En línea con las predicciones de los analistas del mercado, la Junta Directiva del Banco de la República decidió mantener inalterada la tasa de interés de intervención en 7,75 por ciento.
Gracias a que los factores que más presionaron al alza la inflación, como fueron los precios de los alimentos y la devaluación del peso, han venido cediendo, la situación en este campo (que es determinante para las decisiones del Emisor) se muestra bastante favorable.
En particular, en su comunicado, la Junta de codirectores señala cómo “en septiembre la inflación anual al consumidor y el promedio de las medidas de inflación básica disminuyeron y se situaron en 7,27 y 6,29 por ciento, respectivamente”.
Estos guarismos se comparan muy favorablemente con los registrados en agosto pasado cuando la inflación al consumidor fue de 8,10 por ciento y la básica de 6,56 por ciento.
De igual forma, las expectativas de inflación siguen a la baja. Así, a septiembre, las de los analistas a uno y dos años se situaban en 4,23 y 3,65 por ciento y las que se derivan de los papeles de deuda pública a dos, tres y cinco años se encontraban alrededor de 3,6 por ciento.
Un mes atrás, las de los analistas estaban en 4,35 y 3,61 por ciento y las de los papeles de deuda pública entre 3,4 y 3,6 por ciento.
A pesar de la reducción en las expectativas, la Junta destaca que estas se mantienen por encima de la meta establecida.
Esto, que es una señal de que todavía no es claro que las expectativas están ancladas, se convierte en un factor muy importante para tener en cuenta en la decisión de cuándo comenzará el ciclo de baja en las tasas de interés, pues primero será necesario asegurar la consolidación de unas expectativas a la baja.
En este sentido, no debe olvidarse que, próximos a comenzar un nuevo año, regularmente, en los primeros meses se presenta el fenómeno de indexación de algunos precios, lo que afecta el ritmo de inflación.
Otro frente en materia económica que también muestra signos de mejora es el que tiene que ver con el comportamiento de la balanza comercial.
A agosto pasado, el equipo técnico del Banco de la República proyectaba, basado en una reducción (durante el primer semestre del año) de 1,5 por ciento en el déficit de la cuenta corriente, que, para 2016, dicho déficit sería de 5,3 por ciento.
Con las nuevas cifras, las proyecciones a septiembre indican que el déficit será aún menor: 4,7 por ciento.
No obstante las tendencias favorables en materia de inflación y de comercio exterior, las perspectivas de crecimiento del producto nacional se siguen deteriorando.
Al respecto, la Junta del Emisor señala que los indicadores de la actividad económica para el tercer trimestre del año apuntan a un debilitamiento de la misma.
Teniendo en cuenta lo anterior, el Banco de la República determinó la reducción de la proyección de crecimiento para 2016. Esta pasó de 2,3 a 2,0 por ciento.
Para recuperar la dinámica de la economía colombiana, dado un entorno externo de bajo crecimiento, es fundamental que el Congreso apruebe la reforma tributaria estructural en los términos presentados por el Gobierno, ya que así se aseguran los recursos fiscales necesarios para, entre otras cosas, dinamizar la construcción y la infraestructura, sectores que constituyen verdaderos impulsores del desarrollo.
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