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Economía | PUBLICADO EL 28 octubre 2021

Capitalismo consciente, un gana-gana empresarial

  • EL COLOMBIANO realizó ayer el foro “Capitalismo consciente, una nueva forma de hacer empresa”. FOTO juan antonio sánchez
    EL COLOMBIANO realizó ayer el foro “Capitalismo consciente, una nueva forma de hacer empresa”. FOTO juan antonio sánchez
  • EL COLOMBIANO realizó ayer el foro “Capitalismo consciente, una nueva forma de hacer empresa”. FOTO juan antonio sánchez
    EL COLOMBIANO realizó ayer el foro “Capitalismo consciente, una nueva forma de hacer empresa”. FOTO juan antonio sánchez
Por EL COLOMBIANO

Una relación más sostenible y cercana con colaboradores, proveedores y consumidores es uno de los beneficios.

“El capitalismo consciente es el único camino de las empresas, no podemos enfrentar las crisis centradas en nosotras mismas, somos parte de un ecosistema y tenemos familias que dependen de nosotros”. La frase es de Matthieu Tenenbaum, presidente y director general de Renault-Sofasa, y resume la visión que cada vez acogen más compañías para ser sostenibles en el tiempo.

Se trata de una discusión que hay que tener y más después de una pandemia que agravó las brechas sociales: cómo repensar un modelo capitalista, cuya imagen afectada desde mediados del siglo XX por carteles empresariales, monopolios y una visión errónea de que el único objetivo de una compañía es dar utilidades, según David Escobar, director de Comfama.

Durante el foro “Capitalismo consciente, una nueva forma de hacer empresa”, expertos y empresarios socializaron ideas de cómo llevar a las compañías colombianas y sus líderes a una ruta más sostenible desde lo social, ambiental y económico involucrando a colaboradores, proveedores y consumidores.

En este espacio, organizado por EL COLOMBIANO, y apoyado por Comfama, la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, Primax y la Universidad Pontificia Bolivariana, uno de los expertos que compartió sus reflexiones fue Thomas Eckschmidt, consultor en implementación de los fundamentos del capitalismo consciente, quien explicó las cuatro claves para adoptar dicho mecanismo económico.

La primera es pensar en que se puede hacer algo mejor, “como de hecho lo hace el 99% de empresarios al emprender”; la segunda, ver quiénes pueden ayudar en esta ruta entre clientes y proveedores, entre otros; el tercer pilar es impregnar a todos los colaboradores del deseo de cumplir ese propósito y el cuarto es cuidar y estimular a los trabajadores para que ellos hagan lo propio con los stakeholders (grupos de interés).

Dijo Escobar, de Comfama, que lo primero para llegar a ello es cambiar de conversación: no hablar solo de plata sino también de Objetivos de Desarrollo Sostenible y de bienestar. Además, es importante lo que él llama “capitalismo caminando” es decir, que la estrategia mencionada por Eckschmidt no se quede en una presentación virtual o en letreros sino que se pueda observar de primera mano qué tanto la adapta la compañía.

Como en todo, habrá piedras en el camino. Una de ellas es “el pecado original” que hace referencia a que en alguna forma la empresa puede contrariar la premisa de capitalismo consciente a través de su operación, por ejemplo, con emisiones de carbono o la puesta en el mercado de elementos no biodegradables.

No obstante, de sobreponerse a esos retos las compañías podrían obtener un gana-gana a través del capitalismo consciente. No solo tendrán operaciones optimizadas y más sostenibles, también trabajadores con mayor sentido de pertenencia, mayor encadenamiento con proveedores y un vínculo con los consumidores más allá de la compra y venta

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