El martes 8 de noviembre de 2016, cuando todos los estadounidenses se reunían en torno a los televisores en casas, restaurantes y bares, el signo que dio Florida justo desde el inicio del conteo de la votación para presidente, fue casi apocalíptico para los demócratas. A pesar de que el candidato rival, Donald Trump, estuvo siempre cercano a las polémicas con minorías como los latinos, un estado con 23 % de población hispana empezaba a dejar ganador al magnate. ¿Cómo explicar lo que ocurrió en esa jornada?
Un factor fue fundamental: mientras que Barack Obama dejó como legado para el mundo el inicio del deshielo con Cuba, dentro de fronteras la medida fue impopular en muchos sectores, incluida la poderosa comunidad cubanoamericana. Trump aprovechó...