¿Que EPM es una organización formada hoy por una casa matriz y 55 empresas subordinadas, de las cuales 34 están ubicadas en Norteamérica, Centroamérica, Suramérica y Europa?
Así es. Lo que pasa es que el nombre tan local de Empresas Públicas de Medellín (EPM) no deja ver, de entrada, la talla internacional que están adquiriendo sus negocios, algo que surge, entre otras razones, de dos realidades que la obligan a crecer hacia afuera y a convertirse en multilatina: la talanquera regulatoria, que le impide tener más del 25 por ciento de la generación de energía eléctrica en Colombia y las limitadas posibilidades de desarrollo que da un mercado cuando se reina en él.
La estrategia da frutos en diversificación de riesgos y de ingresos. En 2013, tres filiales internacionales de energía vendieron 1.660 millones de dólares y contribuyeron con 80 millones de dólares a sus ganancias netas. EPM construye así su meta de estar en 2022 en la lista de las primeras 50 multilatinas por sus ingresos, para lo cual invertirá en infraestructura más 10 billones de pesos entre 2014-2017.
Hoy esa lista de gigantes multilatinos, que elabora América Economía, la encabeza la cementera Cemex, que vende, en un año, cerca de 15.000 millones de dólares, de los cuales 88 por ciento son por fuera de su natal México. La multilatina colombiana que está más arriba de la tabla es Avianca-Taca, con una facturación de 4.609 millones de dólares, que en un 79 por ciento le llegan del exterior.
Aquí el tamaño pesa. De Colombia entraron a ese ranking 10 firmas: ISA, los grupos Nutresa, Argos, Sura, Bancolombia, EPM, Terpel, Colombina, Tecnoquímicas y, como se dijo, Avianca-Taca, con una facturación conjunta de 41.000 millones de dólares, que resulta ser inferior a la de la multilatina líder.
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