Mientras lee esta nota seguro va a devolverse unos cuantos años de su vida. Específicamente a ese momento al comienzo del año en el que empacaba en su morral los útiles nuevos, esa emoción al estrenar y empezar de nuevo en el colegio o escuela.
¿Se acuerda de esa caja de colores gigante o los de doble punta que no le pudieron comprar? Quizá a su memoria llegan esos cuadernos argollados cuya pasta simulaba un blue jean que quería tener pero no tuvo y en cambio escribió en esos de pasta café con hojas amarilla y que forraba con plástico o con papel contact.
En todas las generaciones de estudiantes se encuentran esos objetos del deseo que en más de una ocasión originaron un dolor de cabeza a los padres que compraban lo que podían.