Siempre fue una preocupación del Partido Republicano. Desde que las primarias de la bancada determinaran gradualmente en los primeros meses del año que el polémico magnate Donald Trump se quedaba con la candidatura rumbo a la Presidencia de Estados Unidos, dentro de sus filas existía el temor de que los escándalos del aspirante podrían significar la pérdida del actual predominio que tienen en el Congreso.
Ahora, tras cuatro días de difundida otra polémica de Trump, es claro que los republicanos están pasando de las palabras a los hechos, y se evidencia una mayor ruptura en la bancada, dado que distintos líderes se distancian del magnate para impedir que su imagen los perjudique ante las elecciones estatales y legislativas de 2017 y 2018.