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“No hay mejor reforma tributaria que el crecimiento económico”, Juan Camilo Pardo, autor de Colombianomics

El economista Juan Camilo Pardo, autor de Colombianomics, explica por qué Colombia está estancada, cuáles errores económicos y qué reformas necesita el país para volverse próspero.

  • Juan Camilo Pardo, economista y autor de Colombianomics, sostiene que el crecimiento económico es el principal motor para reducir la pobreza, generar empleo y aprovechar el potencial productivo de Colombia. FOTO CORTESÍA
    Juan Camilo Pardo, economista y autor de Colombianomics, sostiene que el crecimiento económico es el principal motor para reducir la pobreza, generar empleo y aprovechar el potencial productivo de Colombia. FOTO CORTESÍA
hace 1 hora
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El economista Juan Camilo Pardo acaba de publicar Colombianomics, un libro que parte de una pregunta incómoda: ¿por qué Colombia, con todo su potencial, sigue sin despegar económicamente? En entrevista con EL COLOMBIANO, Pardo explicó que la respuesta empieza con una palabra que en el país poco se discute fuera de los círculos técnicos: crecimiento económico.

Pardo arranca su argumento con un contraste histórico. Corea del Sur salió de la guerra de las Coreas, en los años 50, como uno de los países más pobres del planeta, incluso más que Colombia. Entre 1960 y 1980 creció a un ritmo promedio de entre el 6% y el 8% anual y hoy figura entre las diez economías más prósperas del mundo, con bajos niveles de pobreza y desigualdad.

La diferencia, dice el autor, fue la combinación de instituciones sólidas, productividad, apertura comercial y políticas que favorecieron a la empresa privada. “Colombia tiene un potencial similar, pero no ha usado esas mismas herramientas”.

Pardo insiste en que, entre 2012 y 2017, tres cuartas partes de la reducción de la pobreza en Colombia se explicaron por el crecimiento económico, y un 30% de la caída en el índice de desigualdad (el coeficiente Gini) también respondió a ese mismo factor. A esto se suma lo que la literatura económica llama la ley de O’Connell, a mayor crecimiento, mayor generación de empleo, porque los ingresos que llegan a los hogares se traducen en consumo e inversión, lo que reactiva el aparato productivo y el mercado de capitales.

Se quedó atrás

Para Pardo, lograr ese crecimiento sostenido pasa por intervenir cuatro frentes que desarrolla en su libro: productividad, finanzas públicas, cambio demográfico e instituciones.

El autor llama a la productividad “la llave del progreso” y advierte que ningún país ha alcanzado la prosperidad sin ella. Entre 1995 y 2023, los llamados tigres asiáticos crecieron su productividad por encima del 30%, Estados Unidos lo hizo en más del 20% y Europa cerca del 20%. Colombia y el resto de Latinoamérica, en cambio, se quedaron rezagados, si en 1995 la productividad colombiana se medía en 100 puntos, hoy está en 95. El país, en otras palabras, “produce hoy menos eficientemente que hace tres décadas”.

El segundo frente, más coyuntural es el de las finanzas públicas. Pardo señala que Colombia atraviesa la primera crisis fiscal de su historia reciente sin estar en medio de una recesión, los indicadores de balance primario, balance fiscal total, deuda, ingresos y gastos se ubican en niveles similares a los de la pandemia, sin que exista una pandemia de fondo.

Cuando el endeudamiento del gobierno es muy alto, sube el costo del crédito para las empresas y eso frena la inversión privada. Y sin inversión, advierte Pardo, “no hay crecimiento sostenido, porque la inversión es “la semilla del crecimiento futuro”.

El tercer frente es estructural y, según Pardo, se discute poco precisamente porque sus efectos se sienten más adelante. La población colombiana envejece, la tasa de natalidad cae y la expectativa de vida aumenta. La pirámide poblacional que históricamente conocíamos como un triángulo se está invirtiendo, “cada vez habrá menos población en edad de trabajar”.

El cuarto frente son las instituciones. Pardo cita el libro Por qué fracasan los países, de Daron Acemoglu y James Robinson, ganadores del Nobel de Economía por su investigación sobre instituciones, que sostiene que la calidad institucional define, en el largo plazo, si una Nación es próspera o pobre. Para Pardo, mejorar esa calidad institucional es una condición necesaria, no opcional, si el país quiere crecer más en el largo plazo.

¿Por qué el país está estancado?

Para responder a esta pregunta, Pardo recurre a una comparación entre dos perfiles de persona. Una, como Warren Buffett, ahorra e invierte durante toda su vida y termina entre las personas más ricas del mundo. La otra se gasta todo lo que gana y se mantiene estancada. Esa diferencia, dice, es comparable a la que existe entre Corea del Sur y Colombia.

Durante los últimos 50 años, la tasa de inversión en Corea del Sur se ha mantenido por encima del 30% del PIB. En Colombia, esa tasa llegó como máximo al 25% del PIB en la década pasada y hoy se ubica en 16%. El país, explica Pardo, se ha convertido en una economía dopada por el gasto público y por el consumo de los hogares, mientras que el ahorro, y, por lo tanto, la inversión se mantiene en niveles muy bajos.

Entre 2005 y 2025, el consumo de los hogares y el gasto público aumentaron su participación dentro del PIB, mientras que las exportaciones y la inversión la redujeron. Colombia, además, sigue siendo una economía relativamente cerrada al comercio exterior cuando se compara con sus pares.

El propio primer trimestre de 2026 ilustra el punto. La economía creció 2,2%, pero si se le resta el efecto del aumento del gasto público, el crecimiento habría sido cercano al 1,1% o 1,2%. Y si a eso se le resta también el consumo de los hogares, el crecimiento real quedaría apenas en 0,2% o 0,3%, prácticamente un estancamiento.

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