La próxima compra de la petrolera BG Group por parte de Shell impulsó ayer las acciones del sector energético en las bolsas europeas, en lo que se calificó como una reacción favorable a la que se considera, hasta ahora, la mayor fusión del año.
Según trascendió Shell llegó a un acuerdo para comprar a BG Group por 70.000 millones de dólares, lo que le permitirá a la petrolera angloholandesa recortar la distancia que la separa del líder estadounidense ExxonMobil.
Con la noticia el índice Stoxx Europe 600 del sector Petróleo y Gas, golpeado a lo largo del año pasado por el derrumbe de los precios del crudo, subió un 2,48 por ciento, mientras los títulos de BG se dispararon un 26,7 por ciento.
En cambio, los papeles de Royal Dutch Shell bajaron un 5,3 por ciento, reflejando la prima que pagará por BG, compañía que tiene proyectos en Brasil, África Oriental, Australia, Kazajistán y Egipto, y que incluyen algunas de las iniciativas más ambiciosas del mundo de Gas Natural Licuado (GNL).
Shell dijo que la operación elevaría sus reservas probadas de gas y petróleo en un 25 por ciento. También llamó la atención el hecho de que esta oferta se conociera un día después de que FedEx ofreciera 4.400 millones de euros (4.800 millones de dólares) por la compañía holandesa de envío de paquetes TNT Express, que generó un repunte en el sector postal.
En Brasil se indicó que este negocio creará un poderoso actor en la floreciente región subsal de Brasil (una región situada mar adentro que tiene la mitad del tamaño de Italia), con el dinero y la tecnología necesarios para sacar adelante proyectos con su complicado socio, la estatal Petrobrás.
Cuando se perfeccione la transacción, BG convertirá a Shell en el segundo mayor productor de petróleo en Brasil, con una posición dominante en uno de los proyectos de extracción de crudo en alta mar más prometedores del mundo.
“BG ha luchado por sacudirse la percepción de que, en países como Brasil y Australia, mordió más de lo que podía masticar”, dijo el analista de Investec, Neill Morton. Pero Shell tiene ciertamente dentadura para masticar y tragarse los activos de BG en Brasil, pero el reto será su relación con Petrobras.