Las 20 motos eléctricas donadas por Corea a Medellín en 2021, destinadas a promover la movilidad sostenible, hoy yacen olvidadas en un parqueadero. Acumulando polvo y signos de abandono, su inactividad refleja la falta de planificación y mantenimiento. Este desperdicio de recursos resalta la necesidad de una gestión más efectiva en proyectos ambientales.
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Pero mientras el Citra está operando, las motos siguen parqueadas. Según las denuncias del Sindicato de la Secretaría de Movilidad de Medellín, hasta el momento no saben para qué van a ser utilizadas estas motos ni por qué no las han asignado a ninguno de los guardas para sus operativos.
Cuando las motos fueron oficialmente entregadas a Movilidad, hace 431 días, se indicó que serían utilizadas por los guardas en las Zonas Urbanas de Aire Protegido (Zuap) y por los funcionarios del centro integrado, según un boletín de prensa de la Alcaldía de Medellín de esa fecha.
Pero ni los unos, ni los otros las han usado. Tanto así que, hasta el momento, solo una de las motos tiene emblemas de la Secretaría de Movilidad de Medellín y eso porque fue la que utilizaron en el acto protocolario de presentación del convenio y entrega de los vehículos.
¿Qué motos son?
Los vehículos que son carcomidos por el polvo en el parqueadero de la Secretaría de Movilidad de Medellín son de la marca coreana MBI, que tiene mercado principalmente en su país de origen y en Tailandia. No se tienen referencias de ventas en América.
Los registros de la donación indican que son motos de dos de las tres referencias de la marca en el mercado: MBI-S y la MBI-V. La primera es tipo scooter, muy similar a una de las referencias de motos más comerciales y de estas se entregaron 10, mientras las otras 10 corresponden a un corte más clásico.
Ambas referencias tienen 2.294 kilovatios de capacidad cada una con un paquete de dos baterías, las cuales se cargan completamente en un promedio de tres horas y 30 minutos. Con la carga completa, se pueden recorrer hasta 110 kilómetros, según las especificaciones del fabricante.
Debido a que no se comercializan en América, para conocer su precio fue necesario buscar los mercados en los cuales se distribuye la marca y allí se pudo conocer que la MBI-S tiene un costo de 2.110 dólares (algo más de $9.600.000), mientras que la MBI-V está avaluada en Asia en 2.537 dólares (alrededor de $11.500.000).
Carros oficiales, sin arreglo
Al abandono de estas motos se suma lo que ocurre con los vehículos oficiales de la entidad, que no tienen ni cómo cambiarles aceite, debido a inconvenientes con los convenios interadministrativos con los talleres encargados de su mantenimiento.
Según la denuncia del sindicato de los guardas de Medellín, hay grúas que no se pueden utilizar por daños mecánicos y hay motos que están circulando con algunos problemas mecánicos. “Hay motos y carros que toca dejarlos guardados porque no hay forma de cambiarles el aceite”, dijo uno de los guardas que forma parte de este organismo.
EL COLOMBIANO envió desde el pasado lunes un cuestionario a la Secretaría de Movilidad, con cuatro preguntas, para que dieran sus explicaciones sobre las situaciones con estos vehículos.
Si bien este no fue resuelto, trascendió que las motos no han podido salir a las calles por inconvenientes con los documentos de importación, aunque es insólito que en 431 días no se haya buscado una solución a este tema.
Mientras estos inconvenientes se solucionan, a los guardas de Medellín les toca trabajar con las uñas, sorteándose los vehículos que están nuevos, mientras que a las motos eléctricas coreanas solo las monta el polvo y el abandono en el que están.
$9,6
millones cuesta una de las referencias de motos, la otra es cercana a los $11,5 millones.
431
días han pasado desde que Medellín recibió la donación como aporte a la movilidad.