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Miguel Gómez Martínez, el ministro de Hacienda de los “nunca”, pero es de los de “siempre”

Miguel Gómez Martínez, nieto de Laureano Gómez, fue designado este martes ministro de Hacienda de Abelardo de la Espriella para enfrentar el creciente déficit fiscal.

  • Miguel Gómez Martínez, el nuevo ministro de Hacienda del gobierno de Abelardo de La Espriella. FOTO: Cortesía.
    Miguel Gómez Martínez, el nuevo ministro de Hacienda del gobierno de Abelardo de La Espriella. FOTO: Cortesía.
hace 4 horas
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Hasta pocas horas antes del anuncio, el consenso apuntaba a una mujer tecnócrata, con amplio reconocimiento en los gremios, los centros de estudios y experiencia tanto en el sector público como en el privado. Pero el presidente electo, Abelardo de la Espriella, tomó otro camino con su Ministerio de Hacienda, eligió a un economista con una trayectoria donde el componente político, diplomacia y liderazgo gremial pesaron más que lo técnico.

Así se confirmó este martes 30 de junio, cuando se conoció el segundo nombre de su gabinete, el economista bogotano Miguel Gómez Martínez, de 65 años, quien quedará al frente del Ministerio de Hacienda.

Gómez llega a la cartera económica con una hoja de vida construida entre el sector público, el gremial, la academia y la diplomacia. Economista formado en Sciences Po de París, fue vicecontralor general de la República, presidente de Bancóldex, presidente de Fasecolda, director ejecutivo de la Cámara de Comercio Colombo Americana y embajador de Colombia en Francia y ante la Unesco durante el primer gobierno de Álvaro Uribe.

De la Espriella lo presentó con un video elaborado con inteligencia artificial, y lo definió como parte del gobierno de “los nunca”, el que nunca se ha rendido ante la crisis, nunca se ha achicado ante los grandes retos y nunca ha dejado de decir la verdad, señaló el mandatario electo en el comunicado oficial.

Por eso, la llegada de Miguel Gómez Martínez al Ministerio de Hacienda puso bajo la lupa tanto su experiencia para conducir las finanzas públicas como el debate sobre el peso de las dinastías políticas en Colombia, su paso por la academia y la incoherencia del discurso de renovación que acompañó la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella. Para varios analistas su perfil está más asociado al mundo gremial y político que a la tecnocracia económica.

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De Bancóldex a Fasecolda: medio siglo de gerencia gremial y diplomática

La carrera de Gómez arrancó en 1986 como vicerrector de la Universidad Sergio Arboleda, el mismo claustro donde De la Espriella estudió Derecho y que fundó su tío Álvaro Gómez como proyecto educativo de raíz conservadora.

Entre 1990 y 1992 fue gerente internacional de Asocolflores, y de 1992 a 1993 trabajó como asesor económico del Ministerio de Comercio, cuando esa cartera la dirigía el hoy expresidente Juan Manuel Santos.

De 1994 a 1996 ocupó la vicecontraloría general y luego regresó a Asocolflores como presidente ejecutivo hasta 1998, año en que asumió la presidencia de Bancóldex durante cuatro años. Ya en el primer gobierno de Uribe fue embajador de Colombia en Francia entre 2003 y 2006, y al año siguiente asumió la dirección de la Cámara de Comercio Colombo Americana.

En 2010 se midió en las urnas como candidato a la Cámara por Bogotá con el Partido de la U y resultó elegido con más de 44.400 votos, bajo la consigna “No más chambonadas, Bogotá merece lo mejor”.

En 2018 intentó llegar al Senado por el Partido Conservador, pero no logró la curul. Entre 2020 y 2022 presidió Fasecolda, cargo que dejó al arrancar el gobierno de Gustavo Petro.

Esta hoja de vida la resaltó el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, quien conoce de cerca la trayectoria del nuevo ministro, quien recordó que fue su profesor en el CESA y posteriormente coincidieron en el ámbito universitario.

“Lo tuve como profesor en el CESA, en la Universidad del Rosario. Fue decano universitario varias veces, en la Sergio Arboleda también; es un hombre que viene de la academia, conoce el mundo empresarial, sobre todo en lo relacionado con el sistema financiero”, afirmó.

Esa combinación de experiencia pública, gremial y diplomática es vista por sus defensores como una fortaleza para enfrentar un escenario de estrechez fiscal y de recuperación de la confianza de inversionistas. Por eso, Restrepo destacó precisamente ese recorrido por distintos sectores de la economía.

