La salida de Estados Unidos del TPP no es una decisión unilateral de Donald Trump. Hay un engaño generalizado en que es una iniciativa solamente del recién posesionado presidente. En E.U. había un consenso general de la inconveniencia de este tratado para el país e incluso la candidata demócrata Hillary Clinton así lo había manifestado en agosto pasado. Miles de organizaciones económicas y sociales habían señalado que estaban también en contra. Desde que a E.U. llegó la globalización, se han ido 57 mil factorías y se han perdido más de cinco millones de empleos.
El TPP es ante todo un acuerdo de geopolítica. Un tratado de cinco mil páginas en el cual las dedicadas al comercio son minoría. Es un tratado para generar nuevos marcos legales y privilegios para inversionistas y corporaciones multinacionales, en perjuicio del interés público.
A Colombia no le va ni le viene. De entrada somos perdedores estando en la Alianza Pacífico. Con el TPP, a nuestro país se le venía un aguacero de productos lácteos y aceite de palma, entre otros, de Vietnam y países vecinos. Por ahora nos salvamos de ese otro garrotazo, así mejor.
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