Las anotaciones que corresponderían a los cobros de “vacunas” que hacían a sus víctimas en la zona nororiental de Medellín son parte del material probatorio que tienen las autoridades contra 15 personas que acaban de ser capturadas como presuntas integrantes de la banda delincuencial San Pablo.
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Este es un Grupo de Delincuencia Común Organizado (GDC) que actúa desde hace varias décadas en esa parte de la capital antioqueña y que estaría articulado con la también longeva banda de La Terraza, y de manera más específica su acción se concentra sobre todo en las comunas 1 (Popular) y 3 (Manrique).
La organización estaba siendo objeto de investigación a partir de múltiples denuncias relacionadas con extorsiones, afectaciones a comerciantes, control ilegal de rentas y hechos violentos que impactaban la convivencia en esta parte de la ciudad.
Así mismo, de acuerdo con la investigación, la estructura ilegal estaría realizando exigencias extorsivas a cerca de mil comerciantes, obteniendo rentas criminales que superarían los 600 millones de pesos mensuales.
Con todas esas acciones la agrupación se ha convertido en el terror de sectores como Santo Domingo, Popular 1, Moscú, La Esperanza, Barrios Unidos, Carambolas, Bello Oriente y La Aldea.
“Investigadores especializados en la lucha contra el secuestro y la extorsión, en atención a las denuncias interpuestas por más de 10 víctimas, adelantaron durante ocho meses un proceso investigativo que permitió recolectar elementos materiales probatorios suficientes para vincular a estas personas por los delitos de concierto para delinquir agravado, secuestro, extorsión, tráfico de estupefacientes y desplazamiento forzado”, detalló el comandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, brigadier general Henry Bello Cubides.
El alto oficial precisó también que con base en ese acervo un juez emitió las respectivas órdenes de captura que finalmente los uniformados adscritos al Gaula urbano hicieron efectivas contra 14 personas, mientras que otra más fue aprehendida en flagrancia por el delito de tráfico, fabricación y porte de estupefacientes.
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Entre los elementos probatorios recolectados en los allanamientos que hicieron parte de la operación hay, según las autoridades, registros de cobros de extorsiones, plata en efectivo, aparatos de comunicaciones y droga lista para su distribución.
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“Estamos golpeando las estructuras desde sus coordinadores, sus finanzas y sus redes criminales. Medellín no será refugio para quienes viven de la extorsión, el secuestro y la intimidación de nuestros ciudadanos. Vamos tras ellos y los estamos llevando ante la justicia”, precisó por su parte el secretario de Seguridad y Convivencia, Manuel Villa Mejía.
Los aprehendidos deberán responder por delitos como concierto para delinquir agravado, desplazamiento forzado, secuestro simple, tortura, hurto y extorsión. Entre ellos hay cuatro coordinadores de zona conocidos con los alias de ‘la Mika’, ‘Pirulo’, ‘Bedoya’ y ‘el Ciego’.
Durante el operativo fueron incautados 15 millones de pesos en efectivo, ocho teléfonos celulares, 340 cigarrillos de marihuana, 180 dosis empacadas en tubos plásticos, 100 bolsas de una sustancia con características de base de coca y documentación utilizada para registrar cobros extorsivos a las víctimas.
Dos grupos longevos
La banda San Pablo comenzó operando en los años de la década de 1980 en el barrio que lleva ese mismo nombre y en sectores aledaños como Santo Domingo Savio, en la Comuna 1; luego fue extendiendo su accionar, valiéndose de alianzas con estructuras más grandes como la de La Terraza.
Además del sicariato, se ha destacado por prácticas de extorsión, llegando al extremo de someter a las familias al pago por servicios básicos (como el agua del acueducto comunitario) y obligando a los vecinos a abandonar sus viviendas.
A través de los años se ha sostenido de la administración de plazas de vicio y la extorsión a comerciantes y habitantes de la zona.
No obstante, en los últimos tiempos ha sufrido fuertes golpes por parte de la Policía y la Fiscalía, con la captura de más de 20 de sus integrantes en macrooperativos como el realizado en los últimos días.
Pero también se habría debilitado por ajustes de cuentas entre sus mismos cabecillas debido a enfrentamientos internos por el control de las finanzas derivadas de actividades ilícitas.
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Por su parte, La Terraza, a la que le rendiría cuentas el combo de San Pablo, es una de las bandas más longevas del país. Nació a finales de la década de 1980 en la parte alta del barrio Manrique. Ha derivado su poder de las relaciones que ha sostenido con el narcotráfico a través de la llamada Oficina, lo mismo que con el paramilitarismo.