Elegir una Asamblea Nacional Constituyente era impostergable para asegurar la paz y la estabilidad nacionales, sin ninguna de las cuales podría haberse pensado hoy en soluciones económicas de ningún tipo. La violencia y el terrorismo desatado por la derecha criolla con apoyo del fascismo internacional y el Departamento de Estado norteamericano, siguen pendiendo como espada de Damocles sobre las cabezas de los venezolanos.
Esa masa gigantesca de venezolanos pidiendo con la fuerza de la democracia verdadera, la democracia participativa y protagónica que nos trajo el Comandante Chávez, el retorno a la tranquilidad y al desarrollo de un modelo inclusivo como nunca antes en la historia hubo en el país, fue lo que detuvo la altanería de la derecha. La elección del 15 de octubre tiene que ser asumida por esa mayoría de venezolanos que apostaron de manera consciente por la paz y la estabilidad del país, como un avance en la lucha por asegurar que ese mismo espíritu constituyentista, para seguir construyendo el modelo económico de bienestar y justicia social que el pueblo aspira.
Salgamos este próximo domingo, todas y todos, a defender con nuestro voto el derecho a la vida, a la felicidad, a la tranquilidad y a la paz que nos permita retomar la senda del bienestar económico. Elijamos a los hijos de Chávez y avancemos hacia el mejor porvenir.