Las banderas colgadas en la fachada no lograron frenar el desalojo de 9 apartamentos de un edificio en el barrio Boston, en el Centro de Medellín, que estaba programado para este jueves en la mañana.
La evacuación y demolición del edificio había sido ordenada por la Inspección 10B de Paz y Convivencia, que se basó en un concepto emitido por el Dagrd (Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres) acerca de que la construcción genera riesgo.
Le recomendamos leer: Nueve familias del barrio Boston angustiadas: deben desalojar por riesgo y no tienen adónde ir
Este caso puso en evidencia la tensión entre una orden que busca proteger la salud y la vida, con la necesidad de quienes no tienen más a dónde ir o dependen del producido por el arrendamiento de un inmueble para resolver sus necesidades vitales. Sería el caso de los ocupantes de estos inmuebles.
El operativo estaba programado para las seis de la mañana y efectivamente, más o menos a esa hora, comenzó a sentirse en la cuadra de la carrera 37 con calle 55 la presencia de las patrullas policiales, lo mismo que los agentes de la Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden (UNDMO, antiguo Esmad).
Ya para ese momento los ocupantes habían puesto las banderas y avisos de protesta, como siguiendo la experiencia de los años 80, cuando los ocupantes de invasiones ponían el pabellón nacional y cantaban el himno para que la Fuerza Pública no actuara. Este no fue el caso.
La primera acción de la inspectora, según personas que estuvieron allí, fue cortar los servicios públicos y después procedieron a ayudar a la gente a sacar las pertenencias, algo que demoró hasta más o menos las tres de la tarde. El procedimiento en estos casos es que reciban tres meses de alquiler.
Según Juan Guillermo Betancur, quien ha actuado como vocero de los afectados, otra esperanza que no se realizó fue un fallo de última hora del Juzgado 15 Administrativo que ordena que se hagan estudios nuevos para ver si en realidad hay riesgo estructural y, mientras tanto, como medida cautelar, se frene la demolición.
La esposa de Betancur y una de las dueñas de apartamentos, Margarita Gómez, indicó que este mismo 25 de junio interpuso una queja en la Procuraduría contra la inspectora porque, en su concepto, la sentencia del juez frenaba la diligencia y además la funcionaria les habría violado sus derechos humanos al cortarles la energía y el agua.
Sobre este inmueble se habían dictado dos órdenes de policía de 2021 y 2024 que disponían su evacuación y demolición, pero se habían frenado por la vía de las tutelas y finalmente fue la Inspección 10B de Paz y Convivencia la que fijó este jueves como fecha perentoria para ejecutar estas medidas.
También le sugerimos ver: Banda criminal estaría entorpeciendo evacuación de viviendas en alto riesgo en corregimiento de Altavista, en Medellín
Acá todos habían vivido tranquilos, pero hace poco más de cinco años todo cambió, porque una creciente de la quebrada La Aguadita, que cruza por la parte trasera, produjo la destrucción de una losa y varios muros.
Resulta que la edificación es de hace unos 80 años y los dueños iniciales la hicieron sobre el cauce, pero construyendo muros de contención a lado y lado, y dejando una altura de por lo menos seis metros hasta el primer piso con el fin de que el agua tuviera por donde trasegar.
Sin embargo, quienes habitaban en el sótano quisieron ampliarse haciendo otra losa a unos dos metros sobre el lecho para aprovechar que los muros de contención le servían de soporte y adicionaron los muros divisorios para las habitaciones respectivas.
Ahí se combinaron varias cosas. Una habría sido los desechos de otro edificio que levantaron aguas arriba, sobre el mismo cauce, que cayeron al agua y formaron una barrera justo a la altura de la casa de cuatro pisos más sótano identificado con el número 55-40 de la carrera 37. La presión del aire comprimido y el material de arrastre acumulado habrían hecho que explotara la losa.
Después vino el concepto del Dagrd indicando riesgo alto de inundación y señalando factores de afectación como el “colapso de muros de carga al interior de la edificación, dejando expuesta y vulnerable la zona suroriental de la edificación”.
Además, dice que por la caída de esas paredes, el edificio “perdió el soporte de aproximadamente 1/3 de su estructura” y que dos columnas de concreto en el costado nororiental podrían resultar afectadas en el caso de ocurrir otro evento.
Muy por el contrario, los voceros aseguran que la estructura es totalmente sólida, no tiene ninguna fisura y prueba de ello es que se ha sostenido ocho décadas en pie y ya ha pasado también más de un lustro después de la inundación sin que pase nada más.
Igualmente, le puede interesar: Desalojo estrato 6: SAE recuperó lujoso bien en El Poblado que estaba en manos de un polémico personaje
Aseguran que lo que sucedió aquel día de enero se debió a factores exógenos, como el taponamiento de la quebrada aguas arriba y a los escombros que tumbaron la adición hecha tantos años después de la construcción original, pero sin afectar en nada la estructura. Dicen también que así “lo acreditan dos informes de expertos”.
Para consultar contenido premium o profundizar sobre sus temas de interés de Medellín, Antioquia, Colombia y el Mundo, regístrese aquí.
Regístrate al newsletter