Pico y Placa Medellín
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El chef teatrero nace después de estudiar seis semestres en la San Marino, al mejor estilo de la enemiga de Betty. Luego se cuelga su chaqueta y nunca se la quita. Hay serias versiones de que duerme con ella puesta. Siempre quiere salir en la foto, no importa que por eso se le peguen las tajadas. El chef teatrero quiere ser reconocido, no admite que nadie esté por encima de él. Si alguna gota de salsa tiñe su chaqueta, se mortificará y energúmeno le gritará al mundo.
El chef teatrero por lo demás, ama los séquitos de estudiantes que le dicen: chef, chef, chef, como si fueran pollos piando a la mamá gallina, y siente que crece y se hace más grande cuando alguien le dice chef. Tiene que hacerse notar como sea, por eso compra pantalones exuberantes, gorros vivaces, camisas con cucharas y cocineritos pequeñitos estampados en sus telas. No puede dejar de lado cualquier entrevista, no importa el medio: televisión, radio, internet, es más, así sea un bloguero o instagramero que quiera tomarle una...