<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
Síguenos en:
Tendencias | PUBLICADO EL 23 febrero 2022

La Estación Espacial chocará con la Tierra pero ya tiene quién la reemplace

  • Foto: Nasa
    Foto: Nasa
  • La Estación Espacial chocará con la Tierra pero ya tiene quién la reemplace
  • Foto: Nasa
    Foto: Nasa
  • Foto: Nasa
    Foto: Nasa
  • Foto: Nasa
    Foto: Nasa
  • La Estación Espacial chocará con la Tierra pero ya tiene quién la reemplace
  • Foto: Nasa
    Foto: Nasa
  • Foto: Nasa
    Foto: Nasa
Vanesa de la Cruz Pavas

El humano ya habita el espacio. En este momento hay varios haciéndolo. Más que viajar, que ir y venir en cohetes, ya hay quienes viven allí de forma constante, frecuente, cotidiana: lo hacen en la Estación Espacial Internacional, donde varios astronautas han permanecido durante meses desde el año 2000. Esta estación es el módulo más grande de la historia de la humanidad construído por varias agencias internacionales desde 1998 pero que pronto llegará a su fin.

La Nasa lo anunció para 2030, rompiendo una vez más el límite de vida útil original de 15 años. Después, para 2031, regresará a la Tierra para impactar, de forma controlada, con el océano Pacífico. Será un final que, aunque planeado, podría tener implicaciones desde medioambientales hasta de salud para todo el planeta y sus habitantes.

Sin embargo, la buena noticia es que con el final de la ISS no llega el final de la exploración espacial, sino solo el comienzo, pues desde ya está funcionando como base para formar nuevas industrias y nuevos módulos que operarán en el espacio y que, eventualmente, la reemplazarán. Será, como ha informado la Nasa, responsabilidad del sector comercial, privado, de ahora en adelante, y ya están financiando a algunos socios, como Blue Origin y SpaceX, para que adelanten estas misiones.

Rusia, por ejemplo, planea tener su propia estación, la de Servicio Orbital Rusa, dentro de cinco o seis años, y China es la que más adelante va, con su estación Tiangong que ya tiene dos etapas arriba y que espera lanzar la tercera este año.

A grandes rasgos, esto será lo que pasará en la última década.

<b>Foto: Nasa</b>
Foto: Nasa

La actual ISS

No es la primera ni será la última. Es la única totalmente operativa ahora mismo en el espacio, pero ya en el pasado existieron otras, como Skylab, la primera estadounidense, que orbitó la Tierra desde 1973 hasta 1979. Esta fue visitada solo tres veces por astronautas.

También hubo varias soviéticas entre 1970 y 1989, cuando la Unión Soviética también encabezaba la carrera espacial. La más destacada fue la MIR, la primera en ser modular que, además, fue la primera habitada de forma permanente.

Ahora, con la ISS cumpliendo más de 23 años, y realizada entre Estados Unidos, Rusia, Europa, Canadá y Japón, esta tiene también módulos que han sido construidos, de forma progresiva, por varios países y que solo entraron en contacto, se conectaron, una vez en el espacio. Es la estructura más grande jamás creada por el humano en el espacio: como una cancha de fútbol.

Además de ayudar en la exploración espacial, ha sido una herramienta clave para avances aquí en la Tierra en temas como desarrollo de fármacos, vacunas, tratamientos médicos y tecnologías. Permite monitorear, en tiempo real, los ecosistemas de la Tierra y permite evaluar los efectos de la salud en vuelos espaciales de largo plazo, en caso de que el humano planee pronto llegar a Marte. Esto por mencionar algunos de los múltiples experimentos: más de 2.000 investigaciones solo en su laboratorio de microgravedad, por ejemplo.

Se acerca el final

Originalmente la ISS duraría 15 años, pero ya van 23. En teoría, solo está aprobada para operar hasta 2024 pero la Nasa anunció el mes pasado que ellos esperan retirar la estación solo hasta 2030 porque aún está operativa y, de hecho, en su etapa más productiva. Pero sí es cierto que hay limitaciones y deterioro, ellos mismos lo reconocen: hay desaceleración, la ISS se quema por un lado por la radiación solar y por el otro se congela, el vidrio y otros materiales se van quemando o degradando y, eventualmente, dejará de funcionar. No se puede reutilizar la máquina, ni utilizarla para algo más, sino que el final, irremediablemente, será que se estrelle con el Punto Nemo, el lugar más alejado de tierra firme ubicado en el océano Pacífico y conocido popularmente como el cementerio de naves espaciales.

Algunos de sus módulos sí se combinarán con otras estaciones futuras. Aunque la Nasa diga que será en 2030, podría ser antes y, por eso, los demás socios no han dicho fechas, pero están conscientes de que después de 2024 no habrá seguridad.

<b>Foto: Nasa</b>
Foto: Nasa

Rusia, por ejemplo, informó que 80 % de su sección tiene sistemas vencidos. Entre los riesgos se destacan: un daño grave podría desencadenar una caída libre sin control, tal como le pasó en 1979 a Skylab, cuyos pedazos terminaron esparcidos por Australia; dejarlo en el espacio sería un riesgo latente como basura espacial porque serían escombros que podrían dañar otras misiones o satélites; podría haber afectación al medio ambiente marino; y tal vez el más preocupante: algunos materiales y organismos tóxicos o peligrosos que están en la ISS podrían sobrevivir al reingreso a através de la atmósfera y ocasionar enfermedades, virus y otros daños a los sistemas.

Otras opciones

Son muchos los candidatos y la Nasa ya ha apoyado económicamente a varias iniciativas y dará hasta 400 millones de dólares en contratos. Algunos son Northropp Grumman y Axiom Space (asociados con SpaceX) que ya obtuvieron contratos para construir módulos habitables desde 2024, Blue Origin que ya anunció que desde el año pasado están trabajándole a Orbital Reef, que podrá ser habitada por 10 personas en un área de 830 metros cúbicos; y a Nanoracks, que se está asociando con Voyager Space y Lockheed Martin para desarrollar “la primera estación espacial comercial de vuelo libre” que se llamaría Starlab y estaría operativo para 2027.

La agencia estadounidense se ahorrará más de 1.000 millones de dólares al ceder esta responsabilidad al sector privado y en ese futuro cercano solo tendrá que pagar por los servicios y espacios que necesite en lugar de por el mantenimiento de toda una estructura. China, por su parte, que nunca ha estado asociada con la ISS, es la más avanzada: ya lanzaron en el pasado las primeras etapas de su estación, la Tiangong-1 y Tiangong-2 en 2011 y 2016 respectivamente, y esperan lanzar la tercera a finales de año con el envío de dos módulos más.

Vanesa de la Cruz Pavas

Periodista de la UPB. Amante de las historias y de las culturas. Estoy aprendiendo a escuchar y a escribir.

.