Al modo de BlaBlaCar y otros sistemas para compartir viaje, la empresa Wingly conquista los cielos con una aplicación de vuelos compartidos que une a pilotos con pasajeros que buscan volar por poco dinero en aviones privados.
“Es una gran manera de ir en avión, es una experiencia única, es algo nuevo”, dice Adam Nicholas, de 27 años, en un aeródromo cerca de Londres.
Este pasajero londinense está listo para su segundo viaje con Wingly, una firma francesa que conecta a pasajeros y pilotos para vuelos cortos, y líder indiscutible del mercado europeo con una comunidad de más de 80.000 miembros.
En la primera experiencia de Nicholas se llevó a su novia en un viaje de un día de sorpresa a Le Touquet, cerca de París, a través del canal de la Mancha.
“Volamos allí por la mañana, almorzamos, bebimos vino y luego volamos de nuevo por la noche”, dice Nicholas. El coste de un vuelo así ronda las 100 libras por persona.
Esta vez este londinense viajará con el piloto Somasekhara Pemmiredy, de 34 años, sobre la capital británica a bordo de un avión Cessna 172.
Pemmiredy tiene más de 290 horas de vuelo desde que obtuvo su licencia de piloto en 2011.
Trabaja en seguridad en un aeropuerto de Londres por las tardes y vuela por las mañanas para sumar horas de vuelo que son vitales para lograr su ambición de trabajar para una aerolínea.
Pemmiredy describe el sistema como “bueno para todos”, afirma, mientras prepara a un ansioso Nicholas con los detalles de la altitud, la velocidad y la ruta que están a punto de tomar.
Pero antes, el piloto comprueba otra petición de vuelo en su teléfono, utilizando la aplicación que permite a los clientes a ponerse en contacto directamente con los pilotos.
“Hace un mes, recibí una solicitud con una hora de antelación y me las arreglé para volar”, recuerda Pemmiredy.
“El chico fue muy afortunado ya que era mi día libre, así que pude llevar a la pareja para que celebrarán su aniversario en Francia”, recuerda.
Después llevar meticulosamente a cabo los controles técnicos, Pemmiredy y su pasajero suben al pequeño avión que es propiedad de un club de vuelo.
La pareja vuelve después de una hora de vuelo sobre la ciudad, ambos sonriendo.
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