciones comienzan a las 11:00 a.m. y van hasta las 10:00 p.m. El precio de la boleta es de 9.000 pesos y las personas pueden permanecer el tiempo que deseen.

Aunque hoy no registra las asistencias de los años 70 y 80, cuando se formaban filas para ingresar, el Sinfonía se mantiene como el último bastión de los cines para adultos en Medellín.

Se extrañan las salas del Centro

Luis Carlos Uribe, administrador y socio de Cine Centro, el último de los teatros comerciales que cerró sus puertas hace ya 10 años, dice que los cinemas de los centros comerciales perdieron identidad, que todos son iguales.

“Antes los teatros del Centro tenían características propias, algunos brillaban por su decoración, sus cortinas, sus pisos, sus salas de espera y la variedad de sus confiterías, hoy son cocos llenos de escalas”, dice Uribe.

Jaime Horacio Arango Duque

Periodista, apasionado por el cine, la televisión y el fútbol. Egresado de la U. de A, y envigadeño de nacimiento y residencia.

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