La guerra es una cárcel. Sin importar el bando, el combatiente, encerrado en las fronteras del campo de batalla, depende de factores que escapan a su alcance: las decisiones de sus superiores, los elementos de la naturaleza, los ataques enemigos. Quien no ha vivido la guerra cree en las victorias militares. Quien la conoce de cerca sabe que la única victoria posible es sobrevivir.
Con esta concepción filosófica detrás de sus decisiones, Christopher Nolan reconstruye un episodio de la Segunda Guerra Mundial especialmente importante en Inglaterra: la evacuación de las tropas, arrinconadas por los alemanes en Dunkerque, Francia, que permitió a más de 300.000 soldados volver a casa y que nunca fue percibida como una derrota, gracias a que Churchill...