“Ha tenido experiencia de relacionamiento internacional, que va a ser muy importante en este momento con actores multilaterales, inversiones y calificadoras de riesgo”, señaló, al considerar que esa capacidad será determinante en un momento en que Colombia deberá reconstruir la confianza de los mercados internacionales.

El vicepresidente electo también rechazó la idea de que el nuevo ministro represente únicamente la tecnocracia tradicional. “No viene de la ortodoxia de siempre; pero yo tampoco vine de esa ortodoxia en su momento como ministro de Hacienda. Yo creo que también hay un reconocimiento de que no es la lógica de siempre la que rige la designación”, sostuvo.

Para Restrepo, el verdadero examen comenzará cuando Gómez deba enfrentar los desafíos macroeconómicos que hereda el país. Entre ellos mencionó la recuperación del crecimiento económico, la estabilidad de las finanzas públicas y la reconstrucción de la confianza tanto de los inversionistas nacionales como extranjeros.

“Es un hombre competente”, aseguró el exministro de Hacienda, antes de enumerar las prioridades que tendrá el nuevo jefe de la cartera. “Los desafíos son de crecimiento, los desafíos son de confianza internacional y de confianza nacional y son sobre todo de atraer inversión privada a este país”.

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Miguel Gómez.
Miguel Gómez.

Asimismo, el exviceministro de Justicia Rafael Nieto Loaiza calificó la designación como una noticia formidable y destacó la formación ortodoxa de Gómez como garantía para los mercados, las calificadoras y el Banco de la República.

“No solo es un gran economista sino honrado hasta los tuétanos y su formación ortodoxa le dará garantías a los mercados, a las calificadoras internacionales, a los inversionistas y al Banco Republica. Se empieza a enderezar el rumbo, pero será una camino muy duro”, dijo.

En ese mismo orden, el representante Jose Jaime Uscátegui, del Centro Democrático, resaltó que su experiencia dará tranquilidad a los mercados. “Tranquiliza a los mercados, al Banco de la República y al país tener un ministro de Hacienda como Miguel Gómez. Economista, expresidente de Bancóldex y Fasecolda, exembajador, exvicecontralor, exrepresentante a la Cámara y Teniente de Navío de la Reserva de la Armada Nacional. Experiencia, disciplina y criterio para asumir uno de los cargos más importantes del país”.

Asimismo, la trayectoria política de Gómez revela una ideología conservadora afín a las bases de De la Espriella. Durante su campaña al Congreso, admitió que no acompañaría iniciativas a favor de la adopción y el matrimonio igualitario, de la legalización del aborto ni de la entrega gratuita de la píldora del día después, y respaldó la propuesta del entonces director del Partido Conservador, José Darío Salazar, para eliminar las tres causales en que la Corte Constitucional permitía el aborto en ese momento, hoy la interrupción del embarazo es legal hasta la semana 24 en Colombia.

Gómez y su familia mantienen además una relación cercana con las Fuerzas Militares y sus veteranos, otro núcleo social que respaldó a De la Espriella en campaña. Su familia fundó el colectivo de abogados “Álvaro Gómez Hurtado” para defender a militares vinculados a crímenes durante el conflicto armado, y su padre fue uno de los fundadores de Causa Justa, la organización creada para respaldar a funcionarios del gobierno de Uribe que terminaron investigados.

De la dinastía conservadora que gobernó hace medio siglo a los “nunca” de Abelardo

Por otra parte, la biografía familiar de Gómez Martínez contradice el eslogan de campaña de Abelardo de la Esprierlla, porque es hijo del exsenador Enrique Gómez Hurtado, nieto del expresidente conservador Laureano Gómez (1950-1953) y sobrino de Álvaro Gómez Hurtado, el dirigente conservador asesinado en 1995.

Es, además, hermano del senador electo Enrique Gómez Martínez, líder de Salvación Nacional, el partido que se sumó primero a la campaña de De la Espriella.

Ese entramado familiar avivó las críticas de analistas y opositores, que interpretaron el nombramiento como una continuidad de las élites tradicionales pese al discurso antisistema del presidente electo. Incluso, el abogado Felipe Alzate resumió el malestar de varios sectores al señalar que, tras meses de campaña hablando de “los nunca”, ya dos de los ministerios principales quedaron en manos de una familia con décadas de trayectoria política.

Pero el primer foco de las críticas no ha sido su hoja de vida, sino su apellido. Hijo del exsenador Enrique Gómez Hurtado, nieto del expresidente Laureano Gómez, sobrino de Álvaro Gómez Hurtado y hermano del senador electo Enrique Gómez Martínez, su designación fue interpretada por distintos sectores como una señal de continuidad con las élites políticas tradicionales.

“Meses de campaña hablando de los ‘nunca’ y ya dos de los ministerios principales se los dieron a la clase política tradicional e histórica, que lleva gobernando décadas el país”, cuestionó Felipe Alzate G., abogado de la Universidad del Rosario. Para otros analistas, la presencia de un integrante de una de las familias conservadoras más influyentes del país contradice la narrativa de dejar atrás a “los de siempre”.

Adempas, el politólogo de la Universidad Nacional Alejandro Chala añadió otro dato biográfico, Gómez lideró en 2013 una de las acciones ciudadanas que buscaron revocar a Gustavo Petro como alcalde de Bogotá, y fue cercano al santismo durante el segundo gobierno de Uribe, un vínculo que se fue diluyendo cuando arrancaron los diálogos de paz con las Farc.

Miguel Gómez: un nombramiento que reabre el debate entre la técnica, la política y las élites

“Ese es un perfil técnico-gremial, no de banca central”, lo expresó el economista Javier Bonza, quien añade que Gómez “no es un tecnócrata neutro; es un cuadro político de derecha con kilometraje”, al recordar también su paso por la Cámara de Representantes y el liderazgo de la revocatoria contra Gustavo Petro cuando este era alcalde de Bogotá.

Bonza va más allá y sostiene que el nombramiento representa “una de las grandes dinastías conservadoras del país aterrizando en Hacienda”. A su juicio, mientras “a los mercados le venderían ortodoxia”, desde la política el mensaje es de “restauración”.

En ese orden, los analistas políticios lo definieron como un “delfín conservador” que se acercó a sectores políticos afines al uribismo, santismo y al conservadurismo. Las dudas incluso llegaron desde sectores cercanos a la derecha. El creador de contenido Mateo Amaya Quimbayo se preguntó: “¿No había más personas preparadas? ¿Los Gómez son de los nunca? (...) ¿Este nombramiento le conviene al nuevo gobierno?”.

Por su parte, el presidente de Anif, José Ignacio López, lamentó que Colombia haya perdido la posibilidad de tener por primera vez una mujer al frente del Ministerio de Hacienda. “Hoy lo importante es que haya una gestión técnica y responsable de las finanzas públicas que evite una crisis fiscal”, afirmó, al desearle éxito en un cargo que enfrentará uno de los momentos fiscales más complejos de los últimos años.

Las críticas también se trasladan a su breve paso por la Decanatura de Economía de la Universidad del Rosario. Su nombramiento en 2023 estuvo rodeado de controversia desde el inicio. Según Bonza, la comunidad académica interpretó la decisión como el reemplazo de “un académico por un político”, proceso que, además, se realizó sin transición ni consulta con la facultad.

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El escándalo de la falda: su paso más polémico por la academia

El episodio más recordado de Gómez ocurrió en la decanatura de Economía de la Universidad del Rosario y no en un ministerio o en un gremio. En enero de 2023, el rector Alejandro Cheyne lo nombró decano sacando a Carlos Sepúlveda tras siete años en el cargo, sin transición ni consulta previa a la facultad, una decisión que varios profesores describieron como el cambio de “un académico por un político”.

La polémica estalló en su discurso de posesión, cuando citó una frase atribuida a Winston Churchill. “Un buen discurso debe ser como la falda de una mujer: lo suficientemente largo para cubrir el tema, pero lo suficientemente corto para mantener el interés”.

La frase generó rechazo inmediato entre estudiantes, docentes y colectivos feministas, que la calificaron de sexista, y obligó a Gómez a retractarse públicamente y comprometerse a formarse en temas de diversidad, inclusión y equidad, pero el episodio continúa siendo recordado.

“La frase célebre por la que recuerdan a Miguel Gómez Martínez es esa”, afirmó Diana Marcela Otavo Morales, quien insitió en que el nombramiento demuestra que “los de siempre” continúan ocupando las principales posiciones del Estado.

La crisis no terminó ahí. El despido unilateral de dos profesores extranjeros, identificados como Sautua y Maldonado, detonó cartas de protesta y un pedido formal de renuncia por parte de estudiantes y docentes, que denunciaron decisiones arbitrarias y falta de respeto al gobierno corporativo de la facultad.

Profesores consultados coincidieron en que Gómez fue un administrador deficiente durante su decanato, aunque el programa mantuvo su acreditación de alta calidad hasta 2031. Por ejemplo, Bonza recordó que el despido de dos profesores extranjeros provocó solicitudes de renuncia por parte de docentes y estudiantes, quienes denunciaron decisiones arbitrarias y falta de respeto por el gobierno universitario.

En esa misma línea, el economista Mateo Hoyos advirtió que “el Departamento de Economía del Rosario era top en Colombia” y aseguró que “dejó de serlo en buena medida por su gestión”, por lo que pidió mantener “los mismos ojos críticos” ahora que dirigirá la política económica del país.

El economista Lucas Marín Llanes también apeló a esa experiencia al señalar que “ojalá quienes exigían tener una ministra ‘técnica’ no olviden los resultados de Gómez en la Facultad de Economía del Rosario”. Incluso profesores de esa universidad consultados por EL COLOMBIANO coincidieron en que “no fue un buen administrador”.

La internacionalista Arlene B. Tickner recordó que Gómez “tuvo que renunciar al poco tiempo de posesionarse por cuestionamientos de profesores y estudiantes”; mientras que el columnista David Cancino afirmó que se trata de “más un gremialista que un tecnócrata curtido en temas macro”.

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El país que recibe: la crisis fiscal más profunda en tres décadas

Gómez asume el Ministerio de Hacienda en medio del peor cuadro fiscal reciente de Colombia. El déficit fiscal total pasó de 5,3% del PIB en 2022 a 6,7% en 2024 y 6,4% en 2025, y Corficolombiana proyecta que en 2026 llegue a 6,8%. El déficit primario de 2025, de 3,5% del PIB o 65,7 billones de pesos, es el más alto en 30 años sin contar crisis como la pandemia, y creció 60 billones de pesos entre 2023 y 2025.

La deuda pública también se disparó: pasó de 800 billones a más de 1.200 billones de pesos, superando por primera vez esa barrera, y las tasas de los TES treparon de un rango de 4% y 5% a niveles de entre 13% y 14%. La deuda externa ya representa el 52% del PIB, y el presupuesto del año en curso nació desfinanciado, con un faltante de 16,3 billones de pesos que el gobierno saliente no alcanzó a ajustar.

En junio de 2025, el gobierno de Petro activó la cláusula de escape que suspendió la regla fiscal por tres años, elevando la meta de déficit permitido de 5,1% a 7,1% del PIB.

Por ejemplo, Juan Carlos Ramírez, presidente del Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf), calcula que el próximo gobierno deberá ajustar las finanzas en cerca de 4% del PIB, unos 74,1 billones de pesos, mientras Corficolombiana estima un ajuste de entre 3% y 4% para volver a cumplir la regla en 2028.

Las calificadoras ya reaccionaron a ese deterioro, Moody’s bajó la nota de Colombia de Baa2 a Baa3, el último escalón del grado de inversión, y S&P la redujo de BB a BB- en abril de 2026, la peor calificación en la historia del país. A esa fotografía se suman una inflación que se acerca al doble de la meta del 3%, el riesgo de El Niño sobre alimentos y energía, y una inversión privada notablemente debilitada.

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Entre las promesas más sonadas de campaña de De la Espriella está el recorte del 40% de la burocracia estatal, lo que equivaldría a eliminar unos 700.000 contratos. Gómez tendrá que sacarla adelante justo cuando el gasto inflexible, blindado por leyes distintas al presupuesto anual o por la Constitución, ronda el 93% del gasto total, según el Carf.

A esa dificultad se suma otra promesa política y técnicamente compleja, reducir los impuestos a las empresas para estimular inversión y empleo, en medio de un déficit que exige justo lo contrario. Cualquier reforma que reduzca cargas a un sector para subírselas a otro reabre la pelea sobre quién paga más al Estado, y si la fórmula terminara afectando a las personas naturales, el antecedente de las protestas contra la reforma tributaria de Iván Duque queda como advertencia.

Para tramitar esas reformas, Gómez tendrá que apoyarse en un Congreso muy distinto al que dejó hace 12 años. La izquierda pasó de ser oposición marginal a la bancada más grande, el Partido Conservador perdió peso, y La U, donde él militó en el ala más uribista, se redujo de la mayor bancada a un partido pequeño.

Las metas tampoco dan tregua, el programa de gobierno exige estabilizar el déficit por debajo de 3,5% del PIB para 2030, cuando Hacienda lo calcula hoy en 5,3% y Anif pronostica que cerrará el año en 6,5%.

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