En las actuales circunstancias de las relaciones entre Colombia y los Estados Unidos es normal que se dé un respaldo de esa naturaleza al proceso de paz, como el que vimos ayer, y que ese respaldo tenga una manifestación tan elocuente y tan abierta.
Eso no tiene tanto qué ver con si el partido gobernante allá sea el demócrata o el republicano, sino en el actual momento de las relaciones entre los dos países.
Que el secretario John Kerry no haya dicho nada sobre la propuesta de considerar los beneficios del narcotráfico como conexos a la rebelión, quiere decir que ellos se reservan la posibilidad de expresar una posición, de acuerdo o en desacuerdo, para una ocasión que encuentren más propicia. Yo creo que ellos van a esperar a ver qué ocurre, y también cabe la posibilidad de que en el ambiente cercano e íntimo de la reunión con el presidente Santos le hubieran hecho algún planteamiento sobre el particular que no haya trascendido a la opinión pública.
No puede esperarse la posibilidad de que Estados Unidos renuncie al procesamiento de jefes de la guerrilla acusados de narcotráfico hacia ese país. Entre otras cosas porque si ya están los procesos en curso, quedan en manos de los jueces y fiscales, y ahí el Gobierno no puede intervenir.
Regístrate al newsletter