“¿Papá, me estás confundiendo con la princesa de nuevo?”, le pregunta Zelda a su padre, Robin Williams. El diálogo no hacía parte de un chiste de una de sus comedias: en efecto, la hija del difunto actor de Hollywood se llama así por el videojuego The legend of Zelda.
Este título, uno de los nombres insignia de Nintendo, cumplirá 30 años este próximo domingo.
The legend of Zelda es otro de los universos ingeniados por la mente de Shigeru Miyamoto, un hombre tan valioso para la compañía nipona -la más grande del mercado y que reportó 6.000 millones de dólares de ganancias el año pasado- que no le permiten montar una bicicleta al trabajo. Por seguridad, Miyamoto debe conducir un carro.
Con 18 títulos bajo la manga y el número 19 insinuado para este año, la saga es una de las más exitosas de los mismos creadores de Super Mario y Pokemón.
La premisa de la historia es casi siempre la misma. Link, el protagonista, debe resolver una serie de acertijos/hacerse con un artefacto poderoso/aliarse con diversos compañeros para salvar a la princesa Zelda/proteger el reino de Hyrule/vencer al antagonista, llámese Vaati, Ganondorf, u otros. La trifuerza, una reliquia compuesta por el poder, el coraje y la sabiduría, es otro elemento recurrente de la saga.
No obstante la repetición de la historia, cada título ha logrado que este hyliano (del reino de Hyrule) rubio y de orejas puntiagudas, se convierta en un personaje entrañable entre los apasionados de los videojuegos.
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