En la Plaza de Toros La Macarena, que languidecía por la falta de público, en la faena del pasado viernes, a la muerte programada de los toros se sumó la de uno de los caballos que montaba el picador. El animal fue corneado por el toro cuando era herido con la puya, para probar su “bravura”. Dicen los defensores de la fiesta brava que el caballo fue asistido por cinco veterinarios, que no lograron salvarlo porque su suerte estaba echada. Este nuevo acto, que motivó, en las redes sociales toda suerte de reacciones contra las corridas de toros, debe llamar a la reflexión a quienes insisten en ellas.
Pico y Placa Medellín
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