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La luna de Júpiter donde podrían encontrar vida

  • Así se vería la corteza de hielo de Europa. FOTO Nasa
    Así se vería la corteza de hielo de Europa. FOTO Nasa
06 de julio de 2016
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Se llama Europa por una de las tantas amantes de Zeus (Júpiter, en la mitología romana) y queda a 500 millones de kilómetros de la Tierra. Es casi del tamaño de nuestra luna, está cubierta de hielo como el Polo Norte y orbita alrededor del planeta más grande del sistema solar, que será explorado por la sonda espacial Juno durante 20 meses.

La misión de la sonda es develar lo que ocurre debajo de la espesa capa de nubes que cubre permanentemente a Júpiter, mapear el terreno del gigante gaseoso y explicar, tal vez, cómo incide su actividad electromagnética en las cuatro lunas -incluyendo a Europa- que orbitan a su alrededor.

Y es que muchos científicos se “babearían” por conocer lo que hay en Europa: un satélite en el que se sospecha que hay un océano gigantesco de agua líquida. “Siempre que hablan de agua los astrónomos se mueren de la dicha, porque si hay agua podría haber vida”, dice Pablo Cuartas Restrepo, profesor de la Universidad de Antioquia y experto en astrofísica planetaria y habitabilidad de los exoplanetas.

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Según Cuartas, Europa reúne las tres condiciones para que se forme vida: energía, un líquido donde se pueda hacer química y la presencia de moléculas orgánicas.

La energía la obtiene de un núcleo caliente, que podría salir a través de la actividad volcánica. El líquido es un océano de agua salada que, según las observaciones de la sonda espacial Galileo, está bajo la capa de hielo que cubre al satélite. Y las moléculas orgánicas están en todas las lunas del Sistema Solar.

“Teniendo las tres cosas hay una probabilidad muy grande de que se dé una química que termine desarrollando vida. Pero eso no se sabrá hasta que mandemos una misión específica a Europa”, explica Cuartas.

Lo que sí sabe la Nasa -gracias a la misión Galileo, que concluyó en septiembre de 2003 con la colisión de la astronave en la corteza de Júpiter- es que Europa tiene un material conductor muy potente (de donde viene la hipótesis del océano de agua salada) y sus placas tectónicas se mueven, como lo hacen las de la Tierra. Además, el Telescopio Espacial Hubble observó una capa atmosférica muy tenue alrededor de esa luna, que estaría compuesta de oxígeno.

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Así, es probable que en la profundidad de los océanos “europanos” haya vida: diminutos microorganismos capaces de soportar las bajísimas temperaturas de la luna más pequeña de Júpiter e, incluso, algunas bacterias. Y si los astrónomos logran dar con una sola de esas bacterias, la humanidad habrá resuelto una pregunta que se ha planteado desde hace miles de años: ¿la Tierra es el único planeta con vida en el Universo?

“Lo triste es que Juno no va a estudiar a Europa. Ni siquiera tiene planeado hacer un sobrevuelo sobre la luna”, se lamenta el profesor Cuartas. Según él, algunos astrónomos han propuesto que cuando Juno concluya su misión en Júpiter, se estrelle la sonda contra la corteza helada de Europa para que pueda hacer algunas mediciones.

Pero aunque ese sería un experimento muy interesante para el mundo científico, Cuartas explica que “los principios éticos de la Nasa no lo permiten, porque se podría contaminar con microorganismos de la Tierra un ambiente extraterrestre”. Así, difícilmente se podría saber si la vida de Europa existía antes de la llegada de los humanos o si aterrizó con la nave espacial.

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Eso sí: a pesar de que está cubierta de agua y en su atmósfera hay oxígeno, Europa no es una luna habitable para el ser humano -como tampoco lo es ningún planeta o satélite del sistema solar- por la cantidad de radiación que despide Júpiter, que quemaría la piel de un individuo de nuestra especie en cuestión de segundos.

“Tal vez, en un futuro, la exploración espacial derive en mutaciones que hagan posible la adaptación de los humanos a ciertos ambientes extraterrestres -supone el astrofísico-, pero primero el hombre debería dejar de buscarle reemplazo a la Tierra”.

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