La gran inquietud es hasta dónde quiere ir y hasta dónde podrá llegar, porque hay muchas propuestas de las que se habla que se hicieron en campaña y que tenían esa intención efectista y estaban pensadas en términos electorales, pero que ahora como política pública y de Estado son muy poco viables.
La pregunta tiene otra respuesta: en realidad Donald Trump no podrá ir muy lejos. Tiene unas instituciones muy sólidas que lo van a frenar, el Congreso, la Corte Suprema de Justicia, una prensa libre y una sociedad civil muy robusta. Está mucho más limitado de lo que él y nosotros imaginamos. Se trata de un poder diseminado en una sociedad abierta. Las posibilidades de hacer cuanta cosa se le ocurra son limitadas. Obama es un ejemplo: prometió cerrar Guantánamo y hasta ayer lo dijo, pero no pudo en 8 años.
Incluso hay propuestas económicas que chocan con el pensamiento del mismo Partido Republicano y sus congresistas. Su anunciado proteccionismo va en contravía de un partido que durante décadas luchó por medidas de libre comercio, tal como se le conoce a Paul Ryan, vocero republicano de la Cámara, amigo de las políticas de liberalización. Se exagera al pensar que todas las propuestas de campaña las aplicará en el gobierno.
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