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Las paredes de la catedral deben soportar los arañazos que con cualquier objeto hacen los adictos al bazuco para obtener parte el polvo de ladrillo con el que hacen rendir las dosis de la droga que consumen. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero. -
Los habitantes de calle que merodean por el Parque de Bolívar decidieron volver en letrina algunos muros y sectores de la iglesia. FOTO: Manuel Saldarriaga Quintero. -
Los ladrillos que componen la Catedral Metropolitana de Medellín se la están carcomiendo con voracidad por los vicios que deambulan por sus alrededores. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero. -
Los ladrones no solo desvalijan a la Catedral de sus cimientos, sino también de otros elementos incluso a plena luz del día. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero. -
El presbítero Leonardo Martínez, párroco de la iglesia, trata de mantener la vida religiosa del imponente templo. Sin embargo, admite que lleva “el viacrucis por dentro” al ver cada día cómo la iglesia más grande del mundo en barro cocido es víctima no solo de los adictos y pordioseros sino de la dejadez en la que está sumido el Centro. fOTO: Manuel Saldarriaga Quintero. -
Martínez aclara, contrario a lo que la gente piensa la Catedral es autogestionada. Es decir, solo vive de las ofrendas, las limosnas y los diezmos que dejan sus feligreses, que cada día pueden ser unos 150 en un templo que puede albergar hasta 2.000 personas. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero. -
El párroco también precisó que el mantenimiento habitual de la Catedral puede ascender a los $25 millones. A estos hay que sumar los costos de reparar lo robado diariamente que, aunque no representa un valor constante, sí puede oscilar entre los $5 millones y los $13 millones como sucede con el cambio de bajantes y contadores de servicios públicos hurtados. Foto: Manuel Saldarriaga -
Ante la desesperada situación, el párroco lanzó una propuesta que para muchos puede ser polémica, pero que él considera que conjuraría la afectación a la Catedral y que consiste en revivir los cerramientos con los que contaba el templo a inicios del siglo XX Foto: Manuel Saldarriaga Quintero. -
La “nueva” propuesta de Martínez incluye un cerramiento en hierro forjado con barras de ¾ de pulgada, de cerca de tres metros de alto, que serán armónicas con la arquitectura del espacio. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
En imágenes | Se están consumiendo la fachada de la Catedral Metropolitana de Medellín
Drogadictos trituran cimientos de la iglesia. El cura párroco propone un nuevo cerramiento para evitarlo
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