El liderazgo empresarial atraviesa una transformación marcada por el desgaste emocional. Según estudios de Deloitte y Harvard Business Review, cerca del 70% de los ejecutivos senior ha considerado renunciar debido a problemas relacionados con su salud mental.
La dimensión del problema también se refleja en el informe State of the Global Workplace de Gallup, que estimó que el bajo compromiso laboral —estrechamente ligado al burnout (síndrome del trabajador quemado)— le cuesta a la economía mundial alrededor de US$8,8 trillones anuales, equivalente al 9% del PIB global.
Los estudios en inteligencia emocional sugieren que el impacto del estado psicológico de los líderes es profundo dentro de las organizaciones. Hasta el 70% del clima organizacional depende del estado emocional de quien lidera, lo que significa que el agotamiento en los niveles más altos de la empresa puede afectar directamente la productividad, la cultura corporativa y la seguridad psicológica de los equipos.
Cuando un ejecutivo de nivel C opera bajo altos niveles de estrés, los efectos se multiplican: disminuye la confianza interna, se deteriora el ambiente laboral y se debilita el desempeño colectivo.
El estrés laboral no afecta solo a los líderes. Un estudio de miCVideal, basado en una encuesta a más de 1.000 trabajadores, evidenció que tres de cada cuatro empleados consideran que sus problemas de salud están relacionados con su trabajo.
Los datos reflejan una presión creciente en el entorno laboral moderno:
50% de los trabajadores reporta estrés laboral.
46% afirma experimentar depresión.
32% sufre ansiedad.
27% padece insomnio.
22% reporta burnout.
Además, 84% de los encuestados aseguró tomar medicamentos por problemas de salud que atribuyen a su empleo, lo que muestra el impacto tangible del trabajo sobre el bienestar físico y mental.
Según explicó Jasmin Escalera, experta en empleo y bienestar laboral, los resultados muestran que la salud laboral ya no puede abordarse solo desde la prevención física.
“Las empresas que no respondan a este desafío se exponen a mayores niveles de absentismo, menor rendimiento y dificultades para retener talento”, señaló.
Entre los problemas físicos más frecuentes asociados al trabajo destacan:
Problemas de espalda (45%)
Problemas de visión (30%)
Migrañas (27%)
Problemas de audición (27%)
Presentismo: trabajar enfermo se vuelve una práctica común
El estudio también reveló una cultura laboral en la que muchos empleados continúan trabajando a pesar de estar enfermos, fenómeno conocido como presentismo.
76% de los trabajadores admitió haber trabajado enfermo en el último año.
68% reconoció haber fingido estar enfermo para evitar ir al trabajo.
Esta dinámica puede reducir la productividad y aumentar el riesgo de errores, lo que termina afectando tanto a las empresas como a los propios trabajadores.
Ante este panorama, los empleados señalaron las medidas que consideran más efectivas para mejorar su bienestar laboral:
Seguro médico completamente cubierto (83%)
Acceso gratuito a profesionales de salud mental (83%)
Programas de bienestar corporativo (78%)
Asimismo, destacaron como acciones prioritarias:
Atención de salud mental gratuita (40%)
Horarios o modalidades de trabajo flexibles (33%)
Programas de bienestar corporativo (29%)
Cultura laboral positiva (26%)
El trabajo remoto también aparece como un factor relevante: 82% de los encuestados cree que tiene un impacto positivo en la salud mental.
Adicionalmente, la presión asociada a los cargos directivos también está cambiando la forma en que las nuevas generaciones perciben el liderazgo.
Durante décadas, alcanzar posiciones gerenciales fue considerado el máximo símbolo de éxito profesional para los Baby Boomers y buena parte de la Generación X. Sin embargo, esa visión está siendo cuestionada por la Generación Z.
El Deloitte Global 2025 Gen Z and Millennial Survey mostró que solo alrededor del 6% de los jóvenes de la Generación Z menciona alcanzar cargos de liderazgo como su principal objetivo profesional.
En lugar de perseguir posiciones jerárquicas, muchos priorizan factores como:
Calidad de vida
Propósito
Bienestar
Libertad profesional
Para esta generación, asumir cargos de gestión puede significar perder equilibrio personal, especialmente después de observar a líderes de generaciones anteriores enfrentarse a jornadas prolongadas, estrés constante y problemas de salud mental.
Este cambio de mentalidad también se refleja en el concepto de quiet ambition, una ambición silenciosa centrada más en el reconocimiento personal y el equilibrio de vida que en la ascensión jerárquica tradicional.
En medio de este contexto surgió THE JUMP Experience, una inmersión de tres días que propone abordar la crisis del liderazgo desde el bienestar mental y emocional de los ejecutivos.
La experiencia, creada por Carolina Angarita Barrientos, ex presidenta regional de Google y Discovery Networks para América Latina, plantea que la transformación organizacional comienza en el estado interno del líder.
“El líder actual no solo está cansado de lo que hace; está exhausto de sostener una identidad que ya no le representa”, afirmó Angarita.
El encuentro se realizará del 20 al 22 de marzo en Bogotá, en el Teatro Panorama, y estará dirigido exclusivamente a C-Levels y altos directivos que enfrentan altos niveles de presión y agotamiento emocional.
La experiencia integra un método propio de ocho pasos y un equipo interdisciplinario que incluye especialistas en programación neurolingüística, neurociencia aplicada, biohacking y regulación fisiológica.
En ese contexto, los datos muestran que el bienestar psicológico dejó de ser un tema secundario dentro del mundo corporativo.
El creciente número de ejecutivos que contemplan abandonar sus cargos, el impacto del estrés en la salud de los empleados y el cambio de prioridades de las nuevas generaciones están obligando a las empresas a replantear su modelo de liderazgo.
En un entorno donde liderar exige cada vez más resiliencia, coherencia y propósito, la salud mental empieza a consolidarse como un factor estratégico para la productividad, la sostenibilidad empresarial y la retención del talento.