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Aunque es el tercero que se anuncia para la paz, el nuevo gabinete se dirige más bien a equilibrar representación política y de paso la territorial. Las políticas de Estado siguen sin verse.
Por tercera vez al reajustar su equipo de Gobierno, el presidente Juan Manuel Santos le anuncia al país un “gabinete para la paz”. A una nación de memoria corta, el Jefe de Estado le dijo el 6 de septiembre de 2013, al hacer el primer gran cambio de ministros -en esa ocasión, cinco de ellos-, que ese sería “un gabinete de unidad para la paz”. Luego, al asumir su segundo mandato y nombrar nuevos funcionarios, expresó (12 de agosto de 2014) que el suyo sería un gabinete “para la paz, la equidad y la educación”. Ayer, lo declaró de nuevo como un equipo “para la paz y el postconflicto”.
Los que llegan lo hacen a los ministerios que más cambios han tenido en estas dos administraciones. Podrían denominarse “carteras instrumentales”, si no fuera por lo serio de los asuntos que tienen a su cargo, y que de continuo se ven sometidos a interrupciones en sus programas y líneas maestras. Mientras la economía y las empresas, en un entorno globalizado, van a velocidad de crucero, la política menuda del...