La historia de Gustavo
Gustavo no se considera un héroe, sino un “ser humano que estaba en el momento oportuno”. Oriundo de Puerto Berrío, en el Magdalena Medio antioqueño, relata que su crianza en el barrio La Milla, nadando en el río Magdalena, le quitó el miedo al agua desde niño.
“Se largó una tormenta y de un momento a otro estas calles se volvieron anegadas; la creciente venía bastante agresiva”, narró Gustavo. Desde el concesionario de carros en el que trabaja, observó cómo un mensajero en moto cayó y no lograba levantarse. “Iba como tragando agua... la reacción de un hermano es un instinto de supervivencia. No la pensé dos veces”, aseguró.
Tras ayudar al primer motociclista a levantarse, escuchó gritos de auxilio más arriba. Otro joven había quedado aprisionado con su moto contra una baranda metálica debido a la presión del agua. El joven, aterrorizado, pedía que no dejaran ir su moto, su herramienta de trabajo. “Le dije que confiara en Dios y en mí, que no le iba a dejar llevar la motico”, contó Gustavo, quien con la ayuda de sus compañeros Carlos y Juan, logró liberar la pierna del joven y salvar el vehículo.
Su compañera de trabajo, quien grabó el video, destacó la nobleza de Gustavo, a quien describen como el “papá” de la oficina. “Me pareció demasiado inspirador, porque cualquier persona no va a hacer eso, menos con su pinta superelegante para irse a meter allá en ese pantano”, comentó.
La otra cara de la emergencia: polémica por “peaje” de $100.000
Mientras Gustavo y sus compañeros mostraban la cara solidaria de la jornada, a pocos kilómetros, en el sector de la Loma de los Balsos, la emergencia detonó un conflicto de convivencia. Tras el colapso de la vía principal cerca del antiguo colegio Euskadi, ciudadanos denunciaron que en una urbanización se está exigiendo un pago de $100.000 para permitir el paso de vehículos por sus vías internas hacia la Avenida Las Palmas.
La situación generó indignación entre comerciantes y trabajadores atrapados. “Hoy solo con clientes tendríamos que haber pagado 800 mil de peaje a esta unidad. Preferimos cerrar antes que seguir permitiendo que estas cosas sucedan. El privilegio sigue nublando la empatía”, manifestó el propietario de un salón de belleza del sector, quien pidió mesas de diálogo para establecer rutas de evacuación futuras sin conflictos.
Sin embargo, residentes y defensores de la medida argumentaron el derecho a la propiedad privada. “Pase lo que pase la propiedad privada se respeta. (...) ¿Y el deterioro de las vías internas y posibles daños quién los va a pagar?”, señalaron algunos vecinos, argumentando también riesgos de seguridad para la unidad residencial al permitir el paso masivo de desconocidos.
Estos hechos ocurrieron en el marco de un evento climático extremo. Según el Sistema de Alerta Temprana de Medellín (Siata), en el sector de El Poblado cayeron 87 milímetros de agua en tan solo 45 minutos, una cantidad equivalente a lo que históricamente llueve durante todo el mes de enero.
La intensidad de las precipitaciones provocó el desbordamiento de la quebrada La Presidenta, levantó la capa asfáltica en la Avenida Las Vegas y generó inundaciones en centros comerciales y sótanos, además de dejar sin servicio de energía a sectores como Alto de Las Palmas y Los Balsos durante la noche. Además de la acción de civiles como Gustavo, agentes de la Secretaría de Movilidad también fueron captados ayudando a ciudadanos atrapados en las inundaciones.