Con las discusiones sobre el salario mínimo para 2024 tomando fuerza en Colombia, los observatorios Laboral y Fiscal de la Universidad Javeriana han encendido las alarmas: los incrementos nominales del salario mínimo no están mejorando la calidad de vida de los trabajadores.
Según el informe, basado en datos de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) de 2013 y 2023, el salario medio en Colombia no ha crecido significativamente frente al mínimo.
De hecho, el salario medio de la economía pasó de ser 1,39 veces el mínimo en 2013 a solo 1,37 veces en 2023.
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En el sector informal, donde trabaja el 55,9% de la fuerza laboral del país, la situación es crítica. Mientras que en 2013 los trabajadores informales ganaban en promedio el 93% del salario mínimo, en 2023 esta cifra cayó al 78%.
“Un aumento del salario mínimo sin intervenciones estructurales que fomenten la formalización y mejores condiciones laborales podría agravar las disparidades. Es fundamental tener en cuenta que los trabajadores informales, que incluyen en su mayoría a mujeres y a personas de zonas rurales, representan uno de los grupos más vulnerables del país”, se lee en el documento del observatorio.
Este fenómeno evidencia que los aumentos del salario mínimo, lejos de ser una solución, han aumentado la vulnerabilidad de estos trabajadores.
“Un salario mínimo más alto puede parecer una buena noticia, pero para quienes trabajan en la informalidad, significa mayores barreras para acceder a mejores ingresos o a empleos formales”, afirma el análisis.
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Además, el informe cuestiona la equidad de aplicar un mismo incremento salarial a grandes corporaciones y pequeñas empresas. Para muchas microempresas, estas subidas representan un desafío que puede llevarlas a la quiebra o a la informalidad.
Una alternativa propuesta por los investigadores es la negociación sectorial, que permita ajustar los salarios según el tamaño de las empresas y las condiciones del sector, reduciendo las presiones sobre los empleadores más pequeños.
Los académicos recomiendan que en la mesa tripartita se tenga una especial connotación con los trabajadores informales, y “empleadores con menor capacidad”, serían los más afectados con los acuerdos entre los sindicatos y compañías.
El informe también plantea la necesidad de abordar las desigualdades regionales. Mientras las ciudades principales concentran oportunidades laborales con mejores salarios, en las zonas rurales los trabajadores, en su mayoría informales, enfrentan mayores precariedades económicas.
El observatorio sugiere que en la discusión del salario mínimo para 2025, el monto esté basado en el dato del Índice de Precios al Consumidor, y en el reporte de productividad, tal y como se hace ordinariamente, pero, consideran que se analice bajo la perspectiva de la regionalización.
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“Una regionalización del salario mínimo permitiría que las particularidades de cada área sean consideradas, ajustando los incrementos de manera más equitativa y acorde con las realidades locales, tal como lo han sugerido los hallazgos sobre las disparidades salariales persistentes entre zonas del país”, señaló el documento.
Asimismo, los investigadores hacen un llamado urgente a considerar políticas complementarias que impulsen la formalización laboral, el crecimiento económico y la productividad, elementos fundamentales para que un aumento del salario mínimo realmente beneficie a todos los colombianos.