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¿Tiene un propósito el #10YearsChallenge?

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La famosa actriz Reese Witherspoon se unió al reto viral. FOTO@ReeseWitherspoon‏

Desde comienzos de esta semana quienes han ingresado a Instagram o a Facebook han encontrado una avalancha de publicaciones que muestran cómo eran sus contactos hace diez años y cómo son ahora.

El reto viral que motiva a la gente (famosos de todo el mundo también lo han hecho) a revisar sus fotos de hace diez años para compararlas con las actuales también se conoce con el nombre de glow-up challenge y 2009 vs. 2019.

En Instagram, por ejemplo, se han hecho casi 2 millones de publicaciones con la etiqueta #10YearsChallenge. El reto ha sido todo un éxito, la gente ha “esculcado” entre sus publicaciones más antiguas en Facebook para compararse y ya hasta se está aprovechando con fines de sátira política y ambiental.

La periodista Kate O’Neil escribió para la revista sobre tecnología, Wired, que el #10YearsChallenge podría tratarse de un caso de ingeniería social para extraer información, así como cuando un usuario entrega sus datos en un test en redes, pero este sería un caso mucho más avanzado.

O’Neil señala que, gracias a las fotos que la gente ha compartido, Facebook e Instagram tienen ahora una cantidad de datos, valiosísimos y cuidadosamente seleccionados, que les facilitará la tarea de perfeccionar su algoritmo de reconocimiento facial en dos cosas específicas: la progresión de la edad y su reconocimiento.

Algunos han refutado su hipótesis en redes sociales argumentando que ya ambas plataformas tenían acceso a las fotos de las personas que tienen un perfil en ellas, y por lo tanto podrían identificar los cambios que tuvieron con los años. Sin embargo, no era acertado de esa manera, pues no todas las personas son cuidadosas con el contenido que postean, y tal vez le habían indicado a Facebook que una foto era de 2009 cuando tal vez era antes. Asimismo, era mejor establecer un tiempo exacto para detectar los cambios, en este caso son 10 años.

La escritora de Wired resalta que con la participación de la gente, Instagram y Facebook consiguen un “conjunto de datos amplio y riguroso”, pues cada persona se encarga de escoger fotografías que corresponden a esos años (2009 y 2019) y en las que el cambio, seguro, se puede identificar mejor.

Con el mejoramiento de la tecnología de reconocimiento facial, dice ella, se podría trabajar en encontrar niños desaparecidos; India ya ha avanzado en eso, cuenta, logrando identificar cerca de 3.000 infantes extraviados. Pero, la mejora del algoritmo de reconocimiento facial traería otras cosas no tan buenas, como la publicidad dirigida (según cómo se vea la persona le mostrará anuncios) y hasta la posibilidad de influir en la asignación del precio por un seguro de vida, cuenta la periodista, de ese modo, si el interesado en adquirirlo se ve más viejo para la edad que tiene, el seguro le saldría más costoso.

“...Los humanos son la fuente más rica de datos para la mayoría de la tecnología emergente en el mundo. Debemos saber esto”, apunta O’Neil en su reportaje.

Jonathan Montoya García

Periodista de la Universidad de Antioquia. Interesado en temas de tecnología y cultura. Disfruto del cine y la música.

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