Menos diversificación es igual a mayor riesgo
Para Andrés Maurcio Velasco, presidente de Asofondos, el debate no debería ser ideológico, sino técnico y fiduciario. En su concepto, el decreto afecta un principio esencial en la administración del ahorro de los trabajadores: la diversificación del portafolio como herramienta para mejorar la rentabilidad y controlar el riesgo.
La cuestión es que diversificar el portafolio de inversiones, es decir, tenerlo en diferentes países y proyectos, es bueno porque ayuda a reducir el riesgo de perder dinero. En lugar de poner todos los recursos en una sola inversión, se reparten en diferentes activos —como acciones, bonos o fondos— que no se comportan igual ante los cambios del mercado. Así, si una inversión tiene malos resultados, otras pueden compensar esas pérdidas. Ahora, este decreto limita esa diversificación.
En ese sentido, Velasco dijo que una menor diversificación implica acceso a menos activos y, por tanto, menores posibilidades de generar rendimientos, lo que terminaría impactando directamente la capacidad de los afiliados para pensionarse y el valor de sus mesadas.
Es mejor invertir en proyectos nacionales o exteriores
Según el decreto, el propósito central de decreto es “dinamizar la economía local, aumentar la productividad y fortalecer el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB)”, aprovechando el ahorro de largo plazo que administran los fondos de pensiones.
El documento señala que el Gobierno ha identificado sectores donde cada peso invertido tendría un mayor impacto sobre la economía. Entre las áreas priorizadas están la infraestructura y las obras civiles, con énfasis en transporte intermodal; la construcción y la vivienda, clave para la generación de empleo; la energía y la transición energética, con proyectos de renovables y electrificación; y sectores productivos orientados a mayor valor agregado y desarrollo sostenible.
Aclara que la oferta de proyectos no se limita al nivel nacional, sino que incluye iniciativas departamentales, municipales y privadas. Además, se listan proyectos de interés nacional y otros previstos entre 2026 y 2028, como la Segunda Línea del Metro de Bogotá, el aeropuerto de Cali, el Regiotram Norte, el Tren de Cercanías del Valle y el Canal del Dique.
No obstante, Velasco puso en duda que los proyectos de infraestructura y bienes públicos mencionados por el Ejecutivo puedan ofrecer, en las condiciones actuales, una rentabilidad comparable a la de los mercados internacionales.
El presidente de Asofondos rechazó la idea de que los fondos privados hayan dejado de invertir en el país. Por el contrario, aseguró que existe evidencia suficiente de que han participado en prácticamente todos los sectores productivos de la economía colombiana.
“Hemos invertido en generación de energía, construcción de vivienda, hidrocarburos, gas, oficinas, grandes proyectos urbanos, sistemas de transporte masivo, infraestructura vial, carreteras, aeropuertos y puertos”, señaló.
La rentabilidad que estaría en riesgo con las restricciones
Velasco alertó que la rentabilidad podría estar en riesgo si se restringe de manera significativa la inversión internacional. “A veces invertimos más aquí y a veces allá, porque precisamente buscamos la mejor opción”, señaló.
En los últimos 15 años y con portafolio diversificado, Asofondos tuvo una tasa promedio anual de rentabilidad de 8,5% y una tasa de riesgo del 1,7%, pero si la plata solo se hubiera invertido en Colombia, la tasa de retorno promedio pudo ser solo del 3,8% y con una prima del riesgo del doble. Es decir el doble de riesgoso y también 2,2 veces menos rentable.
Así las cosas, hay temor sobre posibles efectos negativos del decreto sobre la sostenibilidad del sistema pensional y los rendimientos futuros del ahorro de los afiliados.
Según el análisis del ex viceministro general de Hacienda Andrés Pardo Amézquita, esta restricción terminaría reduciendo los rendimientos futuros y los recursos disponibles para financiar pensiones, con un impacto más fuerte sobre los afiliados jóvenes, quienes dependen en mayor medida del desempeño de largo plazo de los portafolios.
Pardo también alertó que el decreto aumenta la exposición del ahorro pensional al riesgo local, tanto político como económico y regulatorio, al concentrar una mayor proporción de los recursos dentro del país. En la práctica, añadió, la medida funciona como un impuesto implícito al ahorro pensional, al limitar las alternativas de inversión más eficientes.
Otro de los puntos críticos señalados es que el decreto abre la puerta al uso político del ahorro pensional, a través de un eventual “banco de proyectos” liderado por el Gobierno, lo que podría desdibujar los criterios técnicos que deben primar en la administración de estos recursos.
¿Una intención de bajar los intereses de deuda y fortalecer la burocracia?
Así las cosas, la pregunta que queda en el aire es: ¿qué hay detrás de esta medida? El rector de la Universidad EIA, José Manuel Restrepo, planteó una interpretación crítica sobre la intención del Gobierno con el decreto.
A su juicio, la iniciativa no obedece a una sola motivación, sino a una combinación de factores ideológicos, cambiarios y fiscales que podrían alterar la lógica del sistema pensional y del mercado financiero colombiano.
Añadió que el decreto debe leerse más allá del discurso oficial de reactivación económica y fortalecimiento del mercado de capitales local. Para Restrepo, el primer elemento es ideológico. Según su análisis, el Gobierno mantiene una tendencia a ampliar la presencia del Estado en sectores estratégicos, y el ahorro pensional no sería la excepción.
“Este gobierno siempre ha pretendido estatizarlo prácticamente todo. Ahora estatiza en el fondo las decisiones de inversión de los fondos privados de pensiones”, sostuvo el académico. En su concepto, la creación de un banco de proyectos y la definición de destinos prioritarios de inversión limitan la autonomía real de las AFP.
Un segundo objetivo del decreto, según Restrepo, estaría relacionado con la tasa de cambio. El retorno de recursos al país podría generar expectativas de mercado que presionen el dólar a la baja.
“Puede ser un mecanismo para influir la tasa de cambio a la baja, simplemente por expectativas de mercado”, explicó. Una apreciación del peso tendría efectos favorables sobre las finanzas públicas, al reducir el valor en pesos de la deuda externa y los costos asociados a su servicio.
Hay que recordar que Gobierno realizó este mes la emisión de deuda más grande de su historia con la colocación de tres nuevos bonos globales con vencimiento en 2029, 2031 y 2033, por un total de 4.950 millones de dólares. En palabras sencillas un dólar más barato y un peso más fuerte es igual a menos pago de intereses.
El académico considera que el Gobierno podría terminar “forzando” a las AFP a invertir en TES, incrementando la exposición del ahorro pensional al riesgo fiscal del propio Estado.
Le puede gustar: ¿Cómo y en qué proyectos plantea el Gobierno invertir cerca de $100 billones del ahorro pensional que regresaría del exterior